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Es posible pensar que el desacato fue parte de un proceso electoral
muy bien planeado. Por un lado, existe la versión de que
la presidencia de la República hizo sondeos de opinión
y determinó que el PRI ganaría abrumadoramente las
elecciones. Lo cual en imagen no retribuiría nada benéfico
al PAN porque Fox estaba recién desempacado en la Presidencia,
era su primera elección. Había que ganar Yucatán
¿cómo? ¿cuál sería la médula
del proceso electoral? El Instituto Electoral del Estado, allá
fue la gran lucha. Los grandes estrategas analizaron la situación
del Estado y los factores positivos y negativos los tenían
los dos candidatos a gobernador en Yucatán, era cuestión
de cómo jugarlos. La Ley Electoral local nunca se adecuó
a la federal, hubo grandes carencias y deficiencias en la materia,
ante lo cual, este nuevo consejo local ya está trabajando
en ello.
Yucatán
entonces estaba en desfase. Eso era positivo para Cervera Pacheco
porque estaba la legislación a su favor, tenía todo
para operar y negativo porque lo dejó ir. Aquí es
el principio de la historia, cuando finalmente el gobierno federal
logra establecer el consejo electoral (Trife).
El
PAN hizo algo que ningún partido fue capaz de hacer. Logró
penetrar en los grupos juveniles pastorales de la religión
católica, principalmente el grupo Misiones, y los fue vinculando
a la filosofía de Acción Nacional. En los jóvenes
de clase media alta correspondientes a las escuelas Rogers, Cumbres,
Colegio Mérida, Teresiano, Patria, entre otros, lograron
tener un potencial muy importante a través del vínculo
iglesia católica-PAN.
Lo
que es evidente para explicar la derrota electoral del PRI es que
la derecha en Yucatán ya venía avanzando desde el
triunfo de Correa Rachó. Si a eso le añadimos la división
interna que creó Víctor Cervera Pacheco y el marco
favorable para operar sin presiones ante un consejo político
no tan parcial como el que quería imponer el PRI a través
de la ex presidenta de la Gran Comisión Myrna Hoyos, y además
hubo gente y empresarios que decidieron jugársela con Patricio
Patrón para apoyarlo en su campaña; podemos ver, como
bien dijo en su momento Georgina Rosado, las causales para explicar
la derrota electoral del PRI en Yucatán son correlativas,
es una suma de factores políticos y socioeconómicos.
Además de que no hubo un candidato capaz de unificar al PRI,
pues aunque resultara Carlos Sobrino el abanderado, Paredes Lara
se hubiese ido con el otro bando.
Por
otro lado, bien puede interpretarse que en la población influyó
el ánimo del triunfo electoral de Vicente Fox en el 2000,
digamos fue un aliciente para el PAN en Yucatán. La vida
política en Yucatán está muy polarizada, no
solamente a nivel de partidos sino también entre medios de
comunicación y ahora se ha dividido más y penetrado
sus letales efectos en vastos e importantes sectores de la sociedad.
Aquí es fundamental el papel de ellos y su impacto en el
ciudadano, sobre todo a la hora de emitir un sufragio. Tal es el
caso de los dos enemigos acérrimos de la prensa diaria.
Cuando
Cervera Pacheco se da cuenta que el gobierno federal le había
ganado esa partida, le apostó a su popularidad entre la gente
contra la maquinaria electoral (mediática). Cervera perdió
la guerra mediática porque si algo no tenía era política
de comunicación social a su exterior ni al interior. Siempre
se basó en su nombre y ya.
Cuando
Cervera pierde en el ámbito federal (guerra mediática)
y éste les empieza a aplicar sanciones, tal vez dentro de
los últimos coletazos, por así decirlo, era tratar
de movilizar a la gente, tratar de operar su gran popularidad local
de líder, pero ya era demasiado tarde. Hay quienes creen
que finalmente el aparato presidencial finalmente se impuso en Yucatán.
No se puede hablar que hubo democracia total.
Hay
fuertes argumentos para decir que tanto Juan Solís Benavides
junto con Roger Torres Peniche operaron el proceso electoral. De
hecho Solís Benavides describió el proceso utilizado
para ganar la gubernatura, el cual se llamó "ratón
loco". En este se detalla que fue un proceso que ambos hicieron
pero en forma contraria, ahora para favorecer al PAN. Hubo boletas
sin número de registro electoral y sin número de distrito.
Las
16 cajas que el candidato del PRI, que Orlando Paredes Lara presentó
con todas las irregularidades electorales jamás se abrieron.
Ni en la instancia local, mucho menos en la federal. En Yucatán
estuvo el centro del poder priísta y a pesar de todo se perdió.
Estuvo operando muy fuerte la élite Atlacomulco, a través
de la Fuerza Mexiquense, la élite madracista y de Beatriz
Paredes Rangel, todos operaron tratando de salvar el proceso electoral,
pero a final de cuentas no pudieron. Una guerra de las élites
políticas mexicanas que se enfrentaron por el escenario:
Yucatán. Las grandes cabezas estuvieron presentes porque
era el laboratorio político después del triunfo del
2 de julio del 2000 con Fox a la cabeza.
El
PRI ya no tenía esa garantía. Fue una de las primeras
veces en las que el Revolucionario Institucional fue al proceso
electoral con la moneda al aire, nadie podría garantizar
a grupos empresariales y sectores organizados de la sociedad -como
el magisterio- ningún tipo de compromiso porque ninguno tenía
asegurado el triunfo. Es la primera vez que se dio en el Estado.
Fue una alianza en la que coincidieron el PRD, PT y PVEM. Para el
caso del PRD "se privilegió la necesidad de unir fuerzas
para derrotar el cacicazgo de Víctor Cervera".
(F.P.B.,
Puebla, Pue. a 10 de diciembre de 2002)
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