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Claroscuro 16/Jun/2017

José Francisco Lopez Vargas
Correo: elnegrito_63@hotmail.com
@elnegrito_63
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Por Francisco López Vargas


A continuación, voy a transcribirles una historia de lo que sucedió en junio de 1995 cuando Víctor Cervera Pacheco contendió contra Luis Correa Mena por la gubernatura de Yucatán. El siguiente texto fue escrito por Alejandro Caballero y quien firma para el semanario Proceso los días de esa contienda electoral -28 de mayo de 1995- y pretende ilustrar lo que sucedía en esos días hace 22 años y lo que hoy se vive en Coahuila y el Estado de México.

El título que usó el semanario entonces fue: “Diego, Castillo Peraza y hasta Fox, en la lucha panista por Yucatán, con la consigna: “Hasta donde tope”.” Y fechada en Mérida decía: Hasta para el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y su candidato a gobernador, Víctor Cervera Pachecho, las elecciones yucatecas dejaron de ser “limpias y transparentes” y el Consejo Estatal Electoral (CEE) fue “tan parcial” que hasta la dirigencia nacional de ese partido se quejó.

La presidenta del CEE, Elena Castillo Castillo, sólo obedece a Cervera, confesó fúrico el enviado tricolor Lino Celaya a su jefe, el operador electoral del PRI, Tristán Canales.

Envalentonado, Cervera salió a la calle y en el estacionamiento del local del PRI estatal calificó de llorones a los panistas y les advirtió: “Si es necesario nos movilizaremos, el PRI sabe defenderse”.

Lo reconvinieron del centro y después del martes 30 y al menos hasta el viernes 2, no volvió a dar la cara.

Encorajinado, Luis Correa Mena sumó hasta el viernes 2, ocho mítines de protesta, y en entrevista con Proceso definió: “Vamos con todo Gané la elección, estamos iniciando la resistencia civil y no reconoceremos a Cervera como gobernador. Si llega a la silla será ilegítimo, producto de una imposición”.

En tanto, las fricciones electorales han comenzado a desembocar en enfrentamientos entre panistas y priístas, por lo que las fuerzas de seguridad pública mantenían la calma en al menos cuatro municipios: Tikul, Umán, Halachó y Chacsinkín, en los que previamente se habían dado varios enfrentamientos.

El PRI, aun ganando la gubernatura, está a la baja. Perdió de nuevo la capital, ve amenazada su mayoría en el Congreso, fue derrotado en al menos 13 alcaldías, recibió 30,000 votos menos que en los comicios locales anteriores y, de acuerdo con las primeras cifras oficiales, gobernará a menos del 50% de los yucatecos.

El PAN, aun sin la gubernatura, se encuentra al alza. Ganó Mérida y los municipios conurbados, lleva la delantera en siete de los 15 distritos en juego y disputa la mayoría en el Congreso. Gobernará, vía ayuntamientos, al 54% de los yucatecos.

Cervera, solitario en su comité de campaña. Con el lejano apoyo de su jefa María de los Angeles Moreno y el vacío que le han hecho los exmandatarios Víctor Manzanilla Schaffer, Francisco Luna Khan y hasta el aún huésped de palacio, Federico Granja Ricalde.

Correa, entre plazas públicas, entrevistas, viajes al Distrito Federal y visitas del Jefe Diego, de Carlos Castillo Peraza y programada, para la próxima semana, la de Vicente Fox, con la consigna: “Hasta donde tope”.

La pugna poselectoral en el arranque, como en los tiempos del salinato, y la pregunta sigue sin respuesta: ¿Quién se sentará en la silla de gobernador el 1º de agosto?

La “limpieza” electoral

El PAN no se quedó solo en la impugnación electoral. Sus recursos de inconformidad en más de 325 casillas (por arriba del 20% necesario para anular la elección), la demanda de que se revisen y en su caso anulen los comicios en cuatro distritos y sus denuncias del fraude burdo, del voto del hambre y la miseria, encontraron respuesta.

