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Reflexiones en Voz Alta 24/Mar/2017

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Por Carlos Capetillo Campos / @capetillo campos

Los aspirantes, sus cuartos de guerra, círculo íntimo, primer círculo, o como le llamen, viven pendientes de lo que de ellos y sus competidores se diga por los medios y sobre todo en las redes sociales que se han convertido en el mayor medio de información, aunque están claros de que un gran porcentaje no son ciertos sus contenidos o son verdades a medias y aunque han alguna ocasión han declarado abiertamente sus aspiraciones a la candidatura a gobernador del Estado, son declaraciones innecesarias ya que todos los yucatecos en edad de votar tienen más que claro quiénes son los aspirantes.
En una sociedad tan politizada como la yucateca, le dan lectura a señales que sus aspirantes o sus asesores envían.
Algunos muestran su cercanía con el Presidente, otro con quien se fue pero nunca se fue, tal como Juan Pablo manifestó en alguna ocasión durante su despedida de una gira a nuestro país, “Me voy pero me quedo”, otro amparado en el cumplimiento de su compromiso con la responsabilidad que el Jefe de Ejecutivo Estatal le ha encargado, otro cobijado con el poder de un grupo activo nacional, total, siete planamente identificados en sus aspiraciones y uno más que seguro quiere pero no se muestra.
Como hace mucho no se veía, el PRI tiene aspirantes a Gobernador, por lo que su fortaleza fundamental, la unidad, como nunca tiene que cuidarla.
Todos están conscientes del peso específico del Gobernador Rolando Zapata Bello, cuyo trabajo ha logrado un liderazgo fuerte e importante y su institucionalidad ha permitido que todos tengan su espacio, se manejen con libertad y así se han creado una presencia de aspirantes al máximo cargo del Estado.
El PRI a su vez tiene tareas importantes en estos tiempos, la selección del 50 por ciento de las candidaturas para mujeres, operar quirúrgicamente las ambiciones de los actuales presidentes municipales, que pretenderán pasar a la historia como los primeros Alcaldes en reelegirse tengan o no el reconocimiento popular por sus resultados al frente de sus administraciones municipales.
Y llevar al primer priista del Estado información veraz, oportuna, imparcial, amplia, con sugerencias de solución para las grandes decisiones, que no se limita al cargo más importante, sino a los municipios que tienen un padrón electoral abundante. Nada fácil la tarea.
Por otro lado, mucho cuidado con las expresiones del pasado que forman parte de la naturaleza de uno de los aspirantes a la Presidencia de la República, ya que descalificar al Ejercito, una de las instituciones nacionales más reconocidas por el pueblo, es como “al diablo a las instituciones” una muestra de falta de respeto a lo que ha costado a los mexicanos millones de pesos, esfuerzo de generaciones de mexicanos, y miles de vida.
Al rato escucharemos “Cállate chachalaca” que le viene muy bien al actor político que lo expresó.

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