Albert Gore: El hombre del momento
Edición
927, 30/Julio/2007
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María Cristina Rosas
mcrosas@tutopia.com
Berlín, Alemania.- Pocas figuras políticas en Estados Unidos se pueden jactar de gozar de la popularidad que tiene el ex vicepresidente y ex candidato presidencial por el Partido Demócrata Albert Gore. Transformado en una especie de vocero ambiental que ha logrado reintroducir en la agenda internacional el problema del calentamiento global, pese a la negativa de la administración de George W. Bush a ratificar el Protocolo de Kyoto, Gore goza hoy en día de un notable prestigio, habiendo recibido un Oscar por su valioso documental La verdad incómoda, y ganando el apoyo para su nueva organización, la Alianza para la protección del medio ambiente a través de apariciones periódicas, como invitado de honor, en los conciertos “Live Earth”. Ni qué decir de la manera en que han subido los bonos de Gore como opositor a la guerra de Estados Unidos contra Irak, misma que, como es sabido, ha tenido costos políticos prácticamente insostenibles para la administración Bush. De hecho, hay quien ya candidatea a Gore para el Premio Nobel de la Paz.
En cualquier caso, los rumores se incrementan día con día respecto a la posible candidatura presidencial de Gore para el 2008. Efectivamente, hay muchos factores a su favor para optar por una decisión tan importante. Para empezar, tiene una gran experiencia política. En los controvertidos comicios del año 2000, ganó el voto popular, no así el del Colegio Electoral, en lo que muchos consideran una injusticia. Es cierto que en el 2002 militantes de los partidos republicano y demócrata lo criticaron por oponerse a las acciones bélicas contra Irak, pero hoy, la mayoría de sus detractores le dan la razón. Por si fuera poco, la agenda ambiental le permite proyectarse como un político de vanguardia, preocupado por un tema tan importante para las nuevas generaciones, además de que, a diferencia de Bush, goza de buena prensa y el impacto mediático de su Oscar es innegable.
Por todo eso, Gore cuenta con las bases para buscar la candidatura del Partido Demócrata, misma que también es disputada, como es sabido, por la ex primera dama Hillary Clinton, y el senador suplente por Illinois, el afro-estadunidense de ascendencia keniana Barack Obama, entre otros. En su edición del 28 de mayo del año en curso, la revista Time se refería a esta situación en un artículo denominado “La última tentación de Al Gore.”
Por supuesto que no en todos los estados de la Unión Americana, Gore cuenta con la misma base de apoyo. En California, por ejemplo, el estado electoralmente más importante, Gore es el pre-candidato dominante por el Partido Demócrata, muy por arriba de Hillary Clinton. En contraste, en Iowa, tras un sondeo referente a las preferencias electorales de los ciudadanos, Gore contaba con apenas el 7 por ciento de las intenciones de voto. A nivel nacional, entre los pre-candidatos demócratas, generalmente Gore figura detrás de Hillary Clinton y Barack Obama –aunque en éste último caso, los números de Obama están disminuyendo. Sin embargo, en el seno del Partido Demócrata existen otras candidaturas muy interesantes que podrían llevar a que Gore lo pensara dos veces antes de buscar la nominación de ese instituto político.
En este tenor figura la candidatura de William Richardson, quien fuera embajador de EEUU ante Naciones Unidas, Secretario de Energía y gobernador de Nuevo México. Richardson se proclamó oficialmente candidato a la presidencia por el Partido Demócrata el pasado 21 de mayo. Otro demócrata, aunque menos conocido fuera de Estados Unidos, es Dennis Kucinich, ex alcalde de Cleveland, a quien se considera el “candidato de la paz” debido a su oposición a la guerra en Irak, su apoyo a Naciones Unidas, y su propuesta de desarrollar relaciones amistosas con Irán y otros países. Kucinich anunció su candidatura el pasado12 de diciembre de 2006. Por supuesto que al día de hoy Hillary Clinton se perfila como la precandidata a vencer, si bien es muy pronto para sacar conclusiones. De todas maneras, Albert Gore es el hombre del momento.
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