El PRI también puso a trabajar a su equipo jurídico, y hasta el viernes tenía contemplado protestar los resultados en al menos 200 casillas de la capital y siete municipios, donde lo aventaja Acción Nacional, así como pedir la nulidad de la elección en Mérida y de cuatro distritos urbanos, informó su representante ante el CEE, Rafael Acosta.

Estas son las razones del PAN: suplantación de funcionarios de casilla, error y dolo en el llenado de las actas de escrutinio, cambio de lugar de casillas, votos sin credencial de elector o sin estar en la lista nominal y las impugnaciones difíciles de probar: compra de votos y presión y amenazas al votante.

Las razones del PRI son las siguientes: suplantación de funcionarios de casilla y cambio de ubicación de casillas.

La “guerra jurídica” ponía en duda los resultados en alrededor de 600 de las 1,527 casillas instaladas el 28 de mayo, y por consecuencia, los números finales de los comicios para la gubernatura en ocho distritos electorales y 45 municipios de los 106 que forman el estado.

Hasta el viernes, como resultado de los cómputos distritales, Víctor Cervera Pacheco iba adelante con 251,530 votos por 229,159 de Luis Correa Mena.

De acuerdo con los mismos recuentos, se habían anulado 11,339 votos de los comicios para la gubernatura (la mitad de los 22,371 que saca Cervera a Correa) y 12,553 de los de diputados locales.

Asimismo, el PAN informó que la suma de los votos emitidos en las 305 comisarias del estado daba coincidentemente una ventaja de 25,330 sufragios a Cervera, prácticamente la cantidad que lo tiene arriba de Correa, y que a decir de los panistas es la zona donde el cerverismo practicó la compra de votos, las presiones y las intimidaciones a ciudadanos.

En su “primera columna” de la edición del viernes 2 de junio, el Diario de Yucatán, al que los priístas acusan de propanista, publica un párrafo en el que denuncia el sufragio de la miseria.

“El PRI pagó a Teresa Martínez, del poblado de Tekat, pequeña comisaría de Mocochá, 1,700 pesos por su voto, el de sus ocho hijos y los de sus respectivas esposas, esto es, a 100 pesos por credencial de elector. En esa comunidad los electores cruzaban su boleta y luego se la mostraban al director de una escuela local, Eliseo Chan Yam, que era además el presidente de la casilla y le decían: “vea mi voto, ya cumplí'”.

Otros casos de irregularidades que denuncia el periódico yucateco son los siguientes: en Chacsinkín, 10 boletas tachadas en favor del PAN fueron anuladas porque “la rayita estaba débil”, y en Umán anularon votos en favor del partido blanquiazul “porque se salían del cuadrito”

De acuerdo con denuncias del PAN y Alianza Cívica, en la jornada electoral y previo a ella hubo gente identificada con Cervera Pacheco y el PRI que a cambio de votos entregó despensas, pollitos, carne de puerco, láminas de cartón, cerveza, botellas de licor y materiales de construcción, entre otros beneficios.

El PAN los llamó “votos del hambre”. El PRI se indignó por ello y acusó a sus opositores de ofender a los yucatecos.

Alianza Cívica concluyó acerca de los comicios: “El escaso margen de votación entre los contendientes y las condiciones en que se dio el proceso, no son garantía de que los sufragios reflejen la verdadera voluntad de los ciudadanos”.

La jornada electoral del domingo 28 de mayo se efectuó sin que se registraran incidentes mayores Incluso, ese día los informes sobre irregularidades fueron mínimos. Ambos partidos y sus candidatos mantuvieron un bajo perfil informativo. Si acaso, presuntos perredistas habían metido ruido al robarse un par de urnas en el municipio de Chichimilá.

Cerca de la medianoche, los conteos rápidos propinaban la primera derrota al cerverismo. Contra el deseo de ganar holgadamente, Cervera iba adelante en el mejor de los casos por seis puntos porcentuales y en el peor se encontraba empatado.

