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El panorama que se siente en estos momentos
en Yucatán, principalmente el que gira
en torno del gobierno de Patricio Patrón
Laviada, no es ni derrotista, ni mucho menos
de anarquía, porque aún con
todas las presiones de los grupos que añoran
los tiempos en que actuaron con impunidad
en la administración de la política,
de las grandes y privilegiadas canonjías
que tenían o que tienen algunos que
se le quedaron de herencia al régimen
democrático ajeno a perversidades y
con la firmeza de que van a sacar adelante
al Estado antes de que termine el mandato,
no obstante la crisis que golpea, que flagela,
amén de los recortes presupuestales
que se han tenido que estructurar, la mayoría
del pueblo yucateco confía en su gobernador
y lo seguirá apoyando contra viento
y marea, contra los obstáculos que
le han sembrado en su administración,
incluyendo -por supuesto- la siembra de problemas
que hace el grupo de pandilleros del cacique
que se fue y que todo yucateco bien nacido
estará con la guardia en alto para
que jamás regrese.
Eso sí, el gobernante está
claro y conciente que una entidad como Yucatán,
que ya frisa su población en cerca
o más de dos millones de personas,
que en su mayoría viven con la ilusión
de que sus condiciones de vida mejoren o bien
de que tienen que unirse bajo el marco de
la única y urgente acción de
trabajar cada uno en su trinchera, haciendo
esfuerzos para que la producción de
bienes de consumo le llegue a todas capas
sociales obviamente más desprotegidas
y expuestas a ser víctimas de los eternos
vividores de la política, que hoy se
han soltado, incluyendo algunos "colaboradores"
del propio gobierno que sólo miran
para sus intereses.
Por ejemplo, ha sido mortal para los sátrapas
que ahogaron, que hundieron -a lo largo de
la historia de la industria henequenera o
de lo que fue el orgullo del pueblo yucateco
de ser el único Estado, en todo el
mundo, de poseer una de las plantas o fibras
naturales más resistente de las que
hay en el Universo y que hoy, desgraciadamente,
luego de que los gobiernos priístas
encabezados por los últimos seis presidentes
salidos del PRI, así como los gobernantes
de Yucatán, quienes sin misericordia
dieron o llevaron a la ruina, la degradación
moral, cultural hasta rayar en condiciones
infrahumanas. Ahora, bajo el mando del nuevo
líder de las causas sociales que se
ve y se siente que entre sus prioridades está
el rescate de la industria henequenera, y
para eso, ya cambió las reglas del
juego para los vampiros del agro yucateco.
Pero veamos:
El gobernante abundando en sus comentarios
y análisis que hacía con el
reportero en torno a los otros problemas graves,
serios que incluso hundieron a la entidad
en la debacle henequenera, que exterminó
no sólo las fuentes de trabajo que
había en el agro yucateco, sino de
paso embruteció a un pueblo y a la
economía del Estado haciendo desaparecer,
en complicidad con los anteriores presidentes
de México y principalmente quienes
se aliaron con el cacique Cervera, para convertir
en un pozo sin fondo no sólo las ministraciones
de la banda oficial, que en complicidad jinetearon
cientos de miles de millones de pesos, que
en el nombre de los campesinos repartían
y se repartían, obviamente, quedándose
ellos -los pillos- con la tajada del león
y dejando -a la intemperie- a más de
cincuenta mil familias campesinas, que hoy,
la administración que represento busca
y creo que ya encontró la mejor forma
para que los incentivos o apoyos, se vayan
directo a las manos de las familias porque
acabamos con las trampas que usó el
régimen corrupto al disponer de los
recursos del pueblo, ya sea por los diferentes
nombres incluyendo el PROCAMPO, Ramo 33 y
todos los programas que ahora les llega directo
al pueblo y sin usar este recurso para la
clientela electorera, que usaba el régimen
para conservar y esclavizar más al
campesino. Hoy, todo mundo recibe su dinero
en forma íntegra y en forma pronta
y expedita. Aquí es donde está
el cambio.
