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Ni siquiera su propio presupuesto aprobaron a tiempo...
Además
de una parálisis legislativa que ya lleva prácticamente
diecisiete meses, los diputados locales de Yucatán omitieron
ahora la presentación de su presupuesto para el año
entrante, acto con el que incumplieron con una elemental responsabilidad
expresamente señalada en la Constitución del Estado,
que establece como límite el 30 de octubre.
Frívolos
e irresponsables, los diputados mostraron de nuevo una gran desidia
y desinterés para atender los asuntos del "Honorable
Poder Legislativo". (Ya en ediciones anteriores de La Revista
Peninsular han sido abordados los pendientes del Congreso; apenas
la semana anterior publicamos que no han logrado aprobar las iniciativas
pendientes y adecuaciones a la Constitución local de reformas
a la Carta Magna federal, como lo es la relativa al Artículo
115. En ese sentido, el subsecretario de Asuntos Políticos
de la Secretaría de Gobernación, Francisco Paoli Bolio,
manifestó que pudiera hacerse un exhorto al gobierno de Yucatán,
vía Senado, para el cumplimiento de esa adecuación.
(Casi
diecisiete meses llevan en el cargo y no asumen plenamente su función,
han demostrado su incapacidad de generar un auténtico Estado
de Derecho, mantienen a Yucatán en desacato con dos modificaciones
a la Constitución local, relativas a las reformas municipales
y las adecuaciones electorales.
(Como
hemos publicado, la constante en el Congreso sigue siendo la politización
partidaria de los asuntos, las discusiones bizantinas, la descalificación
personal e ideológica, las pugnas internas por el protagonismo
y la disputa de una jugosas partidas para cada fracción parlamentaria
que además carece de sustento legal, la defensa a ultranza
de los intereses sectarios, la lucha descarnada por el mejor posicionamiento
electoral para dentro de uno o dos años, así como
un lacerante rezago legislativo, además de chocar entre sí
porque algunos quieren incrementarse sus dietas a niveles estratosféricos).
Representantes
populares tan omisos insultan al pueblo yucateco con esa actitud
y no se dan cuenta de que le están robando prácticamente
a Yucatán la oportunidad de avanzar hacia el progreso. En
el caso de los diputados priístas, "tal parece que pretenden
desestabilizar al Estado desde el Poder Legislativo", como
expresara en una entrevista Manuel Avila Noh.
Reiteramos:
el tan comentado "Congreso del cambio" quedó en
más de lo mismo, además de algunos "legisladores"
del PRI que se asumen como fieles escuderos de Víctor Cervera
Pacheco y sólo se dedican a intrigarse entre ellos, al tiempo
que tratan de menoscabar la figura de quien los derrotó el
27 de mayo del 2001 y ahora está al frente del Poder Ejecutivo.
A lo
anterior sumamos el término de "fracción parlamentaria",
que está de boga en el Congreso para establecer claramente
la división de grupos de diputados que llegaron al Congreso
postulados por diferentes partidos políticos. Sin embargo,
dicha figura no está sustentada en ley alguna del Estado.
Como
una manera de justificar la parálisis de la Legislatura local,
el presidente de la Gran Comisión, el panista Ricardo Gutiérrez
López -quien por cierto se esconde regularmente de la prensa-
ha expresado que sigue buscando los consensos con los priístas
y el perredista y que no cejará en su empeño hasta
lograrlo.
Sin
embargo, compañeros de su bancada como Fernando Castellanos
Pacheco han dicho que no pueden ser rehenes de las demás
"fracciones parlamentarias" y dejó entrever de
que se recurrirá a otras opciones para sacar adelante el
trabajo pendiente. También dijo que los legisladores del
PRI votan sistemáticamente en contra de todo y evitan formar
quórum, con lo que obstruyen el trabajo legislativo, y que
los priístas, lidereados por Cleominio Zoreda Novelo, en
vez de estar solicitando incremento salarial, deberían cooperar
para mejorar la producción legislativa.
