50 AÑOS DEL SPUTNIK
Por:
María Cristina Rosas ( mcrosas@tutopia.com
)
Edición
937, 11/Octubre/2007
María Cristina Rosas *
Hace 50 años la competencia entre Estados Unidos y la Unión Soviética por desarrollar tecnologías aeroespaciales se encontraba en pleno apogeo. Las dos potencias contaban con la bomba atómica y fabricaban misiles balísticos capaces de portar ojivas nucleares. Estados Unidos fue el pionero en el desarrollo de la bomba atómica (1944-1945), y la Unión Soviética logró el dominio de la citada tecnología un poco después (1949). La Unión Soviética, país vencedor de la segunda guerra mundial había quedado devastado en la contienda, pero debía mostrar al mundo que podía volver a ponerse de pie y que además contaba con las capacidades para responder a quien volviera a intentar atacarla. En este contexto fue que Moscú puso en marcha el proyecto Sputnik.
La palabra sputnik significa “compañero de viaje.” El primer satélite artificial de la Tierra fue puesto en órbita el 4 de octubre de 1957 utilizando como propulsor un cohete denominado R-7. Dicho cohete fue probado con éxito el 21 de agosto del mismo año, y sería el encargado de transportar misiles atómicos o inclusive una bomba de hidrógeno a Estados Unidos si las tensiones con la URSS así lo justificaban. Dado que no se sabía qué tan pesadas serían las armas nucleares que transportaría el R-7 se optó por probar sus posibilidades en el espacio sideral. En sí, el R-7 era un cohete rústico, con un peso aproximado de 300 toneladas y que habría podido transportar armas nucleares lanzadas desde la URSS a una distancia de hasta 6 500 kilómetros.
El primer Sputnik pesaba 83. 6 kilogramos y tenía un diámetro de 58 centímetros. Fue puesto en órbita desde el cosmódromo de Baikonour, en Kazajstán. El artefacto circundó a la Tierra a razón de 96 minutos cada vez. El éxito del primer Sputnik colocó a la Unión Soviética a la vanguardia de la tecnología aeroespacial, haciendo más evidentes los fracasos de Estados Unidos, por ejemplo, con el Proyecto Vanguardia. Luego del lanzamiento soviético, Estados Unidos aceleró el desarrollo de las tecnologías satelitales incluyendo el Explorer I, el Proyecto SCORE y el Courier 1B. Asimismo, Washington dispuso el incremento del presupuesto para la investigación científica en el sector aeroespacial.
El segundo Sputnik, un artefacto con un motor de 508 kilogramos, fue lanzado el 3 de noviembre también en 1957. El Sputnik 2 es célebre porque puso en órbita a la ahora célebre perra Laika. Todos los esfuerzos por desarrollar naves espaciales y satélites artificiales por parte de Estados Unidos y la URSS, echaron mano de animales, incluyendo simios, ratones y perros. El propósito era determinar qué tan seguro era poner seres vivos en el espacio sideral y garantizar su retorno con vida, pensando en el eventual envío de personas. Así, Laika era una perra callejera que los soviéticos seleccionaron para enviarla en el nuevo satélite. Sin embargo, no se dispuso, por parte de Moscú, ningún mecanismo para recuperar a la perra, por lo que Laika murió siete horas después del lanzamiento de la nave y constituye oficialmente, de hecho, la primera víctima en el espacio sideral.
El 3 de febrero de 1958 se hizo un intento por poner en órbita el tercer Sputnik, aunque fracasó. Para el 15 de mayo, el nuevo Sputnik 3 fue lanzado con éxito, además de que llevaba a bordo instrumental para la investigación geofísica. El 15 de mayo de 1960 fue lanzado el Sputnik 4, y el 19 de agosto del mismo año el Sputnik 5, con dos perros, 40 ratones, dos ratas y diversas plantas, circundó el planeta, y regresó a la Tierra un día después con todos los animales sanos y salvos.
Al lanzamiento del primer satélite artificial de la Tierra le siguieron otros éxitos soviéticos: la primera sonda lunar y las primeras fotos del lado oculto de la Luna en 1959; y el primer hombre y la primera mujer en el espacio (Yuri Gagarin y Valentina Tereshkova, respectivamente, en 1961 y 1963). Las proezas de la URSS eventualmente serían imitadas por Estados Unidos, y de manera más reciente, por la República Popular China, lo que convierte a estos países en un selecto club, al que el resto de la humanidad difícilmente puede tener acceso. Correo electrónico: mcrosas@tutopia.com
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