clima

Claroscuro 24/Mar/2017

- Aa +
  • Claroscuro-1023



Por Francisco López Vargas


Es el signo de los tiempos: rendirle pleitesía a Andrés Manuel López Obrador. Faltan aún 15 meses para el día de los comicios y, con desesperación, muchos actores políticos empiezan a perfilarse como sus seguidores, más que como una aceptación de que su propuesta es la más sólida como una respuesta al cúmulo de encuestas que ya lo dan como un virtual ganador.

La ecuación pareciera lógica. Pocos gobiernos han tenido los parámetros de tan baja aceptación y mal desempeño como el actual y eso pareciera dejar al país en una disyuntiva: si ya gobernó el PRI, el PAN, el PRD y sus gobiernos han sido exactamente iguales o muy similares ¿nos vamos con Andrés Manuel o nos quedamos fuera?

Esa pareciera la lógica y con ella nadie repara en que en 15 meses pueden pasar muchas cosas. En pocos días, se asegura, Andrés Manuel fue capaz de dinamitar su posible triunfo en 2006 precisamente porque no fue capaz de entender que había una línea de su actitud que simplemente no encontraba eco en una buena porción de los ciudadanos. Hasta hoy no acepta la derrota y asegura, sin probar, que le robaron la presidencia.

Hoy, el lenguaje de Andrés Manuel pareciera moderarse, pero su carácter lo traiciona, su mesianismo lo exhibe y él mismo no siente que sea necesario disculparse, hablar de que él, como todos, se equivoca. No, su respuesta es que es atacado, que lo provocan, que él es re bueno pero los re malos lo hacen porque están temerosos al leer las encuestas que lo dan como virtual presidente electo, a un año de los comicios.

¿De veras el lector cree que Andrés Manuel es el presidente irremediablemente? ¿Que no pasará algo que pueda hacer a la población cambiar de opinión? ¿Qué no habrá un candidato capaz de seducir o de exhibir a su oponente?

La experiencia de 36 años de periodismo me dice que la gente vota con dos guías: Su hígado y su cartera y en ambos casos el país necesita alguien que castigue al PRI y a su mal gobierno aunque para ello se elija al que representa lo más caduco de ese priismo que muchos dicen despreciar, aunque se entronice al más conservador de los políticos hipócritas disfrazado de progresista.

Estoy convencido de que el México de hoy ya llegó a su límite o muy cerca de él, pero si la gente no se da cuenta de que los políticos tradicionales, los militantes de esos partidos que hoy nos gobiernan, no les conviene cambiar el régimen de partidos y hacemos algo al respecto, pues no está claro que el poder real lo tiene la sociedad en cada ciudadano.

No me vayan a acusar de ser miembro de la mafia del poder porque vaya que he sido un sólido defensor de la República y enemigo acérrimo del presidencialismo caduco que tanta corrupción e impunidad ha provocado.

Eso no va a cambiar si López Obrador es presidente. Sus actitudes de a diario, sus comentarios y las acciones de su quehacer diario dejan claro que no es esa su vocación. El va a llegar a la presidencia para mandar y pobre del que contradiga al nuevo tlatoani, al presidente legítimo, al que se merece serlo porque vaya que la buscó y hubo alianzas de todos para impedirle llegar. Esa será su justificación para no compartir nada con nadie porque el poder no se comparte.

¿Alguien cree en realidad que la república amorosa es esa donde todos sabremos qué se hace, cómo se hará y quiénes lo harán? Por favor, si lleva casi 18 años luchando para llegar a la presidencia y no ha sido capaz de decir de qué vive, pues siéntense a esperar que les informe cómo gobernará.

No se trata de leer el futuro sino de ver el patrón de conducta, de leer cada gesto, cada actitud y remontarnos al origen del personaje. No, la verdad no lo veo tan difícil quizá porque no me interesa ser diputado, regidor, senador, alcalde o gobernador. Menos presidente.

Sin embargo, lo que si quiero seguir siendo es ciudadano exigente, periodista y analista del actuar diario de los protagonistas de la historia.

Me pongo en la visión de muchos cuando me dicen que Osorio Chong no sólo no merece ser candidato sino que ya no merece –hace tiempo de ello- ser secretario de Gobernación; que Margarita está complicado la dejen pasar los panistas ofendidos con su marido por haber echado de lado a muchos panistas de cepa que sentían ser más merecedores de los cargos que muchos de los que los ocuparon y que no ganaría porque su marido emprendió una guerra contra el narco. Todo por lo que hizo su marido…

Que Miguel Mancera no llegará porque las tribus del PRD lo ven y no terminan de convencerse de que él los reconocerá como compañeros, que los Chuchos no están mancos o que Draco Ramírez o Silvano Aureoles podrían hacer mejor papel. ¿Será?

Que los del verde siguen siendo comparsa, que los del Panal no logran una, que los independientes se desdibujan o que les falta contundencia para ser presidentes.

No lo sé, el papel podría aguantar decenas de escenarios figurativos inscritos en la cabeza de cada elector, pero al final, como ha sido siempre, irán a votar con el hígado y la cartera y hoy no parecen beneficiar a nadie.

Las encuestas que leo, unas patito, otras propagandísticas y otras más tendeciadas me dicen que el reto está en los indecisos, pero más en los votos duros, esos que sacan provecho cuando los ciudadanos no salen a votar.

No lo sé, pero yo no veo inevitable que López Obrador sea presidente.

Versión Impresa

-64