Robert Zoellick al banco mundial
Edición
919, 04/Junio/2007
María Cristina Rosas
mcrosas@tutopia.com
Luego del escándalo por nepotismo que provocó la dimisión del estadunidense Paul Wolfowitz como Presidente del Banco Mundial, el gobierno de George W. Bush se dio a la tarea de buscar un sustituto apropiado y que fuera del agrado de los socios europeos y canadienses, que son quienes más objeciones y críticas plasmaron en torno a la gestión wolfowitziana. Asimismo, vale la pena recordar que desde que se crearon las instituciones de Bretton Woods en 1944, existe un acuerdo no escrito que establece que mientras que el titular del Fondo Monetario Internacional (FMI) debe ser un ciudadano europeo, quien presida al Banco Mundial debe ser estadunidense. De ahí que las especulaciones ventiladas en medios de comunicación tras el escándalo Wolfowitz, en el sentido de que un candidato plausible para reemplazarlo era el ex mandatario mexicano Ernesto Zedillo, carecieran de fundamento. El elegido fue otro estadunidense, neoconservador, halcón y hasta no hace mucho, brazo derecho de la canciller Condolezza Rice: Robert Zoellick.
Nacido el 25 de julio de 1953, Robert Zoellick goza de una amplia experiencia en negociaciones comerciales, dado que entre 2001 y 2005 fungió como Representante de Comercio de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés). A lo largo de su gestión, fue lanzada la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC), ronda impulsada fervientemente por Zoellick bajo la premisa de que “la mejor manera de contrarrestar la amenaza terrorista [y evitar una recesión de la economía mundial] era fortaleciendo el comercio internacional” (countering terrorism with trade). Es posible que este sea uno de los elementos que más operaron a su favor para ganar el beneplácito de países como Alemania, Canadá y Francia, quienes liderearon a las naciones que pidieron la dimisión de Wolfowitz.
A pesar de la imagen negociadora que proyecta Zoellick, no hay que perder de vista su orientación ideológica y política. Por ejemplo, en 1997 fundó, al lado de Francis Fukuyama, Robert Cagan, Irving Kristol y otros 21 prominentes neoconservadores (como el propio Wolfowitz, Elliot Abrams, Richard Cheney, John Bolton y Donald Rumsfeld) el Project for New American Century (PNAC), grupo que se tornó muy notorio a raíz de que el 26 de enero de 1998 publicó una carta signada por sus afiliados, en la que se le pedía al entonces Presidente William Clinton que iniciara la guerra contra Irak. Hoy en día, se trata del grupo en el poder, pese a que algunos de sus afiliados, como el propio Francis Fukuyama, ya se deslindaron del PNAC por considerar que la administración Bush “perdió el rumbo” en Irak.
¿Qué se espera de Zoellick al frente del Banco Mundial? No se vislumbran grandes cambios en las directrices marcadas por su antecesor Wolfowitz. El Banco Mundial es una de las instancias llamada a proporcionar créditos con vistas a apoyar el desarrollo de los países, teniendo en mente que existe el compromiso internacional para cumplir, hacia el 2015, con los objetivos de desarrollo del milenio cuyo financiamiento recae en instituciones como el citado banco. Con todo, la condicionalidad política del Banco Mundial respecto a ciertos países, presumiblemente continuará. Es factible que sólo aquellas naciones que demuestren un compromiso en la guerra global contra el terror sean susceptibles de recibir créditos del Banco Mundial.
Al margen de ello, el Banco Mundial requiere renovarse. Que uno de sus principales proyectos sea en torno a la gobernabilidad y la lucha contra la corrupción (véase la página electrónica del banco en http://www.worldbank.org) es un tanto cuanto irónico, considerando lo sucedido con Wolfowitz, y que, dicho sea de paso, no es el primer escándalo de esa naturaleza en la institución. Por ende, el Banco Mundial sigue estando muy lejos de las aspiraciones de los países que más necesitan financiamiento para el desarrollo y muy cerca de las naciones poderosas, quienes, como queda de manifiesto con el escándalo Wolfowitz, no predican con el ejemplo.
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