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Claroscuro 19/May/2017

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Construyendo escenarios.

Por: Francisco López Vargas.

La Conferencia Nacional de Gobernadores nació como una iniciativa priista para presionar al gobierno federal de Vicente Fox en 2002. Hoy, sólo 15 gobernadores de ese partido están en ella mientras que los opositores ya suman 17.

La Conago podría dejar de serle útil a sus creadores dependiendo lo que suceda en los comicios de este junio en el Estado de México, Coahuila y Nayarit. Hoy, con mayoría opositora, la Conago podría convertirse en lo mismo que le dio origen: presionar a un presidente al no ser éste de su partido.
Para muchos, la Conago hoy es un engendro porque ya no les sirve como lo hizo en los dos gobiernos panistas y en los primeros años del gobierno peñista, precisamente por la presencia de gobernadores opositores.

Hablemos hoy de los gobernadores priistas. ¿Cuál es su futuro si gana un candidato de oposición y ellos están aún en el medio de su gestión?
Este junio se definen tres gubernaturas y el próximo año nueve más que, sin duda, definirán si la Conago se convierte en un organismo necesario o en un medio de presión de los gobernadores para obtener privilegios, como sucedió en los días del panismo.

Y es que los gobernadores del PRI que lo serán en el nuevo gobierno si gana la oposición no la tienen fácil si desean seguir vivos y terminar sus mandatos con obras y recursos.

El peor escenario para todos es el triunfo de López Obrador aunque éste llegaría a la presidencia sin muchos gobernadores de su partido en la Conago y quizá tampoco legisladores en el Congreso y Senado. Sería una rendición de pulso permanente.

Pero no adelantemos vísperas porque nadie sabe qué pasará este junio y menos en 2018 aunque hayan quienes se empeñen en asegurar que ya ganó Andrés Manuel sin más base que su percepción. En fin.

El escenario político del próximo año necesariamente será inédito no sólo por los factores que se conjugan hoy en los comicios presidenciales sino también por la correlación de fuerzas que logren los partidos en las elecciones de los estados y en la renovación de gubernaturas.

La realidad es que la definición de un presidente, 128 senadores y 500 diputados mostrará la manera como votan ahora los mexicanos y nos permitirán ser testigos de cuan depurados están los propios partidos en el manejo electoral. Quizá la mayor incógnita es si los partidos tendrán la suficiente fuerza como para sostener al menos sus votos duros, pero también para atestiguar si aún hay esa capacidad para asegurar cómo se comportarán los votantes.

El comportamiento electoral, al menos desde el 2000, dice que 10 estados son los que normalmente necesitan ganar quienes quieran llegar a la presidencia: Chihuahua, Coahuila, Baja California, Sonora, San Luis Potosí, Querétaro, Aguascalientes, Colima, Jalisco y Yucatán, lo mismo que una veintena de municipios que son factores claves por su densidad poblacional y la manera como votan ahí los electores. Sin embargo, en las elecciones del año pasado a pesar de su mayor revés en la historia, el PRI fue el partido que más votos obtuvo aunque perdió las gubernaturas.

El problema electoral, sin embargo, sólo evidencia que el sistema político nacional ya fue rebasado y que no hay interés de los partidos por enmendarlo. No habrá segunda vuelta ni gobierno de coalición y la debilidad del candidato que gane, del partido que sea, sólo será un clavo más en un país que ya no soporta la impunidad y la corrupción que van tomadas de la mano.

La próxima presidencia de la República será quizá la última del sistema político vigente. La sociedad ya no encuentra opciones políticas reales entre los partidos y hasta ahora los candidatos independientes se ven como opción, pero en los hechos vemos que así como hay malos gobernantes hay excelentes legisladores como son “El Bronco” y Kumamoto, respectivamente.

¿Cuántos años llevará construir un país democrático y honesto? No lo sé, pero sí se que no será obra de los políticos ni de sus partidos sino de una sociedad que decida unirse, y exigir los cambios que el país necesita y vaya que con urgencia.

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