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Alrededor de las 18:00
del domingo 22 ya se empezaban a sentir en
la ciudad las rachas huracandas de Isidoro
y de acuerdo con los reportes oficiales tenía
una aceleración de 205 hasta 250 kilómetros
por hora. Durante toda la mañana y
parte de la tarde recibimos estoicamente nublados
que fueron acompañados de chubascos,
tormentas eléctricas y fuentes vientos,
mientras desde una día anterior el
Consejo Municipal de Protección Civil
había llamado a una alerta general.
Hasta el momento de escribir estas líneas
no se habían cuantificado en forma
total los daños, pero lo cierto es
que los problemas mayores estuvieron en las
comisarias de Oxholon, Bolón, San Antonio
Chun, Dzibikak, Hunxectamán, Itzincab,
Tanil, Ticimul, Xcucul Sur, Tebec, Petecbiltún,
Hotzuc, Xtepén, Yaxcopoil, Poxilá,
en donde aproximadamente 552 personas resultaron
afectadas al perderse sus vivendas de cartón.
Precisamente en las primeras horas del martes
24, el gobierno del Estado envió $450,000
con el fin de apoyar las necesidades de aquellas
personas que resultaron afectadas por el meteoro
y esa sería la primera cantidad que
destina el gobierno estatal y federal dentro
del plan inmediato de emergencia para este
tipo de desastres.
La ciudad recibió los embates del
huracán: árboles caídos,
cables en el suelo, bardas derribadas, lámparas
y luminarias estalladas, ventanas y vidrios
rotos. El lunes, en plena llovizna, el primer
edil Raúl Alberto Ruiz Ortiz, en compañía
del secretario municipal Fernando Rodriguez,
de José Luis Zapata Osorio, regidor
de Obras Públicas, Ing. Wilberth Ortiz
Durán, director de Alumbrado Público,
arquitecto Andrés Zapata, director
de Obras Públicas, Santiago Sosa, director
de Imagen municipal, de Aquilio Martín
y Francisco Sosa, entre otros, hicieron labor
de limpieza. En forma inmediata, las comisarías
recibieron sus despensas. Los daños
en las viviendas fueron principalmente en
las que usan cartón para techos y paredes,
siguiendo las casas de láminas de zinc,
de asbesto y de viguetas de bovedilla; el
auxilio a las comisarías fue en forma
rápida, pero hasta el segundo día
pudieron ser reconectados los servicios de
electricidad y agua potable.
Los reportes más serios se dieron
en Xcucul Sur, en donde las casas de techos
de láminas de zinc sufrieron daños;
en las 33 predios viven 172 personas y se
prevee que las comisarías cambien el
sistema constructivo, utilizando un caballete
más pequeño solamente para evitar
la filtración del agua.
En todo el municipio se abrierion 20 alberges
o refugios temporales, diez del gobierno del
Estado y los 10 restantes del municipio, verificándose
las llaves y personas encargadas, los comisarios
municipales, quienes instruyeron a la gente
con casa bajo riesgo que acudieran a las escuelas
en las que se les proporcionó agua,
comida y despensas.
En estado de alerta estuvieron los trabajadores
de las distintas dependencias del servicio
público. A la policía municipal
se les distribuyeron 40 pares de botas. Hubo
2,000 personas en albergues; el Ejercito Mexicano
colaboró intensamente dentro del plan
DN-III, pues llegó un destacamento
de 40 soldados quienes después de sus
labores fueron alojados en la escuela primaria
"Niño Artillero".
Los elementos castrenses participaron auxiliando
a la población en los fraccionamientos
Itzincab y San Lorenzo, así como el
parque de la "Independencia" de
la ciudad de Umán, demás de
eliminar en las vías federales cualquier
árbol u obstáculo que se presentara.
Por su parte, la Sra. Silvia Ayuso de Ruiz,
presidenta del DIF municipal, canalizó
en su momento despensas para los albergues,
así como las comidas para los damnificados.
El alcalde Ruiz Ortiz dijo que no se imaginaban
que este huracán fuese tan severo,
ya que los daños estan a la vista de
todos. Se formó una comisión
receptora de apoyos, posteriormente se hará
un balance para hacer las peticiones correspondientes
al gobierno del Estado, además de que
llegarán los recursos federales destinados
a este tipo de contingencias.
Comentarios: lizama_vado@yahoo.com.mx
(F.L.V., Umán, Yucatán, Méx.,
septiembre de 2002).
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