Junto con ello, lo irremediable: el PRI y Cervera fueron apaleados en Mérida.
Empezó entonces la guerra de cifras Cervera adelante, según sus cómputos. Correa arriba de acuerdo con los suyos. El CEE daba como ganador al priísta con alrededor de 26,000 sufragios.

Correa salió a la calle al día siguiente y declaró que ningún candidato podía asumirse como ganador. Habló de “empate técnico”.
Cervera, por su lado, se dijo virtual ganador.

En la semana, mientras se registraban los cómputos distritales y municipales, se dieron enfrentamientos entre priístas y panistas y la toma de edificios electorales en media docena de ayuntamientos. El encono no se contagió.

Sin embargo, el viernes 2 por la noche, unos 150 priístas tomaron las oficinas del CEE Cerraron puertas y dijeron que no se moverían de ahí hasta que no se entregara la constancia de mayoría a Cervera.

Cerca de ahí, en la Plaza Grande, Correa, acompañado por Carlos Castillo Peraza, encabezó un nuevo mitin de protesta. El presidente nacional del PAN ratificó ahí: “No daremos un paso atrás Si no hay democracia, no hay política. Y si no puede cumplir su palabra el que la empeña y no hay democracia, no tendrá nuestra palabra”.

Ese mismo día por la noche, el Comité Ejecutivo Nacional del PAN emitió el boletín de prensa 80/95, en el que informó que se habían realizado movilizaciones en las principales ciudades de todo el país en apoyo a la lucha emprendida por los panistas yucatecos.

Posición de Cervera

El mediodía siguiente a la elección, Víctor Cervera dio una conferencia de prensa en su comité de campaña. Sin aspavientos, apenas con una sonrisa, ojeroso, aseguró: “Fueron unas elecciones muy limpias y bien vigiladas”.

Negó la posibilidad de conflictos poselectorales, de “concertacesiones” y de que la oposición pudiera hacer ingobernable al estado. “En la democracia se puede ganar por un voto”, argumentó ante lo cerrado de la contienda.

Y ante lo que significa gobernar con una Mérida panista, comentó que “si otros municipios están en manos de la oposición, lo que tenemos que hacer es respetar la decisión de la sociedad y gobernar para todos”.

—¿Su triunfo representa la victoria de los dinosaurios? —le inquirió una reportera de Chihuahua

—Yo creo que esa es una pregunta que no tendría respuesta, porque usted está hablando de animales y en la elección participaron seres humanos.

En las oficinas del candidato le aguardaban, aparte de los reporteros, unas 20 mujeres mayas. Monolingües, la mayoría contaron a los reporteros que estaban ahí porque iban a recoger lo que les habían prometido a cambio de su voto: despensas y ayuda.

Cuando Cervera llegó a su comité, ahí estaban las mujeres, muchas de ellas cargando niños, entre los informadores. Mientras subió a su despacho, las metieron a un cuarto de tres por tres. “Aquí las viene a ver ahorita el candidato”, les prometió Beatriz Peralta Chacón, ex diputada local.

Acabada la conferencia, Cervera pasó por el cuarto con la puerta cerrada y se volvió a meter a su despacho. Ya no se supo si atendió o no a las indígenas.

Al día siguiente, martes 30, quizá valorando la iniciativa de los panistas que el lunes por la noche organizaron en la Plaza Grande su primer mitin poselectoral, Cervera encabezó el propio. Lo llamaron de “la victoria”.

El exsecretario de la Reforma Agraria, exgobernador interino de Yucatán, atacó Frente a unas 4,000 personas reunidas en el estacionamiento abierto de la sede del PRI estatal, amenazó con la movilización y la defensa de su triunfo.

