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Tres señales frescas para enfriar el fin del TLCAN 11/Oct/2017

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Por: Johathan Ruiz.

Twitter: @ruiztorre 

Si ese es el escenario más probable ¿entonces por qué el tablero de este coche en el que viaja el tratado tiene indicadores en orden?

El peso. El tipo de cambio cerró el viernes en 18.53 pesos en ventas al mayoreo. Está por encima de su cotización de julio, pero lejísimos de los más de 22 pesos a los que cotizó en enero, en los días de la inauguración presidencial estadounidense.

La reciente subida en la cotización del dólar tiene más que ver con su apreciación frente a todas las monedas del mundo, que con una condición especial de México.

El Banco Central del país vecino, la Reserva Federal, aplica estrategias que aumentan el valor de su moneda y podría aplicar más a raíz de que allá cae el desempleo y suben los salarios.

Walmart. Bajemos más el asunto. La semana pasada, Wal-Mart de México, la empresa que encabeza Guilherme Loureiro, reportó cómo le fue en septiembre, el mes de los sismos que derivaron en tragedia nacional.

Sus ventas a tiendas comparables crecieron más de 10 por ciento respecto al mismo mes del año pasado. Una razón: las compras que hizo la gente para enviar ayuda a quienes perdieron algo o todo por los terremotos.

Pero no es sólo eso. Pese a que ya no aumenta el número de gente que va a sus tiendas, estos gastan más en cada compra. Por eso, el mayor banco estadounidense, JPMorgan, recomienda a inversionistas comprar sus acciones que están cerca de los máximos que tuvo en 2015. No hay advertencias, pues, de una próxima caída relevante en el consumo de los mexicanos.

“Mientras datos micro y macro continúen fluyendo en el sentido correcto, no vemos razón para descalificar esta acción”, expuso el grupo financiero en un informe de la semana pasada.

Fibra Uno. Otro dato muy fresco. Fibra Uno, de André El-Mann, el 'combo' de propiedades inmobiliarias más grande de México, recibió la semana pasada 12 mil 802 millones de pesos por parte de inversionistas. Es una empresa que comercializa 499 edificios de oficinas y locales comerciales para su alquiler.

Es quizás el sector al que primero golpearía una baja en la perspectiva de crecimiento económico de México, pero acaba de recibir más dinero para que siga comprando inmuebles y creciendo.

Nada puede predecir lo que el presidente de Estados Unidos decida, pero ver lo que hacen quienes mueven el mercado global, muestra que el peso de sus advertencias es menor que aquél de su campaña y el inicio de su administración.

Además, de acuerdo con especialistas como Gabriel Lozano, economista en jefe de JPMorgan, incluso la situación extrema de un final del TLCAN, ahora es percibida ya como un problema, pero no como una hecatombe comercial. Bank of America aclaró este mes que ese escenario es poco factible.

Esta semana los representantes comerciales de México, Canadá y Estados Unidos, acuden en Washington a la cuarta ronda de negociaciones solicitadas por el país vecino al norte.

La presencia de Robert Lighthizer, quien da la cara por Trump, resulta ya poco relevante en estos encuentros en los que dejó claro que es sólo mensajero, no negociador, de una postura intransigente: bajar el déficit comercial de su país y ya. Con esa posición no coinciden México, Canadá, ni los líderes de la industria automotriz y agropecuaria estadounidenses. Tarde o temprano chocará con la realidad.

Esta columna fue originalmente publicada en El Financiero: elfinanciero.com.mx/column/jonathan-ruiz

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