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La educación secundaria, su reforma y sus mitos.
Por: Armando Peraza Guzman ( aperag@aol.com )
Edición 868, 14/Junio/2006

Dando un vistazo a la reforma en educación secundaria (RES) a implantarse el próximo año escolar y publicada en el acuerdo 384 de la Secretaría de Educación Pública, tenemos que se reducen de 11 a 7 las materias en primero de secundaria; de 12 a 8 en segundo y de 11 a 8 en tercero. Las asignaturas de historia, ética y civismo se impartirán tan sólo durante dos años, hay un solo curso para geografía de México y el mundo y se compacta la enseñanza de física, química y biología en una materia única (ciencias).




Mtro. Armando Peraza Guzmán

Dando un vistazo a la reforma en educación secundaria (RES) a implantarse el próximo año escolar y publicada en el acuerdo 384 de la Secretaría de Educación Pública, tenemos que se reducen de 11 a 7 las materias en primero de secundaria; de 12 a 8 en segundo y de 11 a 8 en tercero. Las asignaturas de historia, ética y civismo se impartirán tan sólo durante dos años, hay un solo curso para geografía de México y el mundo y se compacta la enseñanza de física, química y biología en una materia única (ciencias). También la educación ambiental, la formación de valores, la educación sexual y la equidad de género ya no serán materias, sino que su enseñanza se repartirá en el contexto de otras asignaturas y la educación tecnológica, la artística y la física desaparecen del plan de estudios.

Esta reforma ha sido ampliamente criticada por el medio intelectual donde pensadores de la talla de Enrique Florescano, Francisco Toledo y Elena Poniatowska critican sobre todo la falta de conciencia nacional que esta reforma traería a la educación en México, principalmente por la desaparición de horas en historia, ética y civismo. Ante este reclamo difundido ampliamente y del que se han hecho eco muchos más intelectuales, es que creo que existe una falta brutal de información sobre el tema educativo y es lamentable que profesionales tan connotados dentro de la cultura hayan dado su opinión sin tener idea de la situación real de este nivel educativo, ya que aunque la reforma no es la mejor, si impacta en algunas áreas de la problemática educativa y, mi punto de vista, puede ser un inicio, además de que el problema educativo no deviene sólo del número de horas impartido por materia.

En primer lugar me gustaría preguntarles si de veras creen que existe todavía en los muchachos egresados del nivel de secundaria (muchachos entre 11 y 14 años) algo llamado conciencia nacional. La verdad es que las últimas evaluaciones del nivel (PISA 03) nos arrojaron un decrecimiento significativo en la calidad educativa (que sirvieron para y que organismos internacionales como la OCDE y el BM emitieran recomendaciones que son el origen de estas reformas) que prendieron todos los focos rojos que podrían existir, pues tal y como está el nivel es prácticamente imposible educar a nadie en él.

La educación secundaria es para nuestra desgracia el ámbito educativo donde se reproducen las peores lacras autoritarias de la educación en México y es ahí donde mayor daño se le causa al alumnado que asiste a las escuelas de gobierno, mal que se repite en casi todos los colegios particulares.

Existe un autoritarismo brutal ejercido por los profesores sobre los alumnos (auspiciado por los directores e inspectores), ya que los profesores sólo intentan sobrevivir a numerosos grupos de adolescentes (en niños de este nivel lo recomendable son grupos máximo de 18 alumnos y las escuelas mexicanas tienen en casi todos los casos más de cuarenta) que ante la represión se rebelan de mil y una formas, pues los mentores no entienden que es ésta la edad de la rebelión en el niño, es cuando se inician los procesos de maduración y donde un “yo” fuerte y una maduración plena sólo se da rebelándose ante el “súper yo” (las normas sociales que todos los niños menores interiorizan en la infancia y que hace que el niño de primaria sea esencialmente obediente).

Si se es ignorante de este proceso y no se canaliza adecuadamente esta rebelión y se reprime o se permite todo sin encontrar el justo medio (la verdadera autodisciplina según Kant), entonces el niño se convierte en un delincuente agresivo (en el peor de los casos en un drogadicto) y finalmente en un padre autoritario y violento. En el mejor de los casos, si se logra domarlo mediante los castigos impuestos, se convierte en un bueno para nada, un ser pasivo sin creatividad con una amplia capacidad para hacer daño (es cruel pues está patológicamente predispuesto a la violencia contra sus dependientes o gente que considera inferior a él) pues es incapaz de pensar y de ponerse en el lugar del otro (las cualidades básicas de la democracia) inservible para un aparato productivo que requiere de gente con liderazgo e iniciativa, no con obediencia servil.

