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En alguna ocasión, nos llegó la invitación
para ser árbitro de boxeo profesional, rechazamos el ofrecimiento
porque no es ético ser juez y parte, ya que desafortunadamente
para sobresalir en el ámbito internacional tienes que vivir
del entreguismo y la alabanza a quienes te ofrecen la oportunidad
de ser árbitro o juez en alguna pelea de campeonato mundial.
El boxeo es uno de los deportes más espectaculares y dramáticos,
la persona que abrace la profesión de tercero sobre la superficie
o juez debe ser honesto y sobre todo, con mucha vergüenza.
Lo
anterior es por la forma como personas que están al servicio
de organismos internacionales como la Organización Mundial
de Boxeo (OMB) utilizan algunos medios escritos de comunicación
para despotricar contra otros organismos, por el solo hecho de que
no cayeron en sus chantajes periodísticos. Somos enemigos
de leer pasquines, pero también nos da mucha pena enterarnos
que gente con muchos conocimientos del boxeo y que pueden aportar
mucho más dando propuestas positivas al deporte de los puños,
utilicen columnas para lanzar criticas viscerales a gente como José
Manzur Argüelles, José Sulaimán o el "Chinchonal".
Una
cosa es cierta, Manzur Argüelles terminó con la mafia
que había en la comisión de Boxeo local. Ya va para
4 años que en es comisión se respira aire puro, ya
no esta contaminada esa autoridad. Hay gente honesta que se preocupa
porque los peleadores estén bien preparados y que exista
más armonía entre los mentores locales.
Joaquín
Poot Campos, hombre de toda la confianza de Ana Rosa Payán
Cervera ha hecho buena mancuerna con Manzur Argüelles y por
eso la Combox de Mérida está cumpliendo sus funciones,
no de empresaria ni promotora de funciones de boxeo profesional.
Igualmente,
no tiene la necesidad de hablar mal de presidentes de los organismos
mundiales o regionales para que sean nombrados jueces en peleas
de títulos del CMB.
Por
eso rechazamos ser árbitro o juez de boxeo; no queremos ser
viscerales como algún columnista o seudo representante de
un organismo mundial del deporte de los puños.
Mérida
por más de 9 años estuvo bajo la sombra de un nefasto
personaje que hasta hoy no ha dicho qué pasó con el
Fondo de Retiro del Boxeador ni con los libros de actas de ese organismo
durante su administración, además de los implementos
que donaron algunos pugilistas para la conformación del Museo
del Boxeador.
(M.C.C.
Mérida, Yucatán, Méx., diciembre de 2002).
Comentarios: mcanocontreras@yahoo.com
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