Vamos a las urnas
Edición
917, 18/Mayo/2007
Este domingo, los yucatecos con credencial para votar tendrán la oportunidad de emitir su sufragio por el candidato que los haya mejor convencido.
Se prevé que la participación ciudadana podría rebasar el 70 por ciento del listado nominal de los electores, que es de un millón 208 mil 904, es decir, el 99.86% del padrón.
Del listado nominal, 620 mil 49 son mujeres y representan el 51.29% de los votantes, y en el caso de los varones, son 588 mil 855, esto es el 48.71%.
Asimismo, en la lista nominal también destaca la presencia los jóvenes en estos comicios, pues 533 mil 688 votantes, es decir el 44.15 por ciento tienen menos de 35 años de edad.
Otros 543 mil 907 electores, es decir el 44.99% tienen de 35 a 64 años y 131 mil 309, el 10.86%, son mayores de 65 años.
Durante los últimos meses padecimos una agobiante campaña electoral, y decimos agobiante, por la gran cantidad de epítetos y descalificaciones lanzados como misiles entre los partidos políticos, guerras de lodos, dimes y diretes.
De las propuestas, algunas fueron interesantes y otras rayaron casi en lo inverosímil.
Ahora toca decidir entre toda la vorágine de candidaturas quiénes de las personas que las encabezan pueden guiar mejor los destinos de nuestra localidad y el estado.
Votar no es elegir al azar un nombre, sino hacer una reflexión sobre los candidatos y sus propuestas para la sociedad, y optar por quién creamos sea la mejor opción. Porque votar es decidir, y para decidir se necesita estar informados.
Unos votarán guiados por el partido político; otros, por la persona y unos más por ambos.
Así como importante será votar, de igual manera será que los partidos políticos y la ciudadanía en general acepte a los ganadores.
Apostamos por la civilidad, porque prevalezca la cordura entre todos los actores políticos. No permitamos que se convulsione el estado.
No tengamos miedo, no hagamos caso a esos rumores de una “concerta-cesión”, negociaciones o de que habrá robo de ánforas. Salgamos rumbo a las urnas y demostremos que los yucatecos tienen la capacidad de dar rumbo al estado sin propiciar escenarios violentos.
Ante unas elecciones, el único fracaso es la abstención, porque no votar es dejar que otros decidan por nosotros; no debemos transferir nuestra responsabilidad ciudadana.
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