CHINA: EL NUEVO CASCO AZUL DE NACIONES UNIDAS
Edición
886, 15/Octubre/2006
María Cristina Rosas
mcrosas@tutopia.com
Guangzhou, China.- A pesar de que el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) es el órgano primigenio para lidiar con los problemas de la paz y la seguridad internacionales, sus miembros permanentes, en general, hacen una contribución muy limitada a, por ejemplo, las operaciones de mantenimiento de la paz (OMPs) que, como se sabe, son uno de los principales instrumentos de que dispone el organismo internacional más importante del mundo, para responder a los conflictos que en él se desarrollan.
Participación de miembros permanentes
del Consejo de Seguridad en OMPs de la ONU
(a enero de 2005)
País Policía civil Observadores militares Tropas Total
China 194 56 788 1 038
Estados Unidos 404 18 6 428
Francia 171 33 402 606
Reino Unido 102 17 312 431
Rusia 149 99 115 363
Total de estos países 1 020 223 1 623 2 866
Porcentaje que representan respecto a las demás naciones que contribuyen con personal civil y militar a OMPs 15 por ciento 10 por ciento 2 por ciento 4 por ciento
Total de aportaciones de los países del mundo 6 765 2 088 56 197 65 050
De hecho, las naciones que principalmente contribuyen con personal a las OMPs, son los países en desarrollo, destacando India, Bangladesh, Pakistán, Uruguay, etcétera. Ciertamente su participación tiene que ver con una cierta racionalidad económica: para Bangladesh es su principal fuente de ingresos, habiendo recibido en 2004 por concepto de remesas de su personal emplazado en OMPs en el exterior, 200 millones de dólares.
Pero China, a pesar de ser un país en desarrollo, parece tener otras motivaciones para involucrarse activa y crecientemente en OMPs. Cuando se reintegró a la ONU en 1971, el gobierno de Beijing mantenía una actitud crítica y reacia en torno a las OMPs, negándose a aportar recursos materiales y/o humanos a ellas. China se escudaba en discursos como el de la coexistencia pacífica, tratando de evitar asimismo, la intromisión de la comunidad internacional en sus asuntos internos. Sin embargo, a medida que se produjeron diversas reformas, sobre todo en el terreno económico, las cuales han contribuido al exacerbado crecimiento de la economía china, la percepción del mundo es de preocupación y temor respecto al gigante asiático. Por ello, China se ve obligada a mitigar esa percepción de “amenaza” que se encuentra tan extendida en Occidente, y la participación en OMPs le permite proyectar una imagen de país “responsable”, de un “buen ciudadano internacional” comprometido con la paz, no con la guerra.
Así, en 1988 China se integró al comité especial de OMPs de la ONU y en 1992 envió sus primeros observadores militares a Camboya. Hoy participa en múltiples OMPs, tanto con personal civil como militar, en las misiones que la ONU ha aprobado para diversas naciones africanas y en otros lugares del mundo. China, por ejemplo, mantiene un contingente en Haití, país con el que no tiene relaciones diplomáticas, toda vez que Puerto Príncipe es una de las pocas naciones del mundo que mantiene relaciones políticas formales con Taiwán. Adicionalmente, la presencia china en África, se explica también porque de ese continente extrae importantes materias primas estratégicas que alimentan el crecimiento de su economía. Asimismo, como lo demuestra el establecimiento reciente de relaciones diplomáticas entre China y Chad, Beijing intenta “cercar” a Taiwán, haciendo uso de su influencia económica y política. A todas luces, al participar en la misión de la ONU en Haití, China apuesta igualmente a que el gobierno de esa nación establezca vínculos diplomáticos con Beijing, rompiéndolos con Taipei. Por lo tanto, es razonable suponer que la participación de China en OMPs de la ONU, crecerá en los siguientes años, dado que hoy por hoy le ha reportado importantes beneficios a ese gigantesco país.
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