Diputados
como el ahora "independiente" Manuel Avila Noh han reconocido
que la otrora máxima tribuna del pueblo ha sido convertida
en un escenario de dimes y diretes, en el que se trata de todo,
menos de los asuntos de interés público. Asimismo,
calificó al presidente de la Gran Comisión como una
persona bien intencionada, pero que se ha excedido en los tiempos
para lograr los consensos. "Ha sido muy tibio, consecuente,
dadivoso", manifiesta.
Su
última "proeza"
Ahora,
"nuestros legisladores" han sentado un precedente en la
historia legislativa de Yucatán, esto es, una flagrante violación
a la Constitución Política del estado. Lo lamentable
es que para este desacato no hay sanción alguna. Sí,
por increíble que parezca. Verá usted:
El
Poder Ejecutivo tiene hasta mañana sábado 30 para
presentar su propuesta de presupuesto para el 2003. Patricio Patrón
Laviada estaría en su pleno derecho de no incluir al Congreso
del Estado o de hacerlo, pero con el presupuesto que considere pertinente
-un peso, 100 ó o dos mil millones.
En
fechas anteriores, la Gran Comisión, integrada por los diputados
panistas Ricardo Gutiérrez López y Fernando Castellanos,
el priísta Cleominio Zoreda Novelo y el perredista Jorge
Vallejo Buenfil, sesionó con el propósito de elaborar
la propuesta de presupuesto para el 2003. Sin embargo, salieron
a relucir los intereses personales y partidistas, concretamente
el incremento a sus dietas -de 40 mil a 70 mil pesos mensuales-
y apoyo legislativo por parte del priísta y perredista, lo
que motivó a declarar un receso y postergar la discusión
para la próxima sesión.
Al
día siguiente, ¡sorpresa! No se presentan a la sesión
Zoreda Novelo y Vallejo Buenfil. Los otros dos miembros de la Gran
Comisión, sin preocuparse por cumplir la ley, deciden hacer
mutis y desechar la discusión. Resultado: el Congreso no
presentó su propuesta de presupuesto al Ejecutivo, cuya secretaría
de Planeación pudiese subsanar esa falta con la repetición
del correspondiente a este año.
(En
su momento, Vallejo Buenfil negó ser responsable de tal situación
y afirmó que ve más bien una campaña en su
contra orientada a descalificar su posición. El dicho del
perredista podría fundarse en la versión de que fueron
los panistas quienes no retornaron luego del receso, la cual no
ha podido ser confirmada).
La
Constitución de Yucatán es clara al respecto en su
Artículo 30, Fracción XLVI: "Son facultades y
atribuciones del Congreso del Estado... formular el proyecto de
Presupuesto de Egresos del Poder Legislativo, atendiendo las posibilidades
de ingreso y gasto público del Estado y remitirlo al titular
del Poder Ejecutivo a más tardar el treinta de octubre de
cada año, a fin de que éste considere su incorporación
al proyecto de Presupuesto de Egresos del Estado..."
Concluimos,
pues, que los diputados locales, que tanto cuestan al erario público,
incumplieron la Constitución Política del Estado de
Yucatán, pues no ejercieron tal atribución en los
tiempos señalados.
Por
su parte, la Ley Orgánica del Poder Legislativo del Estado
de Yucatán, en su Artículo 55, fracción III,
dice: "La Gran Comisión tendrá las siguientes
facultades y obligaciones: proponer el proyecto del presupuesto
anual del Congreso del Estado...". Esta disposición,
como podemos ver, les valió un comino a los cuatro miembros
de ese cuerpo de gobierno. Pero, ¿habrá castigo para
ellos? Veamos lo que señala el Artículo 98, fracción
I, de la Constitución yucateca:
"El
Congreso del Estado expedirá la Ley Reglamentaria del presente
título y las demás normas conducentes para sancionar
a los servidores públicos que incurran en responsabilidades,
de conformidad con las siguientes prevenciones: Se impondrán
mediante Juicio Político, las sanciones indicadas en el artículo
99 de esta Constitución a los servidores públicos
señalados en el mismo precepto, cuando en el ejercicio de
sus funciones incurran en actos u omisiones que redunden en perjuicio
de los intereses públicos o de su buen despacho.