Pidió al PAN “no lloriquear lo que no se consigue ni se logra en las urnas electorales. Quienes no obtuvieron el triunfo, acostumbrados desafortunadamente a que en un pasado, lo lograban por negociaciones, quieren empañar un proceso”, y pidió a sus simpatizantes mantener una actitud vigilante “y que no equivoquen el camino nuestros transitorios opositores, de que el PRI no sabe defender o movilizarse, que no se equivoquen, el PRI es un partido fuerte, vigoroso y definido, y si es necesario haremos las movilizaciones que sean necesarias”.

Remató: “Que conste al pueblo de Yucatán quiénes son los provocadores y quiénes quieren dividirlo. No somos los priístas, son los acostumbrados a negociar el voto, a que el poder saliera a gusto con sus caprichos y sus designios”.

Así, Cervera Pacheco prometió gobernar para todos los yucatecos, ser respetuoso con las autoridades emanadas de partidos distintos al suyo y no gobernar con rencor ni afán de venganza.

En el centro no gustó el tono cerverista y le pidieron evitar los enfrentamientos. Desde ese día y hasta el cierre de este número no se le volvió a ver. Este semanario solicitó por tres días seguidos una entrevista sin obtener respuesta.

“Yo gané la elección”

Luis Correa advierte: “No se puede reconocer a un gobernador ilegítimo, que llega a la silla como producto del chanchullo y las triquiñuelas, de manera que si llega Cervera, no lo vamos a reconocer”.

Evita hacer conjeturas sobre lo que podría ocurrir el 1º de agosto, día en que debe tomar posesión el nuevo gobernador, pero sostiene: “Si él se sienta, yo me imagino donde voy a estar hablando y lo que voy a decir”.

Asegura, en su pequeña oficina del comité de campaña, golpeando la mesa: “Sí, gané la elección. Si se limpian los comicios, los votos me favorecen”.

Correa Mena, alcalde de Mérida con licencia, subraya: “Vamos a ir hasta donde tope Vamos a presentar los recursos de inconformidad que sean necesarios y a movilizarnos”.

Aclara: “No se trata de juegos de pirotecnia, de artificio o de una actitud de chantaje, ni de actitudes espectaculares, vamos en serio”.

—¿Resistencia civil?

—Lo que estamos haciendo, los mítines, son parte de ello. Ya iremos anunciando otras acciones. Mañana (sábado 3) hay una marcha de mujeres, que van a llevar detergente y escobas e irán vestidas de blanco, el domingo (4) veremos la actuación del CEE (ese día se deberá entregar la constancia de mayoría seguramente a Cervera Pacheco) y el lunes seguiremos con nuestras acciones. Es una pelea que no será fácil y quizá no inmediata. Hay que esperar la calificación que hagan los tribunales electorales.

Correa Mena, el robusto candidato panista, hijo político de Castillo Peraza sostiene: “Lo que está ocurriendo en Yucatán atenta contra el cambio democrático Aquí se está jugando el futuro democrático del país. Más allá de conjeturas, de imaginación, de que el grupo de priístas que encabeza Cervera es antizedillista, lo que está en el fondo es que éste no fue un proceso democrático, lo que representa un atentado al derecho de los ciudadanos a elegir a sus autoridades”.

Entre comentarios de cómo le ha respondido la gente en sus mítines poselectorales asevera —”está claro que no quieren a Cervera”— que si las autoridades “se hacen sordas a su demanda de limpieza electoral se tratará de una nueva imposición, no de una elección. El golpe será un balazo entre los ojos”.

Por su lado, Ana Rosa Payán, excandidata a gobernadora, presidenta del PAN yucateco dice: “Por vía legal la lucha se ve difícil, pero si llega Cervera no va a poder gobernar; tal vez esté físicamente en la silla, pero no lo podrá hacer Si llega tendrá una sola alternativa: dialogar y servir a la sociedad. Si no lo hace así, va a tener problemas”.

