LA NUEVA DIPLOMACIA ESTADUNIDENSE
Por:
María Cristina Rosas ( mcrosas@tutopia.com
)
Edición
857, 24/Enero/2006
China es, posiblemente, el único país del planeta que en este momento se puede dar el lujo de mantener embajadas en casi todos los países con los que tiene relaciones diplomáticas. Los costos financieros de contar con embajadas, consulados y representaciones ante organismos internacionales, son muy altos. Beijing, por ejemplo, mantiene legaciones diplomáticas inclusive en territorios tan pequeños como Andorra y Nauru.
María Cristina Rosas
En el entendido de que la nación asiática tiene un desarrollo económico que demanda una gran cantidad de bienes y servicios del mundo, las autoridades chinas se esmeran por asegurar el acceso a los recursos que requieren, además de impulsar una imagen cooperativa y pacífica de la nación más poblada del mundo. Asimismo, Beijing querrá evitar que Taiwán, que tiene relaciones diplomáticas con una veintena de países del mundo, gane nuevos espacios políticos a costa de la China continental.
La diplomacia china tiene objetivos distintos de los de la diplomacia estadunidense. Beijing, preocupado por la preeminencia de un ambiente hostil y de desconfianza en el planeta (en su contra), se esmera por consolidar su fortaleza económica, enfatizando que su vertiginoso crecimiento constituye un “ascenso pacífico” al estatus de gran potencia. Para Washington, en cambio, la guerra contra el terrorismo ha llevado a modificar sustancialmente la manera en que los estadunidenses ven al mundo y se vinculan con él, y ello ha repercutido en la reconfiguración de su política exterior.
El pasado mes de enero, la Secretaria de Estado de EEUU, Condolezza Rice, anunció un dramático cambio en esa dependencia, a fin de lograr que la diplomacia del vecino país del norte pueda servir de manera óptima a los imperativos de la guerra contra el terrorismo y a la atención de la problemática que aqueja especialmente a países en desarrollo, donde presumiblemente se encuentran los grandes desafíos a la seguridad del planeta. Así, Washington decidió suprimir recientemente 61 puestos diplomáticos en países europeos como Rusia (10), Alemania (7), y dos o tres en Bélgica, Polonia, Italia, España y Japón respectivamente. Esta medida fue tomada a fin de sufragar el gasto de la asignación de 74 nuevas plazas a lugares como China (donde la embajada estadunidense debió ampliar su nómina para albergar a 15 nuevos funcionarios), India (12 nuevos funcionarios) y otros países en desarrollo.
La reciente gira que realizó el Presidente George W. Bush a países asiáticos, es ilustrativa acerca de las percepciones que EEUU tiene sobre el mundo de hoy. En la citada visita, Bush hizo acto de presencia en Afganistán, a fin de dar un espaldarazo al frágil gobierno de esa nación. Asimismo, viajó a India, que muy posiblemente es visto como un contrapeso a China. Finalmente, Bush estuvo en Pakistán, el país que de manera más reciente se incorporó al temido “club nuclear” y en cuyo territorio presumiblemente se encuentran importantes células de la organización terrorista al-Qaeda.
Los países europeos también están redefiniendo sus prioridades internacionales y si bien colocan al terrorismo entre sus principales preocupaciones, tienen, adicionalmente, otras motivaciones. Por ejemplo, Alemania, Francia y la Gran Bretaña están desarrollando importantes esfuerzos diplomáticos en China, pero sobre todo por razones económicas. En este sentido, se vuelve necesario sacrificar la presencia diplomática en regiones “menos prioritarias” y Londres, por ejemplo, ha anunciado el cierre, para fines de 2006, de sus embajadas en Vanuatu, Tonga, Kiribati, Lesotho, Swazilandia y Madagascar. A través de estos recortes, la Gran Bretaña pretende compensar los gastos que le generan las legaciones diplomáticas en Irak, Afganistán, Corea del Norte y el reclutamiento de personal abocado a tareas como el combate al terrorismo y al tráfico de estupefacientes en Pakistán, Afganistán, Turquía, Irán y otros lugares en el Medio Oriente.
De esta manera, países como los descritos, aseguran que a través de sus misiones diplomáticas en el mundo, puedan no solamente promover sus intereses particulares, sino monitorear adecuadamente los acontecimientos para anticipar posibles retos y desafíos en el convulso siglo XXI. Correo electrónico: mcrosas@tutopia.com
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