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Reconsumatum
Est.
Esta
tarde de domingo 24 de noviembre de 2002 se cumplió la predicción
que oportunamente hicimos en esta columna y tal y como lo vimos
venir, "la convención de delegados" del único
dinosaurio sobreviviente en este país, "eligió"
como candidato del PRI al gobierno del estado de Campeche al contador
público Jorge Carlos Hurtado Valdez, en una fiesta al más
puro estilo del viejo PRI en una era en que la dirigencia nacional
de ese partido presume auto denominándose el nuevo PRI. En
fin, lo verdaderamente importante es que la lucha intestina terminó
y todo lo demás es lo de menos.
Pensamos
que no hay heridas que restaurar pues todos los que fueron sabían
a lo que iban y para qué iban. ¿Tendrán la
recompensa esperada?
Los
requisitos se cumplieron, las expectativas resultaron sólo
eso, la forma se descuidó pero quien ha dicho que alguna
vez, partido alguno, las ha cuidado; en el PAN hicieron lo mismo
y en Convergencia ni se diga, pero -eso sí- como criticaron
la selección similar del PRI. En el fondo casi todos sabíamos
lo que iba a ocurrir, aunque, quizá, algunos tengan conceptos
equivocados respecto a la afinidad del actual candidato con el actual
gobernador señalado como el impositor; lo cierto es que los
afectos y los compromisos morales del ahora candidato son con Jorge
Luis y que pese a esta verdad, en este momento histórico,
resulta el más conveniente de entre los muchos aspirantes,
incluyendo a los propios delfines con mayor afinidad con el gobernante,
quien con esto parece demostrar que no tiene verdaderos amigos comprometidos
con él, en quienes confiar.
De
Jorge Carlos Hurtado Valdez podemos asegurar que es un campechano
auténtico, que nació, creció, estudió,
se casó, vive y seguramente seguirá queriendo hacerlo
en Campeche, tiene una buena esposa que en todo lo apoya y sus hijos
son buenos muchachos, al igual que él y su esposa son buenas
personas y bien intencionadas. Tiene experiencia en los lados amables
de la política y seguramente sabrá encontrar quien
lo apoye en los lados oscuros de la misma que seguramente la propia
política y los acostumbrados a ejercerla con oscuridad le
darán a conocer y, muy pronto.
Los
golpes bajos se iniciarán y bueno será no darles mayor
importancia y descuidar lo principal por lo personal y no entrar
al terreno de la contienda basándose en patadas bajo la mesa
ni arrastrar odios y rencores ajenos. Conciliación puede
ser la palabra, Respeto la clave.
Los
panistas y los convergentes ya han definido sus estrategias que
pueden resumirse de la siguiente manera: a) Ambos contra el PRI,
haciendo lo que se tenga que hacer para sacarlo del cuarto piso
sin importar si eres tú o soy yo quien lo saque y si para
lograrlo hay que unirnos y que uno renuncie a favor del otro así
se hará (total que a sus seguidores les importa un bledo
la ideología partidista); b) En lo particular el PAN busca
un cambio al más puro estilo de Yucatán, sin tomar
en cuenta que si bien su candidato tiene semejanzas con el gobernante
yucateco, lo cierto es que no cuenta con la carrera política
previa de este último ni con la estructura partidista suficiente,
pues al igual que Convergencia son partidos establecidos en el Estado
a modo personal, en el caso del PAN a favor de Juan Camilo y en
el de Convergencia a favor de Layda y... párele de contar;
c) Los panistas basan su campaña en la palabra cambio y los
convergentes, que antes utilizaron el cambio, ahora manejan insurgencia
ciudadana y... cuidado con esta última advertencia presagiante
de malos vientos y d) Grandes gastos en campañas, pues desde
ahora se han gastado más de los seis millones autorizados
en total para gastarse en toda la campaña y... ni quien haga
algo por impedir esta violación a la ley electoral, que al
igual que las abiertas campañas indebidamente iniciadas antes
de los tiempos señalados en la ley, marzo de 2003, están
en marcha por todo el Estado con plena cobertura de los medios de
información, sin que el Instituto Electoral haga algo por
impedirlo y... ¿el orden y el respeto que deben prevalecer?
A este
día, sólo falta por definir candidato al interiormente
desgastado pero no aniquilado PRD, cuyo candidato puede, aunque
usted no lo crea, resultar factor de decisión e inclinador
de la balanza en una elección que desde ahora anticipamos
que estará plagada de votos "anti", ganados a pulso
y en la que el único seguro de obtener la mayoría,
hasta hoy, es el fantasma del abstencionismo.
(L.E.G.,
Campeche, Campeche, Méx., noviembre de 2002)
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