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Mérida, Yucatán, México

Edición 654 del viernes 03 de Mayo de 2002

Semanario de Información y Análisis Político

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La CFE, en la mira de México

Por Germán Sosa Monsreal

Es lamentable y triste reconocer que los gobiernos que hemos padecido, a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, han resultado pésimos administradores de los dineros del pueblo. Son muchos los ejemplos que podríamos mencionar, entre ellos la CEIMSA, que vino a suplir la CONASUPO, que fue vilmente saqueada -también la CONASUPO-, hasta dejar pasivos impagables, que el tiempo se devoró y el olvido enterró.

En todas o casi todas las entidades federativas, antes de que se instituyera la Comisión Federal de Electricidad, existían plantas generadoras de luz y fuerza administradas por la Iniciativa Privada, con voltaje y ciclaje diferentes a los actuales. En nuestra ciudad, el voltaje era de 220 y las tarifas eran sufragadas con cantidades mínimas de los salarios, que no se veían lastimar las economías familiares a pesar de que la pobreza era galopante; hasta donde sabemos, los trabajadores pagaban sus consumos respectivos y nada se sabía de "conquistas sindicales", respecto a eximírseles de los pagos de sus consumos. Pero "nace" la C.F.E. a la par del sindicato adherido a la C.T.M. (el PRI), paralelamente las cajas de ahorro de los trabajadores, y, con el tiempo y la ayuda de la corrupción, se va consolidando un gigante que entre Francisco Pérez Ríos y Fidel Velázquez logran consolidarlos como generadores de luz, fuerza, economía y política. Se tiene especial cuidado de los ingresos a las diferentes plantas, al controlarlos férreamente el sindicato para darle con ello un omnímodo poder y un potente contrapeso gubernamental, para hacer y deshacer con las tarifas del servicio, con el fin de que sus ingresos alcancen a cubrir la millonaria nómina de su sobrepasado personal, altamente remunerado en sus más altas esferas, soportado -todo esto- por el pueblo consumidor del servicio. Al haberse descuidado el mantenimiento de sus plantas y haber dispuesto del dinero destinado a esos fines, el fantasma de la chatarra merodea la institución. Nada se sabe de la deuda que debe tener esa "descentralizada"; lo que sí se sabe, es que después del problema con Fidel Castro, y rezagadito un poco el de Pemex, le sigue en importancia el de la CFE, que de no tomar las providencias necesarias, y al presentarse descarnado ante los ojos de México dicho problema, se retrocederá (si es que se han tenido avances), y ya no habrá cromática púrpura en los rostros de los funcionarios involucrados, cuando sean pillados en sus uñas detrás de la puerta. Así como dio la orden Vicente Fox de bajar el precio de la Magna Sin, en Chetumal, Q. Roo, ostensiblemente, así, y de acuerdo a su rango de economía, deberán ajustarse las tarifas de la CFE en el estado de Yucatán.

Solamente faltaría que el líder electricista, la "Güera" Rodríguez Alcaine parafraseando textos bíblicos nos dijera: "Yo soy la luz la verdad y la vida", para proyectarlo a los altares.

(G.S.M., Mérida, Yucatán, Méx., mayo de 2002).


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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