Una semana después, los detalles de una llamada telefónica que detallaba cómo Cervera controlaba hasta el órgano electoral, Proceso publicó otra nota también fechada en Mérida: En la continuación de su diálogo telefónico, Lino Celaya, subsecretario de Acción Electoral del PRI, y su jefe inmediato, Tristán Canales, exhiben su impotencia para acordar la digitalización de actas con el candidato a gobernador de su partido, Víctor Cervera Pacheco, y aseguran que “ni el propio presidente” Ernesto Zedillo se atreve a actuar en contra del ahora mandatario electo de Yucatán.

En una nueva cinta en poder de Proceso, queda claro que el diálogo entre Celaya y Canales se efectuó el sábado 27 de mayo, un día antes de los cuestionados comicios.

Se escucha en la misma cómo los funcionarios electorales del PRI se ponen de acuerdo en su propósito de grabar al secretario de Gobierno local, Alvaro López Soberanis, y a otros miembros de su partido, para que sus comentarios sirvan de justificante de su trabajo ante el secretario general del PRI, Pedro Joaquín Coldwell.

La conversación, cuya primera parte se publicó en el número 970 de Proceso, continuó en los siguientes términos:

Lino: Y a los tres minutos le están diciendo no sé qué cosas contrarias a las que está uno haciendo aquí. “Yo no puedo exponerme”, así se lo dijo (la presidenta del Consejo Estatal Electoral, Elena Castillo Castillo, al subsecretario de Gobernación, Luis F Aguilar).

Entonces, dices tú, todo un subsecretario que viene y no puede hacer nada, y ellos sí.

Inclusive, a mí me dijo Pedro (Joaquín Coldwell, secretario general del PRI): Es que ya me dijo el subsecretario que ya lleven el paquete, que ya se lo aprobaron, y a la hora me dice que no, intervén tú.

Está bien, y si ni gente con autoridad puede hacer ni madre, pues uno que anda luchando hasta con las putas uñas ahí contra un chingo de cosas, bueno, pues está bien. Uno sabe su chamba y lo lucha, pero es la farsa, es la pinche mentira, como esa que te dicen a ti y le dicen a Pedro: “Es que yo no sabía”. Puta madre, cómo hijos de la chingada no lo van a saber si lo han estado conviviendo y viviendo.

Tristán: Claro Lino: Pero qué pendejos. Dicen: “Estos cabrones se van, uno se queda”, y uno se debe al sistema por tratar de convencerlos. Es más, no se atreven ni siquiera a sugerirle a Víctor (Cervera Pacheco). Ahí sí, Víctor aún está dado, le cierran la puerta para manejarle una serie de tabús de que se lo lleva la chingada si digitalizan las actas Entonces, ¡imagínate!

Tristán: ¿Quién le maneja eso?

Lino: Se lo manejan todos: Se lo maneja Juan José (Abraham Achach, expresidente del PRI local), se lo maneja (inaudible), se lo maneja Orlando (Paredes Lara, candidato a alcalde), se lo manejan todos los que están alrededor. Le manejan una serie de tabús de que no debe de prestarse a los laboratorios que tratan de hacer los jóvenes del partido. Estamos echados nosotros en brazos de Acción Nacional, eso es lo que le dicen a él.

Tristán: Qué pendejos

Lino: No colaboran. Y mañana vas a ver cómo se va a manejar, afortunadamente, todo lo del conteo rápido, todos los resultados oportunos que vamos a traer de información. Si no, Tristán, nada. El va a tener en su casa la información, y él la va a ir dosificando, y él les dijo que él les va a decir qué información den a conocer. Lo que él no sabe es que el órgano ahí (el Consejo Estatal Electoral) no va a poder evitar que den la información.

Tristán: Y en cada casilla va a haber un acta para el órgano.

