|
"Que Dios les bendiga",
fueron las palabras que el presidente Vicente
Fox Quesada dirigió a las más
de setecientas personas albergadas en el Poliforum
Zamná durante los tres minutos que
tardó en su visita al lugar, desoyendo
los gritos de la gente que le pedía
a gritos que subiera al segundo piso a ver
los baños que se encontraban llenos
de materia fecal y orines de los ahí
presentes, quienes llegaron a las tres de
la tarde del domingo con las primeras rachas
huracanadas de "Isidoro" que abatió
con toda su furia al Estado.
"La ropa se mojó porque se rompieron
los cristales de arriba, el agua entró
y todo fue un asco. Mi nene de siete meses
ahí durmió entre esa cochinada
porque a falta de lugar dormimos en el baño
entre los desechos y los orines de los que
entraban, pero como no había agua,
se fue acumulando hasta que empezaron a hacer
sus necesidades en los rincones, y luego bajo
lluvia teníamos que salir atrás,
al campo, para hacerlas. Decidimos ponernos
de pie y abrazar a nuestros hijos, ya que
el agua continuaba entrando por el agujero
donde estaban los vidrios. Yo tenía
mi maleta asentada en el esqueleto de una
cama y dos doctores llegaron y la tiraron
al agua y les menté la madre, por tratarnos
como animales. Al día siguiente después
de varias horas de no probar alimento me dieron
galletas de animalitos que cabían en
una mano y una bolsita de cuarto litro de
agua; me "encabroné" y las
tiré a la basura, y salí bajo
lluvia a comprar algo de comer" nos dijo
Gustavo Méndez, pescador de Celestún.
Martha Flota Cocom, que había sido
trasladada en grupo con su hermana Margarita,
su padre invidente de 89 años y pescador
retirado de Celestún, y sus tres hijos
y los dos de su hermana nos comenta: "a
las doce del día ya estaba feo el tiempo,
llegamos al Poliforum y ya se encontraba bastante
lleno, como con más de quinientas gentes,
por lo que no encontramos lugar nos metimos
en la parte de abajo de las butacas donde
hay un pasillo subterráneo y ahí
nos acomodamos como pudimos. Todo era un asco
por falta de agua para los baños. Desde
que llegamos no comimos, sino hasta el día
siguiente como a las nueve de la mañana
salimos bajo lluvia a comprar leche, galletas,
papel de baño, porque ahí no
había nada. El lunes nos trasladaron
al Siglo XXI, donde todo es muy diferente,
contamos con doctor, medicinas, ropa, baños
limpios y lo más importante con tres
alimentos diarios. El martes vino un señor
a decirnos que en la puerta estaban unos camiones
para trasladarnos a Celestún, y nos
dijo que si no nos íbamos en ese momento
ya no habría transporte después
y de que iban a cerrar ese lugar. Pero decidimos
no irnos, en eso, llegaron unas personas de
ahí y nos dijeron de las malas condiciones
en que se encontraba todavía nuestro
lugar, por lo que reafirmamos nuestra convicción
de quedarnos".
Araly Chaayav Karma, joven voluntaria, motivada
por el placer de servir a sus semejantes,
en especial en estos momentos en los que la
fuerza de la naturaleza deja a algunos de
ellos en peores condiciones que otros, es
cuando ese placer de servir brota de una manera
espontánea y auténtica, como
le ha sucedido, nos comenta: "El martes
a las 6:30 de una tarde lluviosa, los integrantes
de la Oficialía Mayor del gobierno
del Estado, Alfredo Cámara, Agustín
López y Miguel Can Madero, le dijeron
a la gente que si no se iban en ése
momento, quién sabe si habría
camiones para después. Varios de los
albergados se fueron con miedo. Tanto militares
como scouts y voluntarios hemos tratado de
servir a la gente, dándole sus tres
comidas diarias, asistencia médica,
distracción y juegos para los niños.
