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La pugna entre poderes

Parece que los problemas nunca acabarán, mientras sea gobernador del Estado, para Patricio Patrón Laviada. Qué felices épocas aquellas en las que como alcalde de Mérida bastaba una actitud valiente, casi retadora, ante el Poder Ejecutivo estatal para allegarse solidaridad y acrecentar su imagen personal. Y todo casi sin costo político.

Ahora Patricio es el titular del Poder Ejecutivo. Ahora le corresponde a él resistir los embates de los que, a su costa, pretenden un nicho o beneficio político.

Es claro que se trata de situaciones distintas: las de Patrón Laviada eran actitudes, a veces incluso temerarias -como aquella de retirar personalmente propaganda política de los parques de Mérida, desafiando a la policía del entonces gobernador Cervera-, con apego a la ley, o bien, de cara al pueblo. Hoy las que él tiene que soportar son producto del protagonismo irracional de aquellos que no quieren nada con la democracia.

Vivimos en estos días el escándalo de los magistrados del Tribunal Superior de Justicia. Maltratados por Patrón Laviada, recurren al Senado de la República para dar a conocer la tortura de que son objeto por parte del Poder Ejecutivo.

Dentro de esta tragicomedia -vamos apenas en el segundo acto- distinguimos una real división de poderes. Por fin la hay en Yucatán. Pero resulta que aquellos que hasta ayer eran soberbios, prepotentes con el común de los mortales y a la vez gatilleros del amo Cervera, ahora son ratoncitos de alacena.

Preocupa lo que pueda ocurrir. No la suerte de este grupo de roedores, sino el escándalo político en el que nuevamente Yucatán se ve involucrado, ahora promovido por la queja del Poder Judicial.

Delicado también porque Angel Prieto Méndez y su menguada membresía demuestran que están resueltos a utilizar todos sus recursos para hacerse escuchar en el centro y magnificar las diferencias que tienen con el Ejecutivo. Por eso, sin importarles un poco la sociedad yucateca, meridana, toman el caso Medina-Abraham y le dan un sentido que en realidad no tiene.

Permanezcamos atentos para apreciar hasta dónde son capaces de llegar los autores de esta jurídica movida de ficha política. Y preparémonos para ver si hay habilidad por parte del Poder Ejecutivo para su defensa.

Parece que Patrón Laviada de nuevo jugará solo. Lo mismo haríamos nosotros si estuviéramos rodeados del mismo equipo de asesores y de comunicación.

Es hora de pagar, gobernador. Es posible -muy posible- que el mismo a quien usted se le plantó como alcalde, ahora esté cobrando facturas pendientes. Por el bien de todos, sin embargo, esperamos que haya mucha capacidad y finalmente el jefe del Ejecutivo ponga en su lugar a ese sujeto y su grupo, al que no le importa el Estado y mucho menos su prosperidad.



   


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