Lino: El piensa que está hace 20 años, que él está manejando las cosas y que la información va a salir de acuerdo a como él la vaya dosificando. Está pendejo, eso no va a ser así. Si hemos logrado sacar…

Tristán: Déjame ver si le digo a Pedro que ya hablé con este cabrón, mano (silencio de voces y sonidos de marcado telefónico). Bueno, ¿Pedro? Habla Tristán Canales ¿quién habla, Pedro? ¡Ah! perdóname, oye, perdóname la hora ¿Tu papá ya se durmió?... Pedro, acabo de colgar con Juan José. Yo creo que me lo mandó Víctor, porque el que me señaló dudas sobre la digitalización fue él. Sí, entonces me dijo: bueno, tú me preguntas sobre la digitalización y yo no sé qué decir. Oye, Juan José, pero tú me dices que sabes que la digitalización no es más que meter las actas en la computadora; entonces. Bueno, ya me enteré por otro lado cómo estuvo: Víctor le habló directamente a Elenita (Castillo), a la presidenta del órgano. Directamente él, para decirle que no. Ya sabes cómo se las gastan estos cuates; se están jugando su chamba y su futuro. Yo creo que lo podremos lograr, Pedro. La digitalización es sencillísima. No se requiere prácticamente nada; sólo es programa en una máquina computadora. Es un programita de risa; entonces, se puede hacer ese acuerdo mañana. Ya le pedí que fuera a hablar a Víctor, que me llamara él y que se diera cuenta de que no lo estamos vendiendo. Haz de cuenta que estos cuates sienten que nosotros estamos con el PAN. Eso es lo que le han vendido a Víctor, ¿verdad?: “No vayas a caer en manos de Gobernación ni del Comité Nacional porque ellos te están vendiendo”. Es un tanto la idea de estos cuates… Mira, lo tiene clarísimo; mira, no te imaginas qué claro lo tiene. De veras, Pedro, lo tiene clarísimo Juan José Abraham, pero cuando yo le pedí que vaya él y se lo explique a Víctor y que él me llame porque lo importante a nivel nacional es que nadie pueda decir que nosotros nos opusimos entonces, yo le ruego que nuestro representante lo trate, que lo hacemos. Entonces, me dijo que me iba a hablar Nada más se copian y se pasan a la memoria electrónica de la máquina y se reproduce el acta. Eso es todo, es verdaderamente un proceso muy elemental porque en el caso del Consejo Electoral sólo las digitalizan, no como nosotros en el partido, que las digitalizamos por un lado y por otro capturamos todos los datos en un programa de información de actas. Eso no lo hacen en los órganos electorales, nada más las copian, y con eso tienen un archivo de las actas. Es así de sencillo, mano… Que iba a ver a Víctor y que me iba a hablar y que le iba a explicar lo que yo le estaba diciendo. Caray, con que ellos le digan al representante, porque este asunto lo están haciendo entre el representante, Juan José y Víctor; esos son los tres que se oponen… Pues sí, mano, lo que pasa es que a Lino no se lo dijeron tampoco, ni a mí tampoco. Es que no nos lo dijo nadie, no. Esa es la verdad. Okey, Pedro, bay.

Tristán: Bueno, pues ya me oíste, mano.

Lino: Realmente es una sensación que sí debe tenerla clara Pedro aquí, con este cabrón, maestro.

Tristán: Ahora, sería bueno, a la hora que ya estén más tranquilas las cosas, hacer un relato, mano. O si no, ¿sabes qué? Vamos a ser medio cabrones y vamos a platicar con algunas gentes que nos digan cómo estuvo y los grabamos, ¿verdad?

Lino: Mira, yo simple y sencillamente voy a buscar la forma porque yo no me quedo.

Tristán: Agárrate y háblale a un cabrón que te cuente cómo hicieron esto y esto, y grábaselo. Son unos hijos de la chingada, ¿eh?

Lino: Mira, Tristán, tú no más ve por eso aquí cómo le va al delegado (Julio Esponda), ahí está en su pinche hotel. No lo pela nadie, ¡chingao!

Tristán: No lo pela nadie, ¿quién no sabe lo que está pasando ahorita?