La drogadicción es alarmante en este nivel y va en aumento. Decir que el actual sistema educativo cumple con las expectativas porque tiene muchas horas de civismo, historia o ética es ser totalmente ignorante de los problemas educativos que padecemos.

Realmente los muchachos egresados de secundaria no tienen conocimientos de civismo, pues esta materia se llena con fechas de actos heroicos las más de las veces falsos presentes en los libros de texto. La historia es lo mismo ya que los libros especializados sobre el tema la mayor parte de las veces van en sentido opuesto a la historia oficial, y yo me pregunto, ¿qué sentido tiene aprender mentiras y falacias? Creo que en este caso habría que seguir la recomendación del escritor Carlos Fuentes y buscar el “Espejo Enterrado”, para poder ver el reflejo real de nuestra historia y olvidarnos por ejemplo, de la historia negra de la Conquista de México o de las falacias ideadas por Carlos María de Bustamante y otros, cuando ante la casi desaparición de la nación mexicana por la invasión norteamericana, se vieron en la necesidad de inventar una historia ficticia para darle a los niños mexicanos algo de lo cual sentirse orgullosos y fortalecer su sentido de pertenencia a la patria.

Los niños no saben de ciencias, pues no poseen laboratorios actualizados y maestros competentes, en geografía todos los exámenes del Ceneval demuestran una impotencia ya casi congénita, aprenden ortografía deficientemente porque no les enseñan a redactar (los maestros tampoco saben), los maestros de educación física son conocidos en el medio como “tirabolas” pues sólo eso saben hacer y no hay una verdadera formación artística pues a los niños prefieren enviarlos a ferias que parecen cantinas públicas (como Xmatkuil) que a museos, etc.

Creo que la reforma no es buena y es patéticamente insuficiente, pero creo que es mejor que dejar a la secundaria como está actualmente, y creo también que los que la critican deberían de ofrecer alternativas y cabildear por ellas. Es vital dejar de percibir a la educación secundaria como un receptáculo de conocimientos que se le tienen que transmitir a los casi adolescentes. Es importante pensarla como un espacio formativo para enseñar a pensar y ser críticos mediante ejercicios históricos o cívicos que impulsen la formación de un criterio propio. También es necesario que respeten a sus maestros y tomen ejemplo de ellos si, y sólo si, éstos se dan a respetar respetándolos primero, y para esto debe haber una instancia de derechos humanos que vigile la labor en el aula del maestro y los haga responsables de sus actos ante los padres de familia, dándose legalmente la posibilidad de correr a los malos mentores violadores de los derechos de los niños, pues lo que están haciendo sus mentores (la mayoría de las veces en forma inconciente pues reproducen las formas autoritarias en que también ellos se formaron y que está presente en lo que Habermas denomina “código lingüístico restringido”) y que muchas veces es un crimen de lesa humanidad.

También es necesario avanzar con aulas de pocos estudiantes y dejar de cancelar grupos pequeños, además los alumnos deben de tener maestros que conozcan de sus materias y no defrauden a los padres de familia. Para iniciar la solución de estos y otros problemas educativos es necesario implantar la certificación, pues existen, por ejemplo, una mayoría de maestros de ingles en el país que no saben ingles y esto se repite con todas las demás materias pues las normales superiores están en crisis desde hace largo tiempo).

Las centrales sindicales de maestros (el SNTE y la CNTE) se oponen en forma unánime a estas reformas, pues para estas centrales significa perder un botín laboral, ya que se reduce el número de maestros necesarios y disminuyen las horas disponibles. Además es necesario actualizarse y mejorar las técnicas de aprendizaje mediante el constructivismo(que no de enseñanza como antes se hacía, pues el niño ahora debe aprender y no se le debe enseñar), ya que el estudio es una exigencia demasiado penosa para muchos mentores quienes se conforman con la Carrera Magisterial”, la cual ha demostrado su fracaso en todas las evaluaciones que se le han realizado, confirmándose aquello de que, bajo ciertas condiciones culturales no tiene nada que ver la formación con la labor educativa, pues las instituciones tienden a parecerse entre sí, algo que nuestra autoridades “asesoradas por expertos” deberían saber, pues hace ya tiempo a este fenómeno cultural se le conoce en las ciencias público-administrativas como “isomorfismo”.

La Reforma a la Educación Secundaria deja mucho que desear y no cumplirá con los objetivos deseados, sin embargo para la mayor parte de los nuevos alumnos será un alivio, pues disminuirá la absurda inútil e ineficiente carga académica a la que son sometidos. Ojala esta carga sea substituida con arte y deporte, actividades formativas en el olvido y que reclaman su inclusión en formas no tradicionales en el currículo de las escuelas secundarias.

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