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Mérida, Yucatán, México

Edición 675 del viernes 27 de Septiembre de 2002

Semanario de Información y Análisis Político

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Baltasar Barbolla

·        Isidoro pegó, pero se demostró la solidaridad de los peninsulares.

·      Sin control funcionarios del gobierno de Yucatán.

·      Notas cortas... pero importantes.

México, D.F.- Fue impresionante, el huracán Isidoro pegó de manera frontal, dejando daños por toda la península de Yucatán; fue desastroso, más de 150,000 viviendas destruidas en todo el Estado y más de 500,000 damnificados fue el saldo del meteoro, sin contar el daño a la economía -comenta asustado Luis, funcionario de la secretaría de Desarrollo Social que nos acompaña en nuestro acostumbrado centro de reunión de Sanborns de Lafragua, aquí en la capital de la República.

Fue impresionante la forma que azotó al Estado de Yucatán, sin dejar atrás a Campeche, en donde hubo también graves daños por las inundaciones, así como a Quintana Roo.

En Yucatán están en juego muchas cosas, vidas humanas, hay comunidades incomunicadas, pero poco a poco está entrando la ayuda. En torno al daño a la economía, hay inversionistas que lo calculan en más de quinientos millones de dólares.

Por otra parte, merecen un reconocimiento dos funcionarios en especial, Enrique Manero de Obras Públicas y Renán Canto, de SCT, ya que se fletaron por todo el Estado, lo recorrieron para checar los daños a la red carretera y tratar de subsanarlos.

Pero mal está que en medio del desastre ocasionado por el huracán Isidoro, aún no hayan podido superar sus diferencias la alcaldesa de Mérida, Ana Rosa Payán -quien por cierto técnicamente está trabajando muy bien, pero en lo político la está regando- y el gobernador Patricio Patrón. Parecen niños de primaria, una haciendo su rabieta porque no pudo llevar al presidente Fox Quesada a una colonia donde ya le había armado un circo y el otro que no hace valer su condición de jefe político, de gobernador del Estado.

En medio de la desgracia de un pueblo no se le debe permitir a las autoridades tener diferencias políticas. Y menos ahora, que empieza el mayor problema, cuando llega la ayuda y empieza la repartición de los apoyos.

***

Los cotos del poder no se acaban con el huracán, es más, se incrementan, cada quien -de los funcionarios estatales- hace lo que le da la gana, es más, se pasan las palabras del Gobernador por el arco del triunfo. Así están Orlando Pérez, queriendo hacer campaña para la diputación federal, o subalternos de Xavier Abreu que quieren ser ellos quienes repartan las despensas; inclusive hay quienes comentan que ya se le extraña a Rommel Uribe y le piden que vuelva, que retorne para meter en orden a los demás funcionarios.

Ahí hay que reconocer que Ana Rosa Payán tiene a todos sus funcionarios perfectamente bien instruidos, nadie hace algo sin enterar a la Alcaldesa y mucho menos dejar de cumplir una orden que venga de ella. "Eso señores es don de mando", comenta Alejandro, fiero defensor de las causas justas.

Hablando de causas justas y tergiversadas, pena nos dio el alcalde de Progreso -José Blanco Pajón- quien con tal de beneficiarse -políticamente- dispuso como centro de acopio el sindicato del Volante, eso no es lo grave, sino que le ocultó información al representante del gobierno del Estado. Cerrazón total, dispuso para las lideresas del PRI, al indicar quiénes serían las que repartirían los apoyos y tenía como asesor al diputado Luis Hevia.

Ahorita tienen manos, pero necesitan mandos, dirección y organización, eso es lo que se necesita, no políticos que grillen con la desgracia y con el dolor humano, puntualizamos.

Por su parte, desagradable fue ver al secretario de Salud -José Pereira- cenando jugosa carne en conocido restaurante de Prolongación de Montejo el miércoles a las ocho de la noche -comenta Ricardo, indignado estudiante de la Unimayab, que nos acompaña en nuestra mesa de Sanborns-, no digo que no debe de cenar, pero la imagen que da es repugnante, mientras hay miles de personas que están muriendo de hambre, el secretario de "Salud" estaba como pashá cenando con entera calma en refinado sitio, en vez de estar trabajando por el bien de Yucatán, su sentido social está tan derruido como el mismo estado, con funcionarios así, Yucatán no puede salir adelante. Debe hacer una reflexión Patricio Patrón sobre quienes merecen quedarse en sus puestos y a quienes sacar por no pasar la prueba.

No es momento de asestar críticas, hay que señalar errores para corregirlos, es momento de ayudarnos entre todos.

También es válido comentar que los diputados más movidos y que más se rajaron el lomo para ayudar, fueron los priístas Dafne López, María Teresa Rodríguez y, a pesar de sus formas de actuar, Ivonne Ortega.

Vale comentar el apoyo que provino de empresas particulares, como la Coca-Cola, la cual brindó ayuda vía agua purificada y otros bienes, así como patronatos como Cáritas, así sí podemos salir, con muestras de solidaridad de los propios yucatecos

Yucatán, Campeche y Quintana Roo siempre han ayudado cuando hay desgracias en otras partes de la República, hoy es tiempo de que todo el país le dé una mano a los yucatecos.

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