Lino: Estamos en una crisis y él anda en una cena con los diputados a toda madre, ¿no?

Estamos en dos pinches mundos distintos. Yo quiero, Tristán —me lleva la chingada, que sepas que las cosas las tenemos que luchar. No me doy, yo no cedo, chingaos.

Tristán: Yo no tengo duda de eso, Lino. Vamos a seguir peleando, pero ve a Alvaro, a ver cómo le hacemos.

Lino: Es bueno, mira, para que tú normes y veas la actitud de estos hijos de puta, que ahorita yo te ponga una platicada con él, con una serie de dudas de él mismo, y vas a ver toda la serie de comentarios. Es importante que tú tengas un pulso, Tristán.

Tristán: Pero no ahorita. Me gustaría grabarle para que luego lo oiga Pedro. ¿Qué vamos a hacer?, ¿habrá una manera de que el pendejo del PRI proponga eso?

Lino: Yo te voy a decir una cosa, y tenla por seguro Juan te va a hablar al rato y te va a decir: vamos a considerarlo mañana. Te lo aseguro, y mañana Rafael Acosta (representante del PRI ante el CEE) no lo va a hacer porque, mira, es un chamaco que obedece tácitamente la línea de Víctor y no se atreve ni siquiera a decirle que ha pasado en las sesiones. A él le dicen: vas y sacas esto a güevo. ¿Vieras qué lucha? porque quería Víctor que fuera el 80%, después del 80%, sacar los resultados ¡qué poca madre, mano! Imagínate, qué pinche bronca, iban a creer que estábamos arreglando toda la pinche mierda del estado.

Tristán: ¿Cuál fue el porcentaje que se aprobó?

Lino: 40%, o bien, a las 11 de la noche, para cuidar el tiempo, para que se te mandé el acuerdo.

Tristán: Mañana la elección es a las 7, carajo.

Lino: Bueno, pues es que estás en un mundo raro, como el de José Alfredo (Jiménez), chingao (Risas) Este es otro mundo. Nosotros no nos podemos sentir aplastados ni (inaudible)…

Tristán: Vamos a darle, pues.

Lino: Vas a ver que a final de cuentas te vas a dar cuenta del valor que está teniendo. Ahorita yo entiendo a Pedro; ya está agobiado y la chingada, pero te aseguro que ni el propio presidente se atreve contra él (Víctor), y te lo digo en serio. No podemos estar contra el muro, ¿no? Tenemos que ver la realidad, y si arriba no te apoyan y te dicen ¿qué hacemos?, y les dices: tenemos que hablar con este y este, y te dicen: habla en nombre mío, pues a toda madre Bueno, pues lo haces. Ahorita lo fui a buscar a su casa y no está; lo fui a buscar a la casa que tiene en la 47 y tampoco está. Pues simple y sencillamente no lo hallas. ¿Ya logró Pedro hablar con él?

Tristán: Sí, ya habló con él.

Lino: Pero no puedes decir que no está bien. Por eso es importante que le digas lo que le dijo Elenita a Alvaro: “No, pues a mí me dio órdenes él, y me dijo que con él”.

Tristán: De eso es lo que yo quiero mañana agarrarme. Nada más déjame prepararme.

Lino: Prepárate y yo te lo pongo.

Tristán: Orale pues, okey, mano.

Lino: Disculpa, mano.

Tristán: No, no te preocupes.

Lino: Ya ves que por voluntad no vamos a parar nunca.

Tristán: Orale, viejo.

Lino: Ahorita me desdoblo y le sigo chingando.

Tristán: Orale.

Lino: A tus órdenes.

Años después, Víctor volvería a meter las manos en el órgano electoral y se pondría en un desacato que incluso llevó a la opción de dejar la Federación al aceptar los tres poderes que no permitirían intervenciones centralistas. Los tres órganos dependían y estaban supeditados a Cervera Pacheco. 17 años después, en los estados esa situación sigue prevaleciendo…

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