China e India: ¿Razón de Estado o razón de mercado?
Por:
María Cristina Rosas ( mcrosas@tutopia.com
)
Edición
876, 07/Agosto/2006
China tiene fronteras con 14 países –Afganistán, Bhután, Myanmar, India, Kazajstán, Corea del Norte, Kyrgyzstán, Laos, Mongolia, Nepal, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Vietnam. Sus fronteras más vastas las comparte con Mongolia (4 677 kilómetros); Rusia (3 645 kilómetros); e India (3 380 kilómetros).
María Cristina Rosas
mcrosas@tutopia.com
China tiene fronteras con 14 países –Afganistán, Bhután, Myanmar, India, Kazajstán, Corea del Norte, Kyrgyzstán, Laos, Mongolia, Nepal, Pakistán, Rusia, Tayikistán y Vietnam. Sus fronteras más vastas las comparte con Mongolia (4 677 kilómetros); Rusia (3 645 kilómetros); e India (3 380 kilómetros). Asimismo, Beijing reclama la soberanía sobre las islas Spratley –mismo reclamo que tienen Malasia, Filipinas, Taiwán, Vietnam y, posiblemente, Brunei-; ocupa las islas Paracel, reclamadas por Vietnam y Taiwán; junto con Taiwán, Beijing rechaza las pretensiones de Japón de adjudicarse las islas deshabitadas de Senkaku-shoto, además de las aspiraciones niponas sobre el Mar Oriental de China, donde hay importantes yacimientos de hidrocarburos; mantiene un diferendo fronterizo con Corea del Norte, agravado por la migración de decenas de miles de norcoreanos a China; con Rusia intenta definir la demarcación de la zona en disputa de Amur y Ussuri; con Vietnam, aunque ya hubo una negociación sobre los límites fronterizos y marítimos en 2004, el proceso de definición definitiva es lento; y, por si fuera poco, grupos ambientalistas de Myanmar y Tailandia se muestran renuentes a la construcción de la hidroeléctrica del río Nujian/Salween en la provincia china de Yunnan. Evidentemente que un país con tantas fronteras, encuentra difícil salvaguardar su seguridad.
En este sentido, todo parece indicar que China, consciente de este desafío, está optando por las negociaciones políticas para resolver los problemas limítrofes con sus vecinos. En esa línea se pueden interpretar las negociaciones con Vietnam y Rusia, ambas en 2004, y con India, a partir de 2003. Con este último, China busca crecientemente una asociación estratégica, en el entendido de que los beneficios económicos y políticos de una vinculación menos conflictiva entre ambas naciones, serían muy amplios.
Como es sabido, la frontera entre India y China antiguamente fue uno de los tramos de la célebre “ruta de la seda.” Hasta 1962, esta frontera vinculó al reino budista del Sikkim con su gran vecino, el Tibet. El Sikkim fue una monarquía semi-independiente hasta que en 1975 se convirtió oficialmente en parte de India. China reclamó que esa adhesión hecha por Nueva Delhi fue ilegal, y no sería sino hasta 2003 que Beijing lo reconocería oficialmente como territorio indio. A cambio, India aceptó que el Tibet es definitivamente parte de China. Pero además de este ácido episodio, vale la pena recordar que en 1962 estalló una guerra entre India y China, la cual llevó al cierre de la frontera.
En la primera semana de julio del presente año, China e India acordaron reabrir la citada frontera. ¿La razón? Hay fuertes intereses económicos mutuos. En los años 60, debido al cierre de la frontera, se interrumpió el comercio en productos de lana, té y maquinaria. En 2005, el comercio bilateral India-China fue del orden de los 19 mil millones de dólares, pero del total de los intercambios mutuos, sólo 100 millones de dólares se efectúan por vía terrestre, en tanto el resto se realizan por vía marítima o aérea. Tomando en cuenta que se tiene la expectativa de que el comercio bilateral llegue a los 30 mil millones de dólares antes de que termine la presente década, es evidente que se está apostando a favor de mayores contactos por vía terrestre, a través del paso de Nathu La, que conectaría a Lhasa, capital del Tibet, con Calcuta, que es el puerto más cercano a la ciudad prohibida.
Por supuesto que el acuerdo para reabrir la frontera no significa que las tensiones y las rivalidades bilaterales hayan desaparecido. Nueva Delhi no olvida que China apoyó a Pakistán en la adquisición del secreto atómico. Adicionalmente, China vio con recelo, sobre todo en el curso del presente año, el desarrollo de relaciones comerciales crecientes de India con Taiwán, sin dejar de lado los vínculos militares entre indios y japoneses. Y hay aspectos fronterizos aun sin resolver, como la disputa por una parte de Kashemira (39 mil kilómetros que Nueva Delhi le reclama a China) y el sur del Tibet, al que los indios llaman Arunachal Pradesh (90 600 kilómetros que Beijing le reclama a India). Con todo, pareciera que los dos países reconocen que estas diferencias limítrofes pueden ser resueltas por canales políticos, lo cual tiene una enorme relevancia para las relaciones internacionales de la región y del mundo.
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