Resucitando el APEC
Edición
912, 16/Abril/2007
María Cristina Rosas
mcrosas@tutopia.com
El Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) fue creado en 1989 a iniciativa de Australia, justo cuando la Ronda de Uruguay del extinto Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) se encontraba estancada. Australia quería generar un foro de diálogo, al más alto nivel, entre sus principales socios comerciales, particularmente Japón y Estados Unidos, dado que los desacuerdos imperantes entre ellos, afectaban negativamente a Canberra. Luego de su creación, el APEC vivió un proceso de expansión para reunir, en la actualidad, a 21 economías, a saber: Australia, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, la República Popular China, Taiwán, Hong Kong, Singapur, Tailandia, Indonesia, Malasia, Brunei, Filipinas, Japón, Corea del Sur, Rusia, Vietnam, Estados Unidos, Canadá, Chile, Perú y México.
Así, los participantes proceden de tres continentes y lo mismo figuran naciones grandes que pequeñas, superpotencias que países en desarrollo y economías en transición. Los miembros del APEC representan más de la mitad de la economía mundial y llevan a cabo alrededor del 50 por ciento del comercio internacional. Sin embargo, la interdependencia comercial entre ellos es muy asimétrica. La lejanía geográfica determina que, por ejemplo, México mantenga nexos comerciales mínimos con las naciones del Pacífico Sur e inclusive las asiáticas que participan en esta iniciativa. Aun cuando un elemento afín a todos los socios del APEC es el Océano Pacífico, se trata de un espacio muy extenso que impide una genuina interacción regional entre todos sus miembros.
El APEC se propuso en 1994, en la cumbre de Bogor, abatir hacia el 2010 las barreras al comercio por debajo del 5 por ciento entre sus miembros industrializados y hacia el 2020 entre el resto de sus socios. Sin embargo, estas metas de Bogor, como se les conoce, parecen muy ambiciosas considerando que no existen compromisos contractuales a través, por ejemplo, de un tratado de libre comercio que sean verdaderamente obligatorios para las partes. El APEC fue pensado originalmente como un foro en el que a través de encuentros entre jefes de Estado y/o de gobierno, se allanara el camino para resolver las disputas comerciales que pudieran existir entre ellos, pero en una especie de compromiso entre caballeros. La amplia membresía que caracteriza al APEC en la actualidad más las enormes asimetrías entre sus participantes, dificulta la concreción de los objetivos propuestos, lo que ha colocado a este foro en crisis.
Sin embargo, en la cumbre de líderes del APEC que tuvo lugar en noviembre de 2006 en Vietnam, los participantes acordaron, en el espíritu de resucitar a este foro, considerar seriamente la creación de un Tratado de Libre Comercio de Asia-Pacífico (TLCAP), para lo cual instruyeron a sus respectivos ministerios de economía y comercio a efectuar los estudios pertinentes a fin de dar vida a esta iniciativa.
La propuesta de un TLCAP fue enarbolada por primera vez por Japón en los años 60 del siglo pasado. Sin embargo, no prosperó, porque en esa época el grueso de las negociaciones comerciales a nivel internacional se efectuaban en el marco del GATT y éste se encontraba en un buen momento para cumplir las expectativas de sus socios. Hoy, las condiciones son muy distintas. Una de las principales motivaciones para impulsar el TLCAP estriba en el estancamiento que priva en el seno de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y en su Ronda de Doha en particular. Asimismo, Estados Unidos está muy preocupado por la creciente integración que se está produciendo en Asia oriental y el liderazgo de la economía china, por lo que el TLCAP podría garantizarle márgenes de maniobra en la región. En tercer lugar, se observa una proliferación de acuerdos bilaterales y regionales en todo el mundo, que amenaza con colapsar al de por sí dañado sistema multilateral del comercio al que representa la OMC. En cuarto lugar, los países asiáticos están muy interesados en atraer a la economía estadunidense a las negociaciones para un TLCAP a fin de tener un mejor acceso a ese mercado. Por último, la creación del TLCAP podría revitalizar al agonizante APEC. Empero, el principal obstáculo para crear un TLCAP es la autoridad de promoción comercial (APC) que el Congreso de EEUU da al titular del ejecutivo para negociar tratados comerciales. La APC que está en vigor, expirará el próximo mes de junio, y parece poco probable que sea renovada en el corto plazo, sobre todo por el advenimiento de los comicios presidenciales en la Unión Americana en 2008. Con todo, se trata de una propuesta muy interesante a la que México, en su condición de miembro del APEC, debe estar atento.
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