|
El
3 de junio del año que está por finalizar, el gobernador
Patrón Laviada dio a conocer que la Procuraduría de
Justicia estatal investigaba presuntas irregularidades en el expediente
204/96 del caso Medina Abraham. En ese contexto, la PGJ solicitó
a la titular del Juzgado Cuarto de Defensa Social, Leticia Cobá
Magaña, proporcionar una serie de pruebas relativas al caso.
Cobá Magaña, en principio, se rehusó a complacer
dicha petición. La Procuraduría amenazó con
sancionar a la Jueza por entorpecer la diligencia. A partir de esa
fecha se han dado una serie de intercambios de declaraciones y expresiones,
la mayoría desatinadas y carentes de tacto, entre uno y otro
Poder.
El
21 de agosto, Armando Medina Millet presentó ante el Ministerio
Público una denuncia contra la jueza Cobá Magaña
por rehusarse a mostrar las pruebas utilizadas en el caso penal
donde el querellante resultó responsable del delito de homicidio.
Lo
que era simplemente una medición de fuerzas entre
dos poderes, culminó en total enfrentamiento tras unas declaraciones
de Patrón Laviada dadas a conocer el 14 de septiembre, al
calificar de vergüenza al Poder Judicial del Estado,
soberanía que pidió al Ejecutivo precisar sus aseveraciones.
El Gobernador reiteró sus afirmaciones durante una convención
panista y entrevistas a la prensa. Los magistrados respondieron
también con señalamientos de réplica que ordenaron
publicar en la prensa diaria.
La
situación llegó al extremo de que agentes de la Policía
Judicial del Estado se apostaron a las afueras y en el interior
del edificio del Tribunal Superior de Justicia. El Ejecutivo justificó
el operativo como parte de una diligencia que el Ministerio Público
llevaría al cabo en ese lugar, en relación con el
caso Medina-Abraham. Asimismo, se solicitó la destitución
de Cobá Magaña de su cargo.
Ahora,
cinco de los seis magistrados del Tribunal Superior de Justicia
del Estado, Angel Prieto Méndez, Ligia Cortés Ortega,
Mercedes Pérez Fernández, Ricardo Ávila Heredia
y Mygdalia Rodríguez Arcovedo, se sintieron agraviados ante
lo que califican como una campaña de desprestigio hacia ese
Poder por parte de Patrón Laviada, y consideraron que era
menester solicitar la intervención del Senado de la República
para que ponga un alto a esta situación, con fundamento en
el Artículo 76, fracción VI, de la Constitución
General de la República, del cual ningún estado del
país ha hecho uso.
Los
querellantes acusan al gobernador de pretender apoderarse de esa
soberanía para imponer a incondicionales suyos como magistrados,
con el fin de poder sacar de prisión a Armando Medina Millet,
acusado de asesinar a su esposa Flora Ileana Abraham Mafud, ante
la imposibilidad jurídica de reabrir el expediente
Por su parte, Patrón Laviada calificó de difamatorio
el escrito enviado por los magistrados al Senado de la República.
Alguna preocupación muy grande han de tener los magistrados
en relación con las averiguaciones que realiza la Procuraduría
General de Justicia tras una denuncia presentada por Armando Medina
Millet por presunta falsificación de documentos. No
entiendo por qué tanto brinco si el suelo está parejo.
Increíblemente los magistrados asumen que el Poder Ejecutivo
quiere abrir el caso 204/96 del Juzgado Cuarto de Defensa Social.
(Caso Medina Abraham).
A lo
anterior sumamos las aseveraciones de directivos de los partidos
Acción Nacional, Revolucionario Institucional y de la Revolución
Democrática, metiéndole más leña al
fuego. La presidenta estatal del partido del sol azteca, Noemí
Avilés Marín, afirmó que aunque los magistrados
se extralimitaron al pedir al Senado su intervención, esa
decisión puede ser una magnífica oportunidad para
que el Poder Legislativo federal conozca cómo el Poder Judicial
de Yucatán ha actuado en forma ilegal en torno al caso Medina
Abraham y ha solapado la mala actuación de una de sus integrantes.
El
presidente de la Gran Comisión del Congreso del Estado, Ricardo
Gutiérrez López, interrogado sobre si era necesario
que el TSJ recurriera al Senado, respondió que necesario
sólo es la muerte, e indispensable tampoco creo que lo fuera,
más bien creo que se excedieron... Hay inercias y tenemos
que empezar a entender esta relación. Realmente poco
esclarecedor su dicho.
El
coordinador de la bancada priísta en la Legislatura local,
Cleominio Zoreda Novelo, aseveró que los magistrados del
Tribunal Superior de Justicia no han sido los únicos ofendidos,
pues el jefe del Ejecutivo estatal ha puesto calificativos a algunos
legisladores del PRI y atacado al gobernador del vecino estado de
Campeche, José González Curi.
