India: El país más cortejado
Por:
María Cristina Rosas ( mcrosas@tutopia.com
)
Edición
858, 30/Marzo/2006
María Cristina Rosas
mcrosas@tutopia.com
India, segundo país más poblado del orbe y auto-proclamado como el que posee la democracia más grande del mundo, se encuentra en una posición envidiable. Además de tener una larga amistad con Rusia, Nueva Delhi ha logrado limar las asperezas con China, país contra el que peleó una breve y humillante guerra en 1962. A principios del presente año, en el Foro Económico Mundial de Davos, se le dedicó un análisis muy particular a India. Y por si esto fuera poco, el Presidente estadunidense George W. Bush realizó hace unos cuantos días una visita de Estado a la nación asiática, en la que se concretaron, entre otros proyectos, el encaminado a garantizar la cooperación nuclear con fines civiles entre ambos.
Las relaciones entre India y Estados Unidos no se han caracterizado por la cordialidad. Cuando en 1974, India detonó con éxito su primer artefacto nuclear, Estados Unidos condenó el hecho. Nueva Delhi había aprovechado la transferencia de tecnología nuclear canadiense con fines pacíficos, para desarrollar su primera bomba atómica. Este hecho provocó la cancelación, por parte de Canadá, de los programas de cooperación nuclear con India. De hecho, India nunca se adhirió al Tratado de No-Proliferación de Armas Nucleares.
Para 1998, cuando tanto India como Pakistán desarrollaron una serie de explosiones nucleares, Estados Unidos decidió aplicar una serie de sanciones a los dos países. Sin embargo, luego de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, y de la decisión de Washington de emprender una represalia militar contra Afganistán, Pakistán se convirtió en un país muy estratégico con el que los estadunidenses debían reforzar la cooperación. Así, las sanciones y represalias estadunidenses contra Islamabad, llegaron a su fin y en su lugar sobrevinieron diversos programas de cooperación y asistencia económicas. Claramente esto molestó a India.
Con todo, Estados Unidos parece estar revalorando a India, no sólo por el desempeño económico tan dinámico que viene mostrando desde hace varios años, sino porque, presumiblemente, Nueva Delhi puede ser un importante contrapeso respecto a China. Washington estima, por ejemplo, que pese a la rivalidad que pudiera existir entre EEUU e India, hay varios elementos afines que podrían ayudar a fortalecer los lazos bilaterales. Para empezar, India fue parte del Imperio Británico y heredó de éste el parlamentarismo. India, como se sugería líneas arriba, es considerada la democracia más grande del mundo y ese es un elemento que diferencia al país de, por ejemplo, China, que posee un régimen autoritario. Un segundo y no menos importante elemento a ponderar es el hecho de que, si bien Pakistán se ha convertido en un aliado estratégico crucial de Estados Unidos, es un país pobre, inestable y con una dirigencia política impredecible y escasamente democrática. Asimismo, el que Pakistán posea el secreto atómico (lo que lo convierte en el único país que profesa el islam que tiene en sus manos esa tecnología) y el que en su territorio prosperen diversas células de al-Qaeda (sin dejar de lado el apoyo que, en su momento, brindó a los talibanes de Afganistán), demanda un contrapeso, e India tradicionalmente ha desempeñado ese papel.
Por todo lo anterior, India aparece como el país de moda, con el que las principales potencias del mundo querrían asociarse (no se olvide que antes de la visita de Bush, el mandatario francés Jacques Chirac también estuvo en Nueva Delhi y concretó, igualmente, proyectos de cooperación nuclear con fines pacíficos). Con todo, falta un análisis acerca de lo que India quiere y, a juzgar por la experiencia histórica, se trata de un país de altos vuelos que al igual que China, aspira a ser una gran potencia mundial.
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