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El brindis 09/Oct/2017

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  • El brindis-1412

Por: Cristina Padín.

Caminando con cadencia, con temple, con ser, avanzaba el torero, luces en su vestido y oro en su corazòn, noble joven aficionado desde niño. Lo que tantas noches había soñado estaba al fin sucediendo... ya era matador de toros. Todo el esfuerzo y todo el sacrificio habían dado un bello fruto: ya era torero, como sus admirados Manolete y David Silveti, como Juli. Ya era torero!

Aquella tarde la Maestranza, como todas las tardes, lucía majestuosa y serena. Alma, clase, esencia... la plaza de Sevilla acariciaba los anhelos y suspiros de todos los que querían ser toreros. Allí estaba él, besando con su emociòn el albero sevillano. Iba a brindar su burel. Sentía en la piel los sentimientos de la aficiòn. Se levantò una muchacha. Amiga del yo, el aparentar, el presumir, una de tantas...

Le contaron que era la más guapa de su portal y le enseñaron muy pocas cosas. Creciò sin saber apreciar, compartir, sentir... Llegaba su momento! Aquel torero sin duda la encontraba perfecta y preciosa, única! Y ya estaba él dedicando sus palabras y su toro. Tuvo que indicarle dos veces a la señora que era para ella aquel detalle. Una abuelilla. Una mujer sencilla que siempre creyò en él...

Fue un brindis excelente!

Dedicado a las personas humildes que saben apreciar, compartir y sentir
Dedicado a Noelia, te envío abrazos
Dedicado a cada matador de toros
Dedicado a mi Luis
Dedicado a cada brindis maravilloso

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