APEC y el cambio climático
Por:
María Cristina Rosas ( mcrosas@tutopia.com
)
Edición
932, 31/Agosto/2007
María Cristina Rosas
mcrosas@tutopia.com
La XIX Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) correspondiente a 2007 tiene en Australia su sede y en el cambio climático a su principal agenda. Esto es un tanto cuanto irónico, considerando que Australia es el mayor emisor de contaminantes per cápita entre los países industrializados, ubicándose en la 17ª posición entre los mayores contaminadores a nivel mundial, posición nada honorable para una nación que cuenta con apenas 20 millones de habitantes.
Durante las negociaciones del Protocolo de Kyoto de 1997 sobre cambio climático, Australia participó activamente, y fue de los primeros en firmarlo. Canberra se comprometió en ese entonces a disminuir las emisiones de gases contaminantes responsables del efecto de invernadero en un 8 por ciento, ofrecimiento generoso (el promedio de las reducciones prometidas por los demás países era de 5 por ciento), pero entendible y necesario. Incluso, el conservador Primer Ministro australiano John Howard llegó a decir en aquel entonces que el Protocolo de Kyoto era una contribución fundamental al esfuerzo global en materia de protección ambiental y que además ayudaría a generar empleos en el país. Sin embargo, una vez que la administración estadunidense de George W. Bush dejó en claro que la Unión Americana no ratificaría el Protocolo de Kyoto, Australia modificó su postura por completo. Ciertamente Howard fue presionado por los industriales del carbón, y el gobierno australiano comenzó a insistir en que el país se encuentra en una situación muy peculiar, toda vez que siendo muy industrializado es igualmente un exportador neto de energía. Así las cosas, el 6 de junio de 2002, el Primer Ministro John Howard anunció que Australia definitivamente no ratificaría el citado protocolo.
El cambio climático, como se sugería anteriormente, es uno de los temas torales de la XIX Cumbre de Líderes del APEC a celebrarse en Sydney en septiembre. Este foro, nacido en 1989 a instancias justamente de Australia, se propone generar acuerdos a favor de la liberalización del comercio sin que medien tratados internacionales ni vínculos contractuales en la materia. Sin embargo, el APEC también se preocupa por tópicos como la cooperación técnica, la promoción de las inversiones, y ahora, dado el visible impacto del cambio climático en las economías de los países, es imperioso que se aborde este tema. En APEC participan 21 economías, a saber: Australia, Nueva Zelanda, Papúa Nueva Guinea, Japón, RP China, Hong Kong, Taiwán, Filipinas, Brunei, Rusia, Indonesia, Malasia, Singapur, Tailandia, Corea del Sur, Vietnam, Estados Unidos, Canadá, México, Chile y Perú. Es un diseño muy heterogéneo pero cuyo valor estriba, a últimas fechas, en la posibilidad de que en su seno ocurran importantes encuentros bilaterales entre líderes de los países más poderosos del planeta (i. e. RP China, EEUU, Rusia, Japón, etcétera).
Volviendo al tema del cambio climático, hoy el Protocolo de Kyoto ha sido ratificado por 169 países (a diciembre de 2006), con lo que los que aún no lo han hecho parecen más bien “renegados.” Últimamente, el Primer Ministro Howard se ha referido de manera despectiva respecto a la RP China que, como es sabido, es uno de los grandes emisores de contaminantes a nivel mundial en razón de sus altos niveles de desarrollo. Según Howard, el Protocolo de Kyoto ha dividido al mundo entre quienes lo apoyan y quienes no (pero si se piensa que Naciones Unidas cuenta con 192 miembros, de los que 169 ya firmaron el protocolo, a Howard le están fallando las cuentas), y en diversas oportunidades ha declarado que Australia mantiene el objetivo de eliminar las emisiones de gases contaminantes en un 108 por ciento respecto a los niveles imperantes en 1990, para el período 2008-2012, como lo estableció en Kyoto. La pregunta obvia es: si el Protocolo de Kyoto es tan nocivo para la economía y la planta laboral australiana, ¿por qué mantener el compromiso de recortar las emisiones a los niveles prometidos en Kyoto? y más importante: ¿qué impide a Australia ratificar el Protocolo de Kyoto? Estas incongruencias dañan la imagen de un país que pretende ventilar el tema en la Cumbre de Líderes del APEC, pero sin comprometerse. ¡Vaya anfitrión que es Australia!
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