LOGO.gif (1523 bytes)

banner.gif (3919 bytes)

home - noticias en línea - ediciones anteriores - encuestas - suscripciones - ¿quiénes somos? - links - contacto - sugerencias

A manera de presentación...

Yucatán es una entidad cuya historia ha rendido a México óptimos frutos en las letras y en las artes. Su población es un ejemplo esclarecido de logros impensables en una región tan apartada del centro de la República en sus años de esplendor.

Aquí floreció el periodismo con una riqueza de miras que pronto la situó en destacadísimo lugar entre los mas altos exponentes del ejercicio de los gladiadores que bregaban en el estadio de la prensa nacional. Dos de sus publicaciones de mayor alcurnia fueron La Revista de Mérida y La Revista de Yucatán, ambas abatidas en aciagas épocas por la canalla hecha gobierno.

La Revista Peninsular, al cruzar la frontera de su número 500, es epígono único de esas irrepetibles antecesoras suyas, a las que capitaneaba en su martirio el periodista por antonomasia: Carlos Ricardo Menéndez González, ilustre abuelo de nuestro director.

Ejemplo del periodismo vertical que practicamos, nuestra publicación recibió aquella visita del presidente Carlos Salinas de Gortari a Yucatán, un 19 de febrero de 1993 (era la hora triunfal del entonces jefe de la nación, deturpado hoy hasta por sus cómplices), en su edición 187, con un editorial del que reproducimos aquí los siguientes fragmentos:

"Salinas llega tarde. Carlos Salinas de Gortari viene al Carnaval de Mérida, que es el Carnaval de Yucatán. Pero no nos referimos a las fiestas de Momo, sino a la farsa que la corrupción, desde el Palacio de Gobierno, montó para el Estado. La farsa del interinato. Interinato que es hijo bastardo de su administración. Salinas llega tarde a Yucatán. Los yucatecos no le creemos ya y, además, queremos un cambio de gobierno. Queremos un gobierno sin los colores del PRONASOL. Llega tarde también para darse, en el anonimato cómplice, una olímpica zambullida de triple salto mortal en las letrinas cavadas por el apetito pantagruélico de los Cervera, Sauri y Sierra, con la ayuda servil y delincuente de los Ponce y los Peniches. Con el auxilio lacayuno del periodismo de alquiler al que su administración prestó multimillonarias facilidades para que lo dejara en paz y viniese a Mérida a ofender la memoria de sus mayores. Llega tarde Salinas, sobre todo, para conjurar, si ese fuese el propósito de su visita, el maléfico hechizo que él mismo, al decretarnos uno de los 16 interinatos de su administración centralista, arrojó sobre esta pobre Entidad, una de las mas castigadas de la Patria por la mentira y el fraude, víctima de peculados y prevaricadores con socios en el altiplano".

"Lo grave es que Carlos Salinas de Gortari está al frente de la Presidencia de la República, perseguido por el fantasma de Maquío y la sombra de Cárdenas, nos guste o no, cualesquiera que hayan sido las artes que a Los Pinos lo elevaron. Viene aliado del crimen y enemigo de los yucatecos. O viene a reivindicarse con este pueblo al que sicarios suyos han postrado en la mentira. Viene disfrazado de presidente olímpico, en el mas puro estilo de Júpiter tonante. O viene sin máscaras ni antifaz a corregir los graves estropicios que sus mitómanos enviados causaron en este pueblo sufriente, harto ya de simulaciones criminales. Viene a desautorizar el inicuo proceder de sus políticos lacayos, y a someterlos al orden que abandonaron. O viene como jefe del partido que no lo es a salpicar recursos del tesoro nacional, pronasoleramente, sobre una población rural abandonada a la ominosa suerte de un tratado que aún no se firma pero que ya sirve, al menos, para que "The Economist", desde Londres, lo elogie como el estadista que le perdió el miedo al Tío Sam. ¡Pérfida Albión! Su secretario de cosmetología política sin cartera, el dueño de Televisa, también saltó al ruedo esta semana para explicar a su auditorio por qué tiene que divertirlo".

"¡La retórica de esos años! El 2 de junio de 1950 (era Salinas aún pequeño), el inolvidable periodista D. Rubén Menéndez Romero dirigió al presidente Miguel Alemán, de visita en Mérida después de inaugurar el Ferrocarril del Sureste, una viril requisitoria bajo el título de "Señor Presidente esta es la verdad", publicada en la primera pagina del Diario de Yucatán. Dijo al presidente el editorialista, entre otros, estos conceptos:

-"El pueblo yucateco ve en Ud. no al aliado del ENEMIGO que lo explota, y le roba, y lo engaña y pretende con sus simulaciones involucrar a la mas alta y respetable autoridad del país en sus fraudes y en sus peculados, sino al ALIADO DEL PUEBLO...

Terminaba el editorial al primer mandatario: "Y confiamos en Ud., Sr. Presidente".

"Cuarenta y tres años después, Yucatán igualmente postrado, pero por causa suya, no le podemos decir a Carlos Salinas de Gortari, como a Miguel Alemán D. Rubén Menéndez Romero en 1950, que confiamos en él. Lo que le podemos expresar, con un profundo respeto a lo que es el genuino significado de una presidencia de la República y al periodismo que pensamos contribuye mejor a rescatar para los mexicanos la Patria que se incautó el presidencialismo, es, monda y lironda, nuestra más profunda desconfianza".

"No creemos, pues, en Carlos Salinas de Gortari. Haga justicia. Corrija sus errores. Acabe con la ficción electoral. Con hechos, no con palabras, demuestre al pueblo yucateco que es digno de confianza. Que respeta la institución presidencial".

"Será entonces, para nosotros, un honor reconocer que estábamos equivocados. Que Carlos Salinas de Gortari respeta a los mexicanos, y que por eso, sólo por eso, Carlos Salinas de Gortari es digno de respeto. Confiamos, sí. Pero en el pueblo yucateco. ¡Y en su mandato soberano!".

Alerta, vigilante, sin más compromiso que el de la verdad y el bien común, La Revista Peninsular, como sus antecesoras, sigue firme en la lucha por la Justicia y por la Patria.

home - noticias en línea - ediciones anteriores - encuestas - suscripciones - ¿quiénes somos? - links - contacto - sugerencias