pero la gente del Gobierno nos ha estado limitando,
ya no dejan que se reciban víveres
aquí, se ha escuchado que digan "aquí
no los van a mantener, que se fueran a su
pueblo"; ese tipo de actitud en una situación
como ésta, como que no es congruente
con los principios básicos de auxilio
en tiempos de desastre, que es cuando todos
debemos de estar más unidos para que
nuestro estado siga de pie". Parece que
el desconcierto o descontrol imperó
a la hora de recibir y atender albergados
por la falta de estar prevenidos con todos
los servicios que se pudieran necesitar, fue
la causa de que ante la indecisión
tanto de Protección Civil como del
Gobierno del Estado fueran reemplazados por
las fuerzas militares, que en buena parte
tomaron el control como le sucedió
al coronel David Pérez Landeros, coordinador
general del improvisado albergue Siglo XXI
quien nos comenta: "Los albergues no
estaban preparados como para un fenómeno
de tamaña naturaleza, ya que el huracán
andaba coqueteando de que venía, de
que no venía, fue hasta las dos de
la tarde cuando tuve la certeza de que sí
venía. Siendo los albergues oficiales
el Poliforum Zamná y el Polifuncional,
estaban preparados para proteger a la gente
del sol, pero no para la lluvia y las ráfagas
de viento de más de 250 km/h, a mí
me avisaron que fuera a checar qué
pasaba en el auditorio del Tecnológico,
pues parecía que se encontraba gente
ahí. Cuando llegué me encontré
con 720 personas, la mayoría proveniente
de Progreso, sin la supervisión y cuidado
de ninguna autoridad sin luz ni agua, ordené
al hospital militar que me mandara inmediatamente
servicio médico, y a intendencia que
mandara personal para seguridad y apoyo, fue
a las 10 de la noche cuando el fenómeno
comenzó a vencer el techo del lugar,
y las lámparas empezaron a caer, me
comuniqué de inmediato con el Comandante
de la X División, General de División
Diplomado de Estado Mayor Felipe Bonilla Espinobarros,
a quien le solicité por seguridad de
la gente otro albergue. Después de
un rato de gestiones me dijo que nos trasladáramos
al edificio del Siglo XXI. Así lo hicimos
de la manera más pronta, los camiones
nos los envió el Ayuntamiento de Mérida,
tardándonos una hora para trasladarnos,
por la cantidad de árboles y ramas
caídas que nos impedían el paso;
me impresionó la colaboración
que prestaron los Boy Scouts a los soldados,
porque a pesar de que la lluvia pagaba con
fuerza causando dolor, se bajaban a quitar
las ramas grandes que nos bloqueaban totalmente
el paso y nos impedían continuar. La
gente llegó muy mojada pero inmediatamente
la comenzamos a arropar con cobertores que
tenía Intendencia. ya habían
llegado unas despensas, conseguimos un perol,
y en el lugar nos facilitaron platos desechables.
Y con eso les servimos arroz con leche, café
y galletas que fueron muy bien recibidos al
ser el primer alimento después de 12
a 15 horas de ayuno. Todo esto fue posible
porque la X Región militar estaba preparada
con colchonetas, víveres, medicamentos,
cobertores y personal acuartelado desde tres
días antes, a la hora que se da el
fenómeno estábamos bien organizados.
A la hora que se necesitaban los recursos
humanos ahí estaban. Diconsa ya tenía
víveres, pero no personal porque era
domingo, las cabezas estaban alertadas pero
qué podían hacer sin el personal
de carga y descarga, sin chóferes para
repartir los viáticos y sin los mandos
medios y bajos".
Como sabemos, un albergue es un lugar prediseñado
o improvisado para alojar personas que por
alguna circunstancia de fuerza mayor requieren
ser alojadas, alimentadas y cobijadas. Las
personas que se encontraban en el albergue
deben ser consideradas como albergadas y no
como damnificadas. porque no todos los albergados
son damnificados.
En el albergue del Siglo XXI pudimos contar
con la colaboración de ciudadanos como
la Sra. Guadalupe Molina de Macari que nos
comentó: "la gente que menos tiene
es la que más da, vi cómo de
un automóvil de condición humilde
bajaron ollas de arroz, espaguetti y verduras
para cocinar. La gente que tiene rebusca qué
dar y de tanto rebuscar termina por no dar
nada o muy poco".
En el albergue también encontramos
a mucha gente joven que gustosamente brindaba
su tiempo y su energía en hacerles
pasar un rato agradable que los ayudara a
pasar el trago amargo de estar lejos de sus
hogares con la incertidumbre de lo que les
haya pasado, como la Srita. Adriana Lavalle
Zorrilla que nos manifestó: "vengo
a alentar a la gente, a darle ánimo
y distraerla un poco, tratar de que se olviden
aunque sea por unos instantes de esa gran
preocupación que los embarga de cómo
encontrarán sus viviendas y pertenencias
al volver". Estefanía Ayuso Rubio
nos dijo: "la gente está desalentada
pero ante todo buscan apoyo en Dios y pierden
la esperanza de un mañana mejor"
ambas pertenecen al Reinum Cristi de los Legionarios
de Cristo.
De voluntarias también se encontraban
las jóvenes Mariana Cáceres
Castro y Sara Lastra García del club
Goré que se encargaron de animar juegos
con la participación de los niños
del lugar. Pero no todo es "jauja",
la Sra. Liliana Karam Zoreda, voluntaria de
convicción y acción, nos hizo
el siguiente comentario: "las personas
de Oficialía Mayor del Gobierno del
Estado, quienes no hacen nada, sino poner
trabas a las acciones de los militares y de
los "scouts", se acaban de llevar
tres bolsas de toallas que llegaron a este
centro como donativos, alegando que son del
Gobierno del Estado, y que ellos son los que
las van a distribuir. Uno quiere ayudar a
la gente pero la ayuda no llega por causa
de estas personas. Le pregunté a la
persona que estaba metiendo las bolsas a un
vehículo VW con logo oficial del Gobierno
del Estado cuál sería el destino
de las toallas su respuesta fue que las llevarían
a las bodegas de ANDSA, que funge como centro
de acopio de los donativos para su distribución
a los Municipios que más lo necesiten.
