LAS RELACIONES INTERNACIONALES DE TAIWÁN VS CHINA
Por:
María Cristina Rosas ( mcrosas@tutopia.com
)
Edición
877, 16/Agosto/2006
El establecimiento de relaciones diplomáticas entre la República Popular China y Chad a costa de los vínculos formales que hasta antes del 6 de agosto mantenía el país africano con Taiwán, podría parecer un hecho poco relevante, pero no lo es. Al día de hoy
María Cristina Rosas
mcrosas@tutopia.com
El establecimiento de relaciones diplomáticas entre la República Popular China y Chad a costa de los vínculos formales que hasta antes del 6 de agosto mantenía el país africano con Taiwán, podría parecer un hecho poco relevante, pero no lo es. Al día de hoy, Taiwán tiene relaciones diplomáticas con 24 países del mundo, lo que significa que la inmensa mayoría de los Estados ha optado por privilegiar los vínculos con Beijing. De los 24 países con los que Taipei tiene relaciones diplomáticas, la mitad de ellos están en el continente americano (Belice, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Panamá, Paraguay, San Cristóbal y Nevis, y San Vicente y las Granadinas), en tanto los demás se encuentran en el Pacífico sur (Kiribati, Islas Marshall, Palau, Nauru, Tuvalú, y las Islas Salomón), en África (Burkina Faso, Gambia, Malawi, Sao Tomé y Príncipe y Swazilandia) y en Europa (el Vaticano). El denominador común de las naciones que persisten en sus relaciones políticas con la República de China, es que, salvo el caso de el Vaticano, son naciones pequeñas y pobres, y el gobierno de Taipei ha logrado prevalecer en esos territorios, gracias a numerosas iniciativas de cooperación e inversión otorgadas a esos territorios.
Sin embargo, el crecimiento económico de la China continental es harto conocido, y el mundo no parece estar dispuesto a dejar de ser partícipe y/o beneficiario del mismo. Antaño parecía más atractivo, desde el punto de vista económico, buscar vínculos estrechos con Taiwán, uno de los países de industrialización reciente (o NICs) pioneros. Hoy, Taiwán parece demasiado pequeño frente al coloso chino continental y esto es aprovechado por Beijing para cerrarle espacios políticos a Taipei.
Así, para Beijing, el restablecer vínculos diplomáticos con las 24 naciones que le faltan, tiene una lógica económica. Por ejemplo, en el caso más reciente de la reapertura de nexos políticos formales entre la China continental y Chad, es evidente el interés de Beijing en los recursos naturales de África, donde los chinos tienen una presencia difícil de ignorar. Tan sólo entre 2002 y 2003, el comercio entre China y las naciones africanas creció en un 50 por ciento, y de 2003 a 2004 aumentó otro 60 por ciento. Beijing se interesa en numerosos recursos estratégicos del continente, como el petróleo, el cual requiere para alimentar su vertiginoso crecimiento económico. Por su parte, los países africanos ven en China, no sólo una fuente de comercio e inversiones, sino también a un poderoso aliado, miembro permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que puede ayudar al atribulado continente, en la búsqueda de la paz y la estabilidad. En el caso específico de Chad, existe la preocupación por la crisis que vive su vecino Sudán, y el papel que China podría desempeñar en la zona. Es sabido que China mantiene intereses petroleros en Sudán, y existe la creencia de que unos 3 000 soldados chinos están desplegados en el sur de ese país, básicamente para salvaguardar las inversiones chinas, no necesariamente para contribuir a la estabilización de ese territorio (es decir que, a diferencia de la presencia que mantiene la Unión Europea en el área, abocada sobre todo al mantenimiento de la paz, la de China es mucho más pragmática en términos de los negocios de Beijing en la región).
Así las cosas, parece muy difícil que Taiwán siga prevaleciendo en las preferencias diplomáticas de los 24 países arriba referidos y es justamente el continente americano un punto de quiebre en esta ecuación, tomando en cuenta los embates de Beijing para, por ejemplo, ofrecer a Panamá y otras naciones centroamericanas, inversiones importantes en diversas esferas –todavía se recuerda la propuesta china de apoyar tecnológicamente a los panameños en la administración del canal interoceánico, a pesar del disgusto estadunidense.
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