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En
esta edición continuamos con el tema
de la corrupción, el cual habíamos
tenido que suspender para dar a conocer públicamente
la conspiración consumada por Ana Rosa
Payan y sus regidores panistas en contra de
los bolsillos de los meridanos, con en el
incremento desmesurado de las tarifas del
servicio urbano de transporte.
La corrupción es un flagelo que nos
contamina, en esta parte relatamos algunas
herramientas y medidas que la combaten.
... .V.- ¿Y qué es la transparencia?
-Significa fundamentalmente que las cosas
del poder deben ser limpias y públicas;
que nada debe permanecer oculto; que debe
abolirse el secreto en el ejercicio del poder
y en la administración del Estado.
Es la necesidad de que todos los procedimientos
del Estado sean limpios y honestos; que aseguren
la correcta aplicación de los recursos
públicos, y que puedan ser revisados
sin traba alguna por cualquier ciudadano.
La publicidad de los actos de Gobierno es
un mérito de los Estados Unidos de
Norteamérica, pues desde que se declararon
independientes a la Corona Británica,
lo implantaron. Obligando a todos los responsables
de la conducción de ese país
no tener secretos con sus conciudadanos, con
excepción de aquellos que pusieron
en peligro la seguridad nacional, pero en
forma muy limitativa. El término transparencia
fue puesto de moda por el entonces líder
soviético Mijail Gorbachov, en los
años ochenta, al otorgarle a los ciudadanos
soviéticos el derecho de conocer cómo
se manejan las cosas en el Estado. Lo denominó
"glasnot", que en ruso significa
transparencia o publicidad. La eliminación
del secreto gubernamental o la reserva del
Estado es una necesidad constante de la sociedad
que exige conocer los manejos financieros
y económicos de sus gobernantes; es
un derecho que combate frontalmente a la corrupción,
pues las acciones "guardadas" muchas
veces son la excusa para enriquecerse ilegítimamente.
En México, el derecho a la información,
está incorporado a nuestro texto constitucional
desde el año de 1977, pero nunca se
elaboró la Ley reglamentaría
correspondiente, por lo cual el manejo de
la documentación ha quedado al arbitrio
de la autoridad en turno. Finalmente, el presidente
Fox, ha presentado la iniciativa de la Ley
Federal de Transparencia y Acceso a la Información,
que muy pronto deberá ser discutida
y aprobada, en su caso, por los legisladores.
La importancia de esta iniciativa radica,
en que la publicidad de los actos de gobierno
es un elemento esencial en la democracia porque
los gobernantes administran cosa ajena y los
propietarios de ella deben ser informados
de la gestión. Qué mejor forma
de juzgar al gobernante si tenemos a nuestra
disposición toda la información
necesaria de su gestión.
VI.-¿Y la rendición de cuentas,
qué significa?
-Pues es la obligación que tiene todo
funcionario público de informar a sus
gobernados de los logros de su gestión.
Este tema está muy vinculado con la
transparencia, ya que se publicita todo el
acto de Gobierno y se mide la eficacia del
mismo. En nuestro país -cada año-
el presidente en turno rinde un informe pormenorizado
de su gestión, al igual que los gobernantes
de los Estados. Es pertinente aclarar que
durante mucho tiempo estos informes eran verdaderas
ceremonias protocolarias que rendían
culto al gobernante en turno. Hoy, existe
una exigencia, por parte de los legisladores,
de poderlo revisar detalladamente a través
de la glosa y exigir los resultados planeados
y programados de acuerdo con el gasto ejercido
y solicitado. ¿Pero y qué pasa
con la ciudadanía común? ¿Por
qué no gozamos de ese derecho detallado
de revisión? Evidentemente la idea
de la transparencia es esa, tener acceso ilimitado
a la información del gobierno. Para
poder participar en forma más activa
en las decisiones fundamentales del país.
VII.-¿Y qué herramientas tenemos
para combatir a la corrupción?
