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Edición 1058  •  09 de Febrero del 2010

 
 

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Obama y las grandes esperanzas

Edición 1058, 04/Febrero/2010

 

 

 
María Cristina Rosas
mcrosas@tutopia.com
 
La aplastante victoria de Barack Obama en los comicios presidenciales de EEUU el pasado 4 de noviembre, revela una importante evolución en el electorado estadunidense. La participación de los votantes fue muy alta, en una nación agobiada por el abstencionismo. La necesidad de un cambio, por considerar que tras ocho años en el poder los republicanos no han hecho bien las cosas, fue otro factor (es decir que muchos votaron por Obama, pero muchos también votaron contra los republicanos). La crisis económica, por supuesto, hizo su parte, dado que la afectación al bolsillo del ciudadano común y corriente moviliza a las masas.
 
Así las cosas, Barack Obama será el 44° Presidente de Estados Unidos a partir de 2009. En torno a él hay grandes esperanzas y expectativas. Llegará con el carro completo, debido a los logros del Partido Demócrata en el Senado y también en la Cámara de Representantes. Pero, ¿qué significa el triunfo de Barack Obama para el mundo y América Latina en particular?
 
Mucho se ha hablado de las debilidades del Presidente electo, entre las que sus conocimientos sobre la política exterior figuran de manera prominente. La elección de Joseph Biden como compañero de fórmula, se explica precisamente a partir de la gran experiencia que este personaje tiene en tópicos como la seguridad nacional/internacional y las relaciones internacionales. Aun cuando en diversos países del mundo se “celebró” la victoria de Obama, lo cierto es que este personaje sabe muy poco del entorno global y menos aun sobre América Latina.
 
Según los especialistas, la recesión que aqueja a Estados Unidos se prolongará por algún tiempo, lo que hace suponer que la administración de Obama se abocará sobre todo a la atención de los impactos que tendrá esta situación en la economía estadunidense. Hay tópicos que son prioritarios para la Unión Americana, como la situación en Medio Oriente, por la complejidad de los conflictos que aquejan a la zona y el impacto que los mismos tienen en Estados Unidos.
 
Con un Congreso dominado por los demócratas, temas como las negociaciones comerciales que tanto importan a las naciones latinoamericanas, experimentarán un impasse. Los demócratas son sumamente proteccionistas, y el proteccionismo, dicho sea de paso, es una condición sine qua non inherente a la recesión. Asimismo, aun cuando Obama, en su condición de Senador, impulsó una iniciativa en el congreso para el retiro de las tropas estadunidenses de Irak, y considerando que el actual mandatario George W. Bush está por gestionar los tiempos de dicho repliegue, la lucha contra el terrorismo seguirá siendo una prioridad en la agenda estadunidense. Ello significa que otros tópicos en el terreno de la seguridad, por ejemplo, los relacionados con la seguridad alimentaria, energética, desastres naturales, epidemias, etcétera, que tanto importan a América Latina, ocuparán un lugar secundario en la agenda internacional de Obama. Lo que es más: a lo largo del año, el ahora Presidente electo ha insistido en que es prioritario destruir a al-Qaeda, por lo que las tropas y recursos que sean sustraídos de Irak, serán canalizados a la guerra en Afganistán. Como se ve, aun cuando es positivo el relevo que tendrá lugar en la Casa Blanca en enero próximo, Estados Unidos tiene un proyecto histórico en el que, América Latina, como de costumbre, no figura de manera prominente.

 

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