home - noticias en línea - ediciones anteriores - encuestas - suscripciones - ¿quiénes somos? - links  - sugerencias

base_port.gif (13487 bytes)

Mérida, Yucatán, México

Edición 654 del viernes 03 de Mayo de 2002

Semanario de Información y Análisis Político

en-esta.gif (603 bytes)

COLUMNAS

¡Editorial
¡Contacto
Tunkul Político
La Caminera
Cosas de la ciudad
Desde mi hamaca
Crónicas de mi ciudad

INFORMACION

El México de la represión quedó atrás

Fidel se confiesa
Eterna pobreza
Los derechos del niño
Martín "El Maestro" Dihigo
Entre sorbos de café

OPINION

Franklin Alonzo C.
Combatiremos la corrupción - Patrón Laviada
Alejandro López Munguía
Mi punto de vista
Alberto Rodríguez
Cápsulas para alimentar la memoria
Carlos Castillo López
Testimonios del exilio
Freddy A. Heredia Durán
Acechando por las rendijas
Felix A. Rubio Villanueva
Protestamos no viajando a Cuba
Gabriel Salomón González
Un sistema educativo a la vanguardia

Germán Sosa Monsreal
iPerece que a cambio de cambio habrá hierinflación

Carlos A. Sarabia Barrera
Las razones de la oposición
Jorge Contreras
No se atreven a invertir?

PENINSULA

Mun. Solidaridad
Mun. Campeche
Campeche
Quintana Roo
Mun. Benito Juárez

Mun. Tekax

Valladolid

shadow2.gif (162 bytes)
El chantaje de un dictador desesperado

Por Carlos A. Sarabia Barrera

Fidel Castro, el único tirano existente en América, le ha declarado una guerra de audio y papel al Presidente Fox y a su canciller, a causa del voto de México en Ginebra para exigirle al sátrapa cubano el respeto a los derechos humanos de su propio pueblo.

Por tal motivo, en nuestra patria han aparecido decenas de defensores -a ultranza- del dictador y de su revolución, llegando algunos al exceso de expresar, que la mayoría de los mexicanos ven en ese mito llamado Revolución Cubana, muchos de nuestros propios ideales. ¿Podemos acaso pensar ante la anterior aseveración, que el pueblo mexicano tendría el extraño deseo de vivir bajo un régimen como el antillano? Con seguridad decimos que no, porque nuestro pueblo está acostumbrado a vivir con plena libertad y aunque es verdad que durante 70 años no se respetaron nuestros derechos y decisiones políticas; los derechos fundamentales siempre fueron observados.

No podemos decir lo mismo del dictador caribeño que, utilizando a la Seguridad del Estado y a sus cómplices de los Comités de Defensa de la Revolución, ha mantenido sojuzgado a su pueblo, durante casi medio siglo. El propio autócrata cubano, héroe inigualable de la izquierda mundial, reconoció en su plática telefónica con el Presidente Fox, que lleva 43 años en la política, pisoteando la dignidad y los derechos humanos del pueblo de Cuba.

En la misma plática, dijo que él habla con decencia, verdad y elegancia; especialmente cuando se refiere a Estados Unidos, cosa que sus sumisos seguidores le aplauden rabiosamente, pero cuando alguien -con buena memoria histórica- pregunta por qué en Cuba no se permiten elecciones libres, todos callan inmediatamente o cambian el tema de la conversación. Si en verdad hablara con decencia y verdad, podría entonces explicarnos la extraña historia de la desaparición de Camilo Cienfuegos o el por qué dejó morir en las selvas bolivianas a aquel pobre iluso de apellido Guevara, al que sus compañeros de la izquierda apodaban "El Ché". ¿Será verdad aquella historia tantas veces contada pero nunca aclarada, de que Fidel fue el principal interesado en la desaparición de sus compañeros porque le causaba envidia que le hicieran sombra?

El famoso mito de los logros de la revolución cubana con que alardean los adoradores de esa utopía llamada comunismo, nos obliga a preguntar: ¿Dónde están esos logros? ¿Qué ha aportado a América la tan mencionada Revolución? ¿Qué beneficios le ha dado al pueblo de Cuba, que no sea pobreza, atraso y falta de libertades?

Castro y todos esos que lo idolatran, tienen como enfermiza obsesión calificar a Estados Unidos como imperialista y explotador de América y del mundo. Pero ante este tonto argumento, podríamos decir que el sistema estadounidense representa la democracia, libertad y el respeto irrestricto a los derechos humanos, que los regímenes comunistas, que hasta ahora han existido -a los que tanto se odian-, porque se distinguen por la forma totalitaria de ejercer el poder. Y ahí están los crímenes de comunistas como Pol Pot, en Camboya; de Mao, en China y los que realizaron dirigentes como Stalin y sus sucesores contra los pueblos de la ex Unión Soviética y de su imperio de Europa Oriental. ¿Existe alguien que pueda negar que el comunismo representa el sistema más brutal, explotador y criminal que haya existido en la época moderna?

Aseverar que los mexicanos se sienten avasallados y acosados por los estadounidenses, es tener una visión miope y totalmente equivocada de la percepción que el pueblo mexicano tiene respecto a E.U. Si fuese cierto tal argumento, por qué los mexicanos gustan tanto del estilo de vida estadounidense, que la mayoría sueña con alcanzar; y por qué los ciudadanos de nuestra patria -en cada elección- han preferido escoger la democracia y el libre mercado que le ofrecen los partidos de centro derecha, en lugar de preferir la oferta de la izquierda, que cada vez se vuelve más insignificante ante el total rechazo de los electores mexicanos. Para desesperación de los seguidores comunistas, los mexicanos de hoy, cada vez con mayor decisión, han tomado como ejemplo a seguir el modelo norteamericano en cuanto a la calidad de vida y a la forma en que desean ser gobernados. Decididamente el pueblo mexicano nunca aceptaría un modelo como el cubano para vivir. Son los acomplejados y muchos demagogos ricos como el caudillo que manda en el PRD, los que viven con la eterna ilusión de ver convertida a nuestra patria en otra Cuba.