-Pues la democracia, la transparencia, la
rendición de cuentas y leyes más
justas que resten el poder discrecional de
la autoridad, todos valiosas, que no interactúan,
si no tienen el impulso de la voluntad humana
de accionarlas. No hay rincón en la
tierra que no sufra de la tentación
a corromperse; todos los sistemas gubernamentales
están infectados por el virus de la
ambición, por lo que requieren reestructurarse;
el mundo en sí, requiere de una reestructuración;
las religiones lo han intentado, pero desgraciadamente
han provocado muerte y destrucción,
parece que la paz y el amor que profesan,
encuentran su camino en el aniquilamiento
del semejante por pensar y creer diferente.
La reestructuración debe generarse
como un recordatorio a nuestra misión
en la vida: nacer, crecer, reproducirnos y
morir. Hemos olvidado el calor del Sol cuando
acaricia nuestra piel o la suave ventisca
que remueve nuestro pelo. Gozar el beso del
hijo bienamado y de conocer sus primeros pasos
y logros en la vida. Retomar nuestros pensamientos
¿de qué es el hombre? y ¿cuál
es su misión? Erradicar la corrupción
sería uno de los primeros pasos, pues
ella es fuente de odio y división.
Tal vez suene utópico, pero hay que
empezar desde las raíces, combatiendo
la pobreza, educando mejor y exigiendo la
honestidad debida a nuestros gobernantes.
En México, existen condiciones óptimas
para lograrlo; ha existido un cambio en el
gobierno; el presidente de la República,
ya no pertenece al mismo partido que dominó
por más de siete décadas. Esto,
rompe el pacto silencioso de complicidades
que se daban entre servidores y empleados
públicos, y, entre la misma ciudadanía;
como que existe una nueva forma de mirar las
cosas; nos hemos liberado de un lastre e iniciamos
un nuevo rumbo. Un rumbo complejo, porque
para combatir al flagelo de la corrupción
no bastan las buenas intenciones, ni los programas
de escritorio, sino una estrecha coordinación
entre autoridades y gobernados; donde se eliminen
trabas que obligaban a la discrecionalidad
del funcionario; donde los trámites
gubernamentales no tarden una eternidad en
resolverse; donde las cosas se faciliten al
ciudadano y no opte por el camino de la "mordida",
por no perder su tiempo; donde se sienta a
la justicia pronta y expedita como reza nuestra
Constitución Federal; donde las acciones
públicas sean transparentes; donde
el responsable rinda cuentas ante la justicia
y donde prevalezca los valores de justicia,
libertad, certeza, igualdad y verdad.
Las reformas legales en la materia, han logrado
plasmar la exigencia de una eficiencia administrativa
y un rechazo a prácticas deshonestas,
pero el camino aún es largo; falta
la voluntad política y la sensibilidad
social para resolver los grandes problemas
nacionales, como el combate a la pobreza y
a la marginación; el abandono del campo
y la reivindicación de la clase obrera.
Sin resultados claros, todo lo que aportemos
sobre el tema de la corrupción se irá
abajo, pues la necesidad siempre se impondrá
a la moral o al sacrifico. Pero el pesimismo
no nos debe corroer; las grandes luchas siempre
han tenido escenarios desiguales, mientras
más resistencia exista más fácil
derrumbaremos las paredes de la impunidad.
¿Entonces qué hacer? Pues proponer
medidas que contengan alternativas viables
y que no se pierdan en el saco de los buenos
deseos y acciones:
VIII.- Medidas: Las medidas son acciones
tendientes a erradicar paulatinamente a la
corrupción; con ellas se esbozan programas,
que una vez implementados, lo único
que resta es darle el seguimiento necesario
para verificar el cumplimiento de los objetivos
trazados. Se han clasificado en dos tipos:
las preventivas y correctivas. Las primeras
tenderían a formar una nueva cultura
de ciudadanos, con otra visión, la
de trabajar honestamente y recibir el justo
pago; la de pugnar por autoridades honestas
y profesionales en su quehacer; la de leyes
sencillas en su entendimiento, pero enérgicas
en sus sanciones. Las segundas, de exigir
un justo castigo a los responsables que han
saqueado o han hecho fortuna con los recursos
públicos en forma indebida o de los
que han abusado del poder; la que impida que
la impunidad se pasee libremente por doquier,
y la del freno a la dictadura burocrática.
(Continuará).
(Mérida, Yucatán, Méx.,
mayo de 2002). *Regidor por el PRI en el ayuntamiento
de Mérida.
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