A su
vez, el senador panista José Castañeda Pérez
acusó a los priístas de tratar de convertir nuevamente
a Yucatán en un laboratorio de experimentos políticos,
al llevar innecesariamente hasta el Senado un enfrentamiento entre
los Poderes Judicial y Ejecutivo.
Al
opinar sobre el caso, el presidente de la Comisión Estatal
de Derechos Humanos del Estado de Yucatán, Sergio Salazar
Vadillo, dijo que eso forma parte del nuevo proceder democrático
en México, lo cual no se daba en otros tiempos.
Otros
como el secretario general de Gobierno, Pedro Rivas Gutiérrez,
indican que no existe tal conflicto y resumió los hechos
a una democrática diferencia de opiniones entre
los poderes, contradiciendo a su jefe el gobernador, pero tratando
de sacarle gas al conflicto de moda.
¿Adónde nos va a llevar todo esto?
Urge
un acuerdo político. La actual confrontación es inaceptable
políticamente y se traduce en tropiezos para la vida institucional
de la entidad. Qué lástima que actos jurídicos
inéditos a nivel nacional surjan en circunstancias como la
presente y no en asuntos de bienestar público.
La
situación es inédita a nivel local y nacional. Recordemos
que en la década de los años 90, en Michoacán,
fue destituido el Presidente del Tribunal Superior de Justicia de
ese estado. La Suprema Corte de Justicia de la Nación conoce
del caso y reinstala al titular del Tribunal. La actual es diferente:
es un enfrentamiento entre dos Poderes. No existe ordenamiento al
respecto para estos casos. Los magistrados que piden la intervención
del Senado se apoyan en el Artículo 76, fracción VI,
de la Carta Magna, que otorga a la Cámara Alta la facultad
de resolver las cuestiones políticas que surjan entre
los Poderes de un Estado cuando alguno de ellos ocurra con ese fin
al Senado, o cuando, con motivo de dichas cuestiones, se haya interrumpido
el orden constitucional mediante un conflicto de armas. En este
caso el Senado dictará su resolución, sujetándose
a la Constitución General de la República y a la del
Estado.
El
escrito de los magistrados fue enviado a las Comisiones de Régimen
Interno y de Justicia para su análisis. El senador blanquiazul
Fernando Castañeda Pérez aseguró que el documento
será estudiado hasta el próximo año, porque
ahora hay que aprobar el paquete fiscal del Ejecutivo federal. No
hay motivo para darle prioridad al escrito, además
de que la petición es ridícula y los mismos
promoventes están conscientes de ello.
Será
interesante que el asunto llegue al pleno del Senado, a fin de escuchar
las argumentaciones de las partes en conflicto. Al respecto, Prieto
Méndez dijo no estar preocupado ante una eventual exposición
ante el pleno, ya que cuando uno tiene la razón no
teme a los debates ni discusiones que se originen.
De emitir el Senado de la República un dictamen, ¿los
dos poderes estarán en condición de acatarlo o por
el contrario, recurrirán a otra instancia alegando de que
se vulnera la soberanía yucateca?
En
una tierra de connotados juristas, resulta hasta cierto punto irónico
que este tipo de controversias tenga que resolverse recurriendo
a la instancia superior, en este caso a la Federal. Sin embargo,
tomemos en cuenta que ante los vacíos legales, el Senado
no podrá dar una solución 100% satisfactoria para
las dos partes confrontadas. Como el propio secretario de Gobierno
declaró hace unos días: creo que hay en el Estado
la capacidad para un buen entendimiento y un respeto entre los poderes
.
La
pugna en cuestión ha llevado a la polarización en
la sociedad, impulsada por las diferencias de opinión entre
los diversos medios de comunicación escritos y electrónicos
de la entidad. Con la queja de los magistrados, se pone de frente
a las críticas justas y no, Angel Prieto Méndez, quien
durante 400 días no tuvo diferencias con Patricio Patrón
Laviada. En lo personal, ambos personajes se tratan con normalidad
y cortesía.
El
acuerdo político y el diálogo deben imperar en estas
circunstancias en los que la ciudadanía está demasiada
golpeada en su ánimo y economía tras el paso de Isidoro
a lo que agregamos la aprobación de impuestos nuevos
a uso de celulares y tomar refrescos embotellados.
Los
conflictos están llegando a tan peligroso nivel que resulta
lamentables las declaraciones del presidente estatal del PAN, Alfredo
Rodríguez y Pacheco, de que mientras los poderes Ejecutivos
y Legislativo del Estado son constantemente sometidos al juicio
y supervisión de la sociedad, al Poder Judicial parece
que no le gusta que lo toquen, ni con el pétalo de una rosa.
¿Las constantes pugnas deben ser el pan nuestro de cada día
para un mejor desarrollo y crecimiento de Yucatán? Vamos
bien entonces.
|