home - noticias en línea - ediciones anteriores - encuestas - suscripciones - ¿quiénes somos? - links  - sugerencias

base_port.gif (13487 bytes)

Mérida, Yucatán, México

Edición 654 del viernes 03 de Mayo de 2002

Semanario de Información y Análisis Político

en-esta.gif (603 bytes)

COLUMNAS

¡Editorial
¡Contacto
Tunkul Político
La Caminera
Cosas de la ciudad
Desde mi hamaca
Crónicas de mi ciudad

INFORMACION

El México de la represión quedó atrás

Fidel se confiesa
Eterna pobreza
Los derechos del niño
Martín "El Maestro" Dihigo
Entre sorbos de café

OPINION

Franklin Alonzo C.
Combatiremos la corrupción - Patrón Laviada
Alejandro López Munguía
Mi punto de vista
Alberto Rodríguez
Cápsulas para alimentar la memoria
Carlos Castillo López
Testimonios del exilio
Freddy A. Heredia Durán
Acechando por las rendijas
Felix A. Rubio Villanueva
Protestamos no viajando a Cuba
Gabriel Salomón González
Un sistema educativo a la vanguardia

Germán Sosa Monsreal
iPerece que a cambio de cambio habrá hierinflación

Carlos A. Sarabia Barrera
Las razones de la oposición
Jorge Contreras
No se atreven a invertir?

PENINSULA

Mun. Solidaridad
Mun. Campeche
Campeche
Quintana Roo
Mun. Benito Juárez

Mun. Tekax

Valladolid

shadow2.gif (162 bytes)
¿Hacia dónde cambiamos?

PorElizabeth Martín

En el vivir cotidiano, generalmente no nos damos cuenta de los cambios que se van produciendo en la sociedad, a menos que estos sean cambios drásticos; sin embargo, cuando se trata de cambios paulatinos, estos son prácticamente desapercibidos, simplemente se van asumiendo conforme se van dando.

El que sean correctos o no esos cambios tal vez sería injusto determinarlo ahora ya que sólo el tiempo permitiría hacer un balance de los resultados; aún así, esos cambios seguramente fueron inevitables, más bien, surgieron de la propia inercia de la dinámica del ritmo de vida.

Esto, en referencia específicamente a la conformación diferente que hay ahora en la estructura de la sociedad, en aspectos tales como la división del trabajo en el hogar; el ejercicio, valoración y percepción de los nuevos roles de sus integrantes; las relaciones de género; la convivencia de distintas generaciones; y las pautas de derechos y obligaciones alas que ahora están sujetas los mismos integrantes de la sociedad.

Según algunos investigadores de CONAPO, no todos los aspectos que integran la llamada "transición de la familia" han cambiado al mismo tiempo ni con la misma intensidad.

Y un aspecto interesante es el aumento en el nivel educativo de las mujeres, su creciente incorporación en la actividad económica y su mayor acceso a recursos monetarios y no monetarios, aunque esto último no se ha traducido de manera directa y lineal en cambios en la vida familiar ni en las relaciones entre hombres y mujeres.

Por ejemplo, hay actualmente un proceso o pérdida gradual en la capacidad del hombre como proveedor único, esto en un contexto de deterioro del poder adquisitivo del salario, transformando la organización doméstica y favoreciendo la negociación de espacios de poder; sin embargo, también ha sido fuente de conflictos y violencia al interior de las familias.

Una posible explicación de la mayor agresividad masculina es que los hombres ven amenazado su papel de proveedor principal, lo cual puede deberse a que hombres y mujeres les asignan significados diferentes, obviamente mediados por el género, al empleo remunerado; al hecho que el empleo remunerado es sustancialmente diferente de la responsabilidad de proveer un hogar; y a que la provisión de recursos, al ser parte del proceso de la construcción social de género, actúa a manera de frontera para distinguir a los hombres de las mujeres, siendo claramente el hombre el responsable de esta tarea desde el punto de vista femenino y masculino.

Las consecuencias de esas transformaciones demográficas son muchas, y uno mencionable es que en la medida que se contrae el tamaño del hogar, es decir, el número de los integrantes de una familia, los ritmos de la vida familiar también cambian.

Por ejemplo, los niños tienen menos hermanos y primos con quiénes jugar; las parejas pasan más tiempo haciendo vida común sin hijos dependientes; hay menos parientes que ayuden a cuidar a los niños pequeños y menos hijos que se hagan cargo de sus padres en la vejez; además, ocurren menos nacimientos, bodas y muertes, o cualquier otro evento familiar, que congregue a las familias.

Asimismo, la reducción de la descendencia ocasiona que las mujeres disminuyan el tiempo dedicado a la crianza de los hijos, lo cual abre el espacio para llevar a cabo otras actividades extradomésticas, es decir, trabajar fuera de casa.

El aumento de los hogares monoparentales, como resultado de la mayor incidencia de separaciones y divorcios y del incremento en la jefatura femenina de hogar, sugiere una presencia cada vez mayor de mujeres que enfrentan solas los trabajos productivos y reproductivos necesarios para llevar a cabo la subsistencia cotidiana de sus hogares.

Ello resulta particularmente relevante si se estima que la mayoría de los niños que viven en hogares monoparentales permanecerá en una familia de este tipo, encabezada generalmente por su madre, por el resto de su niñez. Sin embargo, la dinámica familiar no descarta la posibilidad de que otros adultos se incorporen, temporal o permanentemente, a la unidad doméstica, como sería deseable, que intervengan sistemas financieros ajenos a la propia familia, en la reestructuración y emergencia de las funciones familiares.

Por supuesto que los mexicanos, y por ende los yucatecos, ya no somos los mismos que hace cinco, 10 o quince años. Hemos evolucionado como sociedad; la estructura que ahora conforma la sociedad -en la que nos hemos convertido- ha tenido una transformación que ya sea negativa o positiva, se ha dado sin poder siquiera esquivarlo.

Tal vez lo importante sería, intentar -al menos- procurar darnos cuenta de estos cambios, intentar estar conscientes de las consecuencias de la forma de actuar que hoy tengamos, porque si hoy nos hemos convertido en lo que somos, como sociedad cambiante continuaremos evolucionando, pero tenemos que tener hoy una idea clara de qué es lo que queremos ser en el futuro. (E.M., Mérida, Yucatán, Méx., mayo de 2002).


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

down.gif (2793 bytes)

Copyright © 2001, La Revista Peninsular, S.A. de C.V., Calle 35 #489 x 52 y 54,
Centro, Mérida, Yucatán, México. Derechos Reservados.
revista@sureste.com

home - noticias en línea - ediciones anteriores - encuestas - suscripciones - ¿quiénes somos? - links  - sugerencias