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Mérida,
 

No al mercado

Plaga de cantinas disfrazadas

Por José Rafael Menéndez Navarrete
 


Mérida, al menos, tiene cuatro regidores pundonorosos que la llevan en el corazón. Alzan la voz en defensa de la ciudad a la que prometieron servir, en vez de servirse de ella como algunos malos hijos suyos acostumbran. Lo hacen con valor cívico y presencia ciudadana, sin banderías partidistas. Hablan claro y fuerte. La autoridad municipal responsable de sus denuncias deberá responder a ellas con claridad meridiana, sin esconderse en palabras mentirosas o insuficientes. Todos los funcionarios públicos están obligados a proceder con rectitud y ejemplaridad. Por su buen nombre. Por el de la administración municipal.
No han hecho más que cumplir con su deber. Y para eso les paga la ciudad. Sin embargo, son aves tan raras en el quehacer público de los que ofrecieron el cambio que no resistimos el deseo de aplaudirlos públicamente. Nos referimos a dos regidores de Espectáculos, uno de Mercados y otro de Salud, los Sres. Jorge Puga Rubio y Jorge Gamboa Wong, Armando Ceballos Cetina y Raúl Castillo Hoyos, respectivamente. Los tres primeros denunciaron la apertura injustificada de cantinas disfrazadas de restaurantes de primera y que la Dirección de Desarrollo Urbano otorga los permisos correspondientes, y el último se les unió y dijo que no es posible que se den más permisos a establecimientos que fomentan el alcoholismo y en ocasiones hasta la prostitución.
En su edición del miércoles 4 de diciembre, D. de Y. registró las declaraciones de los tres primeros. Puga Rubio "criticó que la Dirección de Desarrollo Urbano haya otorgado en lo que va de esta administración unos 150 permisos para coctelerías, 'restaurantes de primera' y bares en pleno centro". Se quejó de que la regiduría de espectáculos lucha por sacar del centro unos seis "giros negros" y ellos nos traen más. Exigirá al titular de la dirección responsable una explicación documentada de cada uno de los establecimientos de ese tipo abiertos en el centro, para verificar si en verdad o no merecían el permiso. Ya veremos si cumple.
Para Ceballos Cetina es muy difícil que los bares o cantinas que han abierto en esta administración cumplan todos los requisitos de salud o de uso de suelo, razón por la cual no deberían estar funcionando. Eufemísticamente, dijo que están dando los permisos con mucha facilidad: "de otra manera no me explico cómo una farmacia, ubicada frente al mercado de Santa Ana, se ha convertido en un bar". Puga Rubio señaló otra mancha: el "restaurante de primera" Las Bellas", calles 63x50, donde operaba el bar "Mar y sol", clausurado por diversas anomalías. Pero eso no fue todo.
El mismo regidor señaló como el colmo el caso de la cantina "El consorcio de los camarones" (64 entre 59 y 61, a unos pasos de la clínica del IMSS), y añadió el de "Toma 2", en la 62 con 67, que "según Desarrollo Urbano cumple todos los requisitos para funcionar en esa parte del centro". La nota consigna que Desarrollo Urbano, telefónicamente, informó a Puga Rubio que no hay normas para la apertura de "restaurantes de primera", por lo que no se puede evitar darles el permiso. ¿Cómo está eso? ¿Si no hay normas, cómo cumplen todos los requisitos?
Al día siguiente, la alcaldesa declaró que como las normas lo permiten el Ayuntamiento no puede evitar la apertura de "restaurantes de primera", aunque haya quejas de que son en realidad cantinas disfrazadas. ¿No que no hay normas? ¿Cuáles son esas normas que lo permiten? El titular de Desarrollo Urbano, Arqto. Antonio Peniche Gallareta, aseguró que los permisos otorgados van de acuerdo con la ley, que permite la apertura de restaurantes en el centro. El y Ana Rosa campechanean. La verdadera cuestión es si las licencias y permisos respectivos se están otorgando sólo a quienes cumplen los requisitos comunales.
Para saberlo, publique la Comuna los requisitos que Juan de los Palotes deba cumplir para que le autoricen licencia de restaurante de primera (es la que permite la venta de licor) así como los requisitos que exige la licencia de restaurante de segunda. La corrupción radica en que sin cumplir los requisitos otorguen la licencia mediante el pago de una cantidad estipulada por la ley, que es la que se ingresa oficialmente, y otra que dio origen al escandaloso caso de los portafolios, donde se enriquecen funcionarios corruptos y sus jefes cómplices. Si así fuera, ni a la alcaldesa ni a su funcionario convendría aclararlo.
La zona del mercado grande padece graves problemas de seguridad, entre otras causas, por el alcoholismo, la drogadicción y la prostitución que favorecen las cantinas, disfrazadas o no de restaurantes de primera. Su remodelación, nos queda claro, impulsaría la candidatura de Ana Rosa a la silla de Patricio. Pero persiste el temor, fundado sobre la denuncia de los valientes regidores y la incapacidad exhibida y declarada por la alcaldesa y su director de Desarrollo Urbano, de que con el nuevo mercado prolifere esa mancha de "restaurantes de primera" y lo convierta en la ciudad del vicio. ¡Ponga orden primero, "Lady-boss"!.

(J.R.M.N.- Mérida, diciembre de 2002).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


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