Intrigada por la respuesta, me dirigí
al lugar indicado entrevistándome con
el Sr. Gabriel Cervera Contreras, director
de Recursos Humanos de Oficialía Mayor,
quien manifestó que la labor que realizan
se resume básicamente en coordinar
salidas de autobuses de los albergados a sus
comunidades, después de recabar la
información de las condiciones del
lugar para autorizar los viajes. Proveer de
cosas de emergencia que no se hayan dado en
los donativos. "Andamos bastante bien
en nuestra labor, llegaron dos aviones de
la ciudad de México con apoyos no perecederos,
agua, láminas, azúcar, latería,
etc., que ya estamos distribuyendo a los municipios
y estos a su vez los distribuyen a las comisarías.
Se canceló el apoyo a las colonias
cercanas al Siglo XXI. La gente que se fue
a Celestún se fueron con ropa y despensa.
Para toda esta labor que ya mencioné
cuento con aproximadamente con más
de cien personas dedicadas a servir."
El miércoles 25, ya tanto el Polifórum
como el Polifuncional no tenían a ningún
albergado, sólo el Siglo XXI aún
tenía gente, la inmensa mayoría
de Celestún que se resistían
a regresar a su comunidad después de
que varios de ellos volvieron con la noticia
de que aún se encontraba inundado el
lugar. Ante la insistencia de los de Oficialía
Mayor de que retornaran a su lugar, no se
hicieron esperar las respuestas de los albergados:
"mi mamá se quedó completamente
sin casa, ¿a donde vamos a regresar?",
"consulten el periódico para que
vean las fotos de la situación,"
y a la promesa de que los apoyos y ayuda llegaría
a sus casas pero que no habría quien
la recibiera por estar bastante retirados,
los celestunenses manifestaron su desacuerdo
con frases como estas: "siempre nos prometen
la ayuda pero nunca llega, porque cuando llega
sólo se benefician los allegados del
presidente municipal, las cooperativas y las
migajas son las que le dan al pueblo,"
"no se mueva nadie de aquí, no
nos van a sacar." Araly Chaayav Karma,
joven voluntaria, les sugirió que formen
una comisión de entre ellos que vaya
a checar si hay buenas condiciones para en
el albergue de Hunucmá a donde los
mandarían en caso de que aún
se encontrara la ciudad en graves problemas.
El temor de la gente y su desconfianza con
las promesas que les estaban ofreciendo se
refleja en las palabras de Gladys María
Concepción: "no nos queremos ir,
nos están sacando, nos van a dejar
abandonados" y mucha menos credulidad
y más desconfianza expresó Sara
Ferráez "entre lodo está
mi casa en Celestún, ya fue mi hijo
a verla y me dijo que ésta se cayó,
gallinas, pavos, cochinos, perros y zorros
están flotando por las calles de la
ciudad." Las Sras. Gladys María
Concepción, Martha Flota Cocom y otras
se refugiaron en el área de la cocina
gritando que de ahí no las iban a sacar,
que se resistían a regresar a un lugar
en donde no hay seguridad para ellas y sus
hijos.
Ante estas inconformidades me dirigí
al director de Desarrollo Institucional de
Oficialía Mayor, Sr. Gustavo Monforte,
quien me aclaró que el apoyo del albergue
es de dos o tres días, no más,
y que se les trasladan a lugares más
cercanos a sus comunidades; hay un albergue
cercano en Hunucmá que ya no tiene
gente. "la preparación de los
albergues fue buena, pero la gravedad y extensión
de los daños no fue predecible, obviamente
esto nos trajo confusión que dio pie
a errores que fuimos reparando sobre la marcha."
Dijo que a pesar de las convocatorias de evacuación
la gente no hacía caso, "provocando
que se tengan que hacer traslados con el ciclón
encima."
El costo político que pudiera ocasionar
esta situación lo expresó el
pescador Antonio Citán "con estas
cosas como la mala organización de
los albergues como el del Kukulkán,
que en los primeros días no se daba
abasto con las provisiones, sin agua, sin
luz y muy mal aprovisionado y seleccionado
porque se cayeron los vidrios el primer día
permitiendo la entrada del agua y la falta
de prevención real, nos quitan las
ganas de acordarnos del PAN. El gobernador
Patrón nos fue a visitar para pedir
nuestro voto, pero hoy nos tiene abandonados,
no ha venido a vernos y eso sí da tristeza,
parece que están copiando las viejas
mañas del PRI."
Lo que también se notó es que
varios de los colaboradores voluntarios estaban
aprovechando la oportunidad y sacando jugo
a la tragedia, alebrestando a la gente contra
el gobierno de Patricio Patrón Laviada.
Un punto de vista de aceptación religiosa
nos la proporcionó Marco Kuk de 70
años de edad y de oficio pescador:
"es la voluntad de nuestro Señor
Jesucristo, cuánta pérdida,
ni modo, ahora damos gracias a Dios que vivimos,
aunque después tengamos que reponer
lo perdido. Gracias al señor Gobernador,
estamos acá, le agradecemos su ayuda
y alojamiento y todo lo que nos ha brindado.
Estamos a la espera de poder regresar, ayer
unos se fueron y tuvieron que regresar".
(R.B.R. Mérida, Yucatán, Méx.,
septiembre de 2002).
|