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KEVIN RUDD: NUEVO PRIMER MINISTRO DE AUSTRALIA
Por: María Cristina Rosas ( mcrosas@tutopia.com )
Edición 947, 17/Diciembre/2007






María Cristina Rosas
mcrosas@tutopia.com

En el sistema político australiano existen dos grandes grupos que históricamente se han alternado en el poder: los laboristas y la coalición, misma que agrupa a dos partidos: el Partido Nacional y el Partido Liberal. Como es sabido, desde el 11 de marzo de 1996 hasta el 3 de diciembre de 2007, el conservador John Howard gobernó como Primer Ministro a Australia. Se trata del Primer Ministro que más tiempo ha encabezado la jefatura del gobierno australiano, sólo detrás de Robert Menzies (quien estuvo en el poder de 1946 va 1963), que también era conservador.

Howard será recordado por su política de austeridad presupuestaria, la cual generó superávit a lo largo de su gestión, con la excepción del período 2001-2002; la introducción del impuesto a bienes y servicios; sus vínculos con fuerzas políticas xenofóbicas y anti-inmigrantes; sus acciones en Timor Oriental encabezando una misión de paz que, a la postre enojó a grupos islamistas extremistas, responsables de los bombazos en Bali donde murieron sobre todo ciudadanos australianos; el endurecimiento de las políticas migratorias, precedidas por el incidente del Tampa, barco noruego que llevaba a bordo a una enorme cantidad de náufragos procedentes del Medio Oriente, a los que Canberra les negó refugio; su negativa a ratificar el Protocolo de Kyoto sobre cambio climático; y, sobre todo, por cerrar filas con el Presidente estadunidense George W. Bush en la llamada guerra global contra el terror y la invasión a Irak.

En los comicios efectuados el pasado 24 de noviembre, Howard no logró reelegirse debido a la victoria del Partido Laborista encabezado por Kevin Rudd, oriundo de Queensland. Un dato curioso es que cuando Rudd asumió la jefatura del gobierno australiano, en su discurso de toma de posesión no aludió, como es tradicional en estos actos, a la lealtad a la “Reina de Australia” (la reina de Inglaterra, debido a que Australia fue colonia inglesa y forma parte de la Commonwealth), sino que prometió “servir a Australia y a su pueblo.”

¿Qué se puede esperar del gobierno que encabeza Rudd? En materia económica, pone énfasis en el bienestar social y en revisar los imperativos económicos del país, si bien se muestra muy conservador en materia fiscal y en el manejo de las finanzas públicas. En política exterior se espera que, a diferencia de la administración de Howard, se busque fortalecer las relaciones con Asia, apoyar más decisivamente el trabajo de Naciones Unidas y, por supuesto, mantener la alianza con Estados Unidos, aunque en condiciones más equilibradas (Howard, por ejemplo, sacrificó los vínculos con Asia a favor de relaciones muy estrechas con Estados Unidos, al punto de que, reconociendo el papel de Washington en el mundo como el de una especie de “sheriff”, la administración Bush llegó a caracterizar el rol regional de Australia como el del “deputy sheriff”). En materia ambiental, a horas de haber asumido como Primer Ministro, Kevin Rudd ratificó el Protocolo de Kyoto sobre cambio climático, aspecto que lo distancia de la política seguida por su antecesor (quien, vale la pena decirlo, se vio fuertemente presionado por los industriales australianos del carbón para no suscribir este compromiso internacional). Sin embargo, Rudd apoya el controvertido proyecto Bell Bay Pulp Mill en Tasmania, pese a los impactos ambientales que la edificación de sus instalaciones traería aparejados.

Uno de los aspectos controvertidos en torno a Kevin Rudd es su declarada vocación cristiana, otorgando entrevistas a publicaciones religiosas, defendiendo igualmente que las figuras religiosas participen en la política. Rudd se opone a las uniones entre personas del mismo sexo, aun cuando ha hecho saber que no planea actuar contra la iniciativa de uniones civiles que será introducida en la capital federal, y que posibilitará que parejas del mismo sexo legalicen su estatus.

Así las cosas, Rudd se perfila como un laborista no tan liberal y no tan conservador, si bien desde sus primeras acciones se diferencia de la larga y controvertida administración de John Howard que le precedió.

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