Mohamed El-Baradei
Por:
María Cristina Rosas ( mcrosas@tutopia.com
)
Edición
834, 14/Octubre/2005
Premio Nobel de la Paz
María Cristina Rosas
mcrosas@tutopia.com
El pasado 7 de octubre fue dada a conocer la noticia de que la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) y su titular, el abogado egipcio Mohamed El-Baradei han sido galardonados con el Premio Nobel de la Paz 2005. Se trata de una afortunada decisión, considerando los reveses que ha recibido la no-proliferación de armas nucleares en el presente año. Asimismo, es una manera de reivindicar el trabajo de la AIEA y del propio El-Baradei, quienes, a pesar de la opinión estadounidense, desarrollaron un importante trabajo en Irak, desmantelando a lo largo de los 90, las capacidades de este país para producir armas nucleares.
Dado que el trabajo de la AIEA y de El-Baradei se convirtió en un gran obstáculo para que Estados Unidos iniciara las hostilidades contra Irak en 2003, las descalificaciones de la administración norteamericana fueron implacables. Se acusó a la AIEA y al antecesor de El-Baradei, el sueco Hans Blix, de no demostrar de manera fehaciente, la no existencia de armas y capacidades nucleares en Irak. Sin embargo, una vez instalado en Irak a sus anchas, tras la invasión que comenzó en marzo de 2003, Estados Unidos ha sido incapaz de probar la existencia de las citadas armas.
Con todo, la administración Bush se propuso castigar a la AIEA y a El-Baradei, quien desde diciembre de 1997 presidía a la citada institución. En el presente año, se generó una polémica en torno a la ratificación de El-Baradei para un tercer período al frente de la AIEA. Los estadounidenses se opusieron a ello, acusando al egipcio de adoptar una postura “blanda” en torno al programa nuclear de Irán. Lo que es más: para la reunión programada para junio de 2005, en que se debía elegir al probable sucesor de El-Baradei (o reconfirmarlo en el cargo), no había ningún otro aspirante. Entonces Washington animó al ministro de Asuntos Exteriores de Australia, Alexander Downer, a postularse, candidatura que el propio Downer declinó.
La junta de gobernadores de la AIEA ante la insistente oposición de EEUU, pospuso la decisión y no sería sino hasta que la canciller estadounidense Condolezza Rice se reuniera con El-Baradei, que finalmente Washington retiró sus objeciones para que el egipcio sirviera por un tercer período como titular de la AIEA.
Ciertamente el régimen de no-proliferación a nivel mundial tiene hoyos y el hecho de que Corea del Norte haya abandonado hace un par de años el Tratado de No-Proliferación de armas nucleares, sienta un peligroso precedente, máxime cuando naciones que poseen el secreto atómico como Israel, India y Pakistán, se niegan a adherirse al régimen multilateral de la no-proliferación. Asimismo, el mundo se encamina a una vertiginosa carrera armamentista, tanto a más intensa que la vista en la guerra fría, dado que, al igual que en ese tiempo, hoy se asume que la seguridad de una nación se puede definir sólo en términos militares, pese a todos los debates en torno a la necesidad de asumir a la seguridad de manera multidimensional.
Es por ello que la decisión de galardonar a la AIEA y a Mohamed El-Baradei con el Premio Nobel de la Paz es acertada y genera una luz de esperanza respecto a la importancia que la agenda de desarme debe tener en las relaciones internacionales contemporáneas. (M.C.R. Montreal, Canadá, octubre de 2005)
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