Pero para su desgracia, vivimos en una América y en un México en donde campean la libertad y el respeto pleno a los derechos fundamentales del hombre. Ese es el régimen que la mayoría hemos escogido para vivir, y al vivir en un sistema así, no podemos quedarnos callados, ante las violaciones tan grandes a los derechos humanos, que el sátrapa cubano comete diariamente contra su propio pueblo.

La izquierda mexicana puede interpretar como mejor le parezca la conversación telefónica entre el Presidente Fox y Fidel, pero algo es innegable: la humillación infligida a "su" mesías cubano ha sido de lo más vergonzosa. La falta de dignidad del viejo liderzuelo comunista ante el rechazo de la comunidad de países americanos es lo que ha encorajinado a sus adláteres mexicanos de izquierda, quienes al igual que el dictador, aún no asimilan que ya no sea aceptado -como antes- en las reuniones internacionales.

El Presidente Fox, electo democráticamente en elecciones libres -por la mayoría de los ciudadanos- actuó apropiadamente en su deseo de que la Reunión de Monterrey, de la que fue anfitrión, fuese lo más correcta posible. El darle gusto al tirano en su expreso deseo de no tardar mucho en suelo mexicano, no es girar por su cuenta el rumbo de las relaciones México-gobierno cubano (que no pueblo de Cuba), porque no hay que olvidar que, como presidente de México, la política exterior él la decide; y según las encuestas objetivas, la mayor parte de la población apoyó la actuación de nuestro Presidente. Y no es que Fox represente el cambio por sí mismo, porque éste y la transición que hasta ahora no ha logrado concluir, es por causa de varios partidos políticos y organizaciones ciudadanas que hicieron posible la caída del priato. En este esfuerzo, el partido de la izquierda mexicana, el PRD, por decisión de su caudillo, sirvió de comparsa al ex candidato Labastida en su afán de parar la llegada al poder de un régimen democrático. Pero es a la sociedad mexicana, en general, a la que debemos el cambio político acontecido en julio de 2000, a la que hoy, tal como ayer, muchos diputados y senadores de la oposición, los de izquierda, en primerísimo lugar, han defraudado con sus actitudes protagónicas, entreguistas y serviles, respecto a Fidel Castro.

¿Cómo encontrar consensos entre esta clase de políticos opositores, que se distinguen por su fanatismo y su falta de patriotismo? Muchos de los políticos de la oposición mexicana han dejado de ser interlocutores confiables ante el pueblo, pues representan sin ningún pudor, los intereses de un autócrata extranjero que, con todo cinismo y con total ausencia de caballerosidad, le faltó al respeto al Presidente mexicano, tratándolo de chantajear con la amenaza de dar a conocer unas grabaciones, como después hizo, con la finalidad de evitar el voto de México en Ginebra, en relación con las violaciones a los derechos humanos en Cuba. Con su chantaje, Fidel se inmiscuyó, sin ningún recato, en nuestros asuntos internos y en decisiones que sólo competen a nuestro gobierno. Todo lo anterior, con el apoyo, el beneplácito y la complicidad de muchos de nuestros políticos, quienes deberían sentirse avergonzados ante la actitud sumisa y servil que asumieron ante un gobierno extranjero. ¿Existirá algún artículo de nuestra Constitución que sancione la traición y el antipatriotismo? El problema de Fidel y sus corifeos, es que su verborrea anticapitalista ha dejado de surtir efecto. El trasnochado discurso comunista ha entrado en franca decadencia ante un mundo que ha preferido la opción de la democracia y el libre mercado. Para la mayoría de los pueblos de América, Fidel Castro y el mito de su Revolución son ahora más que nunca incompatibles con el sistema de gobierno por ellos escogido. El déspota caribeño sabe bien que su utopía comunista, la que a sangre y fuego le ha impuesto a su propio pueblo, ha fracasado.

Las democracias del mundo y México no es la excepción, tienen que alzar la voz y no cruzarse de brazos para exigirle al dictador cubano que, por primera vez -en 43 años de esclavitud comunista- le permita a su pueblo, la realización de elecciones libres y democráticas, para que los cubanos puedan decidir por sí mismos su propio destino.

El "Big Brother" del comunismo mundial, ídolo de tantos izquierdistas mexicanos, ya sabe con certeza, que no cuenta con aquel silencio cómplice de los gobiernos priístas mexicanos y que a partir de ahora, el gobierno de México estará muy pendiente de las violaciones a los derechos del pueblo cubano, por cuyo bien, se ha decidido no llegar al extremo del rompimiento de relaciones diplomáticas, a pesar de que era lo que procedía.

Al viejo dictador apolillado y con señales de demencia senil, ya no hay que hacerle caso. Él mismo, en uno de sus maratónicos discursos terminará por desbaratarse. (C.A.S.B., Mérida, Yucatán, Méx., mayo de 2002).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

down.gif (2793 bytes)

Copyright © 2001, La Revista Peninsular, S.A. de C.V., Calle 35 #489 x 52 y 54,
Centro, Mérida, Yucatán, México. Derechos Reservados.
revista@sureste.com

home - noticias en línea - ediciones anteriores - encuestas - suscripciones - ¿quiénes somos? - links  - sugerencias