Sin embargo, el gobernador Patricio Patrón
tras de reconocer que aún está
viva la telaraña de complicidades que
hay entre no pocos funcionarios públicos,
que aún persiste la fuerza destructora
de una camarilla que lo único que le
hizo o que hizo por esta entidad, a su paso
y que duró veinte años encarnada
en el poder, despojando a los yucatecos y
dividiéndolos en grupos de los que
hoy son menos, pero más ricos y los
que pobres, hoy son miserables y suman más,
fue haber acabado con esperanzas, con ilusiones
y haber creado rencores de quienes usados
como tapetes, al pueblo, por lógica
a quien no sólo despojaron sino arrebataron
aparte del patrimonio que representaba la
industria del henequén y de haber perdido
su trabajo en el campo.
Hoy, no hay nada más que miseria en
abundancia, corrupción y alcoholismo,
y por supuesto, desempleo. Por eso no cabe
duda que el actual jefe del Ejecutivo está
implementando verdaderos proyectos productivos
o incentivos para sacar del marasmo en que
los dejó el mentiroso régimen
cerverista; pueden jurar y acertarán
que esta camarilla de hecho ya está
en el basurero de la historia y sólo
falta la cárcel para quienes delinquieron,
robaron y saquearon a Yucatán. Y eso
les aseguro que va a ser muy pronto.
-Estamos ciertos, nos comentaba el Jefe del
Ejecutivo, que este principio de la administración
en relación con la impartición
de justicia es aparentemente lento, porque
hay quienes quisieran ver en la cárcel
a muchos de los que han sido denunciados por
fraudes, atracos o despojos del patrimonio
del pueblo, pero repito, mi gobierno no está
haciendo ninguna cacería de brujas
ni mucho menos vamos a caer, como te dije,
en acciones demagógicas a que los funcionarios
del cacique, tenía acostumbrado hacer
en contra de los intereses del pueblo. Esta
vez, pueden tener la completa seguridad que
si se va a ir a la cárcel alguno de
los acusados, será porque se haya ventilado
y determinado o comprobado -perfectamente-
que los expedientes que se envíen,
para que sean acusados, estarán absolutamente
apegados a derecho.
-También te puedo asegurar, decía
el gobernador, con seguridad en su palabra,
que no me quita el sueño nada de lo
que estén fraguando las fuerzas políticas
del pasado, ni mucho menos como tú
dices, que están haciendo alianzas
o buscan meterse a socavar las estructuras
de mi gobierno creando marchas, plantones,
paros locos o declaraciones de funcionarios
o ex funcionarios, que antes trabajaron para
el régimen de la vergüenza y de
la anarquía, que padeció el
pueblo yucateco. Me comentas que hay grupos
de políticos que ya empezaron a hacer
sus movidas o que están manejando el
signo de los tiempos electorales, proyectándose
a buscar otras posiciones o bien que se cree
con derecho a ocupar un escaño o una
curul en el Congreso de la Unión. Ese
problema es de ellos. Lo que sí te
puedo asegurar es que ya empezamos a preparar
el Primer Informe de Gobierno para el mes
de agosto y además te puedo afirmar
que los militantes panistas, los que desde
que amanece, luchan por consolidar al gobierno
al igual que otros ciudadanos, incluso ajenos
a mi partido, y todo mundo tiene razón
y derecho para aspirar a lo que más
le guste.
Estamos totalmente conscientes que nuestra
función en el gobierno es de ser buenos
administradores de los intereses del pueblo
y de que todos los impuestos o egresos e ingresos,
que hacemos, son aplicados escrupulosamente
o mejor dicho etiquetados para lo que ordena
el pueblo luego de conocer sus opiniones y
sus decisiones, ya que nosotros ni desviamos
fondos de ningún programa, sea este
el llamado Ramo 33, o lo que se refiere al
presupuesto del Ejecutivo y como ha quedado
comprobado y está a la vista, somos
respetuosos de los otros poderes ya que son
ellos sus representantes los que ejercen su
función, también respetando
la decisión del Ejecutivo y así
vamos a continuar hasta el final de mi gobierno.
Pero seremos inflexibles en el cumplimiento
de la ley y el respeto que se merece el pueblo
yucateco, que aquí en esta administración
es el que decide y ordena -contra quienes
saquearon a Yucatán- si van a la cárcel.
(F.A.C., Mérida, Yucatán, Méx.,
mayo de 2002).
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