El
Artículo 5º de la Ley de Responsabilidades de los Servidores
Públicos:
"Son
sujetos de Juicio Político los servidores públicos
mencionados en el Artículo 99 de la Constitución Política
del Estado.
Asimismo,
el Artículo 99 de la Constitución local: "Podrán
ser sujetos de Juicio Político los diputados locales propietarios
y suplentes en funciones, los magistrados del Tribunal Superior
de Justicia, los magistrados del Tribuna Contencioso Administrativo,
los titulares de las dependencias de la Administración Pública
Estatal y los presidentes municipales.
"Las
sanciones consistirán en la destitución del servidor
público y en la inhabilitación para desempeñar
funciones, empleos, cargos o comisiones de cualquier naturaleza
en la Administración Pública del Estado".
Y el
Artículo 6º de la Ley de Responsabilidades de los Servidores
Públicos:
"Es
procedente el Juicio Político, cuando los actos u omisiones
de los servidores públicos a que se refiere el artículo
anterior, redunden en perjuicio de los intereses políticos
fundamentales o de su buen despacho".
El
Artículo 7º del mismo ordenamiento, en sus fracciones
VI, VII y VIII:
"Redundan
en perjuicio de los intereses públicos fundamentales o de
su buen despacho: Cualquier infracción a la Constitución
del Estado o a las leyes estatales, cuando cause perjuicios graves
al Estado o a uno o varios municipios del mismo, a la sociedad,
o motive algún trastorno en el funcionamiento normal de las
instituciones... Las omisiones de carácter grave en los términos
de la fracción anterior... Las violaciones graves y sistemáticas
a los planes, programas y presupuestos de la Administración
Pública Estatal y Municipal y a las Leyes que determinen
el manejo de los recursos económicos del Estado".
Pero
veamos el Artículo 100 de la Constitución yucateca:
"Para
proceder penalmente contra los diputados locales propietarios y
suplentes en funciones, los magistrados del Tribunal Superior de
Justicia, los magistrados del Tribunal Contencioso Administrativo,
los titulares de las dependencias del Ejecutivo del Estado y los
presidentes municipales por la comisión de delitos durante
el periodo de su encargo, el Congreso del Estado declarará
con el voto de las dos terceras partes del total de los miembros
de la cámara si ha o no lugar a proceder contra el inculpado".
La
pregunta es: ¿los diputados locales se castigarán
a sí mismos?
Apuntamos:
si estos llamados "representantes populares" no fueron
capaces de ponerse de acuerdo para elaborar su propia propuesta
presupuestal, qué podemos esperar los yucatecos cuando se
trate de aprobar el proyecto estatal de Egresos para el 2003 que
envíe -a más tardar mañana sábado- el
gobernador Patricio Patrón Laviada
Mal
hicieron, sin duda, los diputados -panistas o, aliados, el priísta
y el perredista, según la versión que resulte cierta-
al no asistir a la sesión citada anteriormente. Pero, finalmente
ninguno de los cuatro de la Gran Comisión, ni los de la Permanente
ni los demás, expresaron su desacuerdo con esa irregularidad.
Simplemente consideraron que era más fácil olvidarse
del asunto. Quizás pensaron: "Total, Patricio nos considerará
en el proyecto de Egresos que nos envíe...". De cualquier
modo, los más obligados eran los cuatro legisladores de la
Gran Comisión, que coincidentemente son abogados y representantes
populares, pero no cumplieron de ninguna forma...
Por
su parte, el gobernador Patrón Laviada, aunque no tiene atribuciones
para obligar al Congreso, bien pudo haber exhortado a esa soberanía
a cumplir en tiempo y forma con lo estipulado en la Constitución,
mucho menos hizo algo la Secretaría de Planeación
y Presupuesto, que de acuerdo con la Ley del Presupuesto, Contabilidad
y Gasto Público podría corregir la grave omisión
en que incurrieron los diputados.
El
marco legal vigente, imperfecto, no obliga a los diputados, pero
sí consiente que puedan violar la ley. Nuevamente las imperfecciones
jurídicas salen a relucir y si no han logrado avanzar en
lo esencial, mucho menos se espera que innoven y establezcan mecanismos
para corregir situaciones tan lamentables